[Marie Chapdelaine]. Novela francesa, tal vez la obra más representativa de la literatura canadiense, de Louis Hémon (1880-1913), publicada en el «Temps» en 1914 y aparecida en volumen en 1916.
En las soledades del Canadá, cerca de las cataratas de Péribonka, vive una familia de labradores, los Chapdelaine, compuesta por el padre, Samuel, la madre, Laura, cuatro hijos: Esdras, Da’Be, Tit’Be, Telesforo, y la hija María (v.). María tiene tres pretendientes: Eutropas Gagnon, labrador e hijo de labradores, en quien continúa la tradición de los inmigrantes canadienses; Lorenzo Surprenant, emigrado a los Estados Unidos, desertor de la tierra; y Francisco Paradis, el hombre libre, fascinado por el bosque, ya leñador, ya obrero, siempre en continuo vagabundeo. Entre María y Francisco el amor surge inesperado y elemental cierto día en que Francisco es huésped de los Chapdelaine y ha ido con ellos a la recogida de los mirtilos; al poco tiempo marcha el joven, pero ha recibido y dado ya una promesa: volverá por Navidad y María le esperará. Empieza así la espera interna, profundamente sencilla, completamente envuelta en la vida y el sentido del bosque y de la soledad. Por Navidad, Francisco, que está en camino para reunirse con María, es sorprendido por una tempestad en el bosque y no se sabe nada más de él. «Los campesinos no mueren de males de amor… y María no piensa ni por un momento en que su vida haya acabado»; pero, en realidad, con la muerte de Francisco también María ha muerto: la existencia continúa para ella como un elemental deber de solidaridad con la tierra; y se resigna confiada a dicha existencia, continuando la tradición de sacrificio de los suyos y de todos los labradores canadienses; en la nueva primavera, «cuando los hombres vuelvan del bosque para la siembra», se casará con Eutropas Gagnon, el labrador solitario.
Louis Hémon escribió esta novela después de haber trabajado dieciocho meses como obrero junto a un cultivador del lugar, Samuel Bédard, que se convertiría en el viejo Chapdelaine. Y casi todos los personajes de la obra están sacados de la realidad. La vida del bosque, la elemental y generosa psicología del labrador, la delicada e instintiva sensibilidad de María se expresan con singular fuerza, en esta novela, en la que la existencia de los hombres se confunde, sencilla y grandiosa, con la de la naturaleza. [Trad. de A. Hernández Catá; última reed., Buenos Aires, 1940].
U. Déttore

