Pierre Antoine Lebrun (1785-1873) dio a la escena en 1820 una tragedia en verso, Marie Stuart, que fue acogida con gran favor particularmente por los primeros románticos, que gustaban de ver llevar al teatro temas históricos; sin embargo, la tragedia dista de ser una obra de gran interés. Aquel mismo año se publicó en Inglaterra la novela El abad (v.) de Walter Scott (1771-1832), en la que aparece la figura de María Estuardo, románticamente interpretada en su más alta y regia dignidad.

