[Handbuch der physiologischen Optik]. Obra de Hermann L. F. Helmholtz (1821- 1894), cuya primera parte fue publicada en 1856, la segunda en 1860, la tercera en dos fascículos a principios y fines del año 1866. É. Jeval y N. Th. Klein hicieron en 1867 una traducción francesa, completada con 213 figuras y un atlas de once grabados, con garantía del autor, que revisó las pruebas.
Testimonio de las actividades del genial psicólogo, físico y matemático, demostradas en campos dispares de la ciencia, esta obra, aunque tenga ya ochenta años de vida, puede consultarse todavía con mucho provecho, pues además de resumir cuanto se ha hecho en este orden de estudios, contiene muchísimas investigaciones personales del autor que contribuyen a la anatomía del ojo, a la óptica psicológica, a la dióptrica ocular y a las sensaciones y percepciones visuales, que ya confinan con el dominio de la psicología. La lectura del grueso volumen es además agradable por las descripciones y experimentos referentes al fenómeno de la vista, y por no pocas citas históricas sobre estos problemas que llamaron la atención de los filósofos de las civilizaciones más antiguas. Cada parte lleva adjunta una interesante bibliografía. En la descripción anatómica del ojo, en la que se trata de determinar las propiedades ópticas cardinales de los distintos elementos que constituyen el órgano visual, Helmholtz aporta una contribución de notable importancia, especialmente con la invención de su oftalmómetro.
La óptica fisiológica, entendida como estudio de las percepciones del sentido de la vista, se subdivide como sigue: I, estudio de la luz en el ojo o dióptrica del ojo; II, estudio de las sensaciones del nervio óptico; III, estudio de la interpretación de las sensaciones visuales. Después de un sucinto resumen de las propiedades de la luz, la primera parte se inicia con una exposición de las leyes de la refracción en los sistemas constituidos por superficies esféricas, leyes que luego se aplican a la refracción de los rayos en el ojo; después de las investigaciones sobre las imágenes de difusión en la retina, pasa a hablar del mecanismo de la adaptación, de la dispersión de los colores en el ojo y de las aberraciones, de los fenómenos entópticos, de la difusión de la luz por el ojo, y de los oftalmoscopios, describiendo uno de su invención. En la segunda parte, estudia la excitación del nervio visual bajo los diversos estímulos y principalmente la producida por la luz; los colores simples, los colores compuestos, la discromatofasia, la intensidad luminosa y la fotometría, la duración de las sensaciones luminosas y el fenaquistiscopio (estroloscopio), precursor del cinematógrafo, las modificaciones de la excitabilidad y las imágenes complementarias, el contraste y los fenómenos subjetivos. En la tercera parte de las percepciones visuales, se desarrollan los siguientes temas: las percepciones en general, los movimientos del ojo, el campo monocular de la visión, las direcciones visuales, la percepción en profundidad y la visión estereoscópica, la diplopía binocular, el antagonismo de los campos visuales, la crítica de las teorías, etc.
El tratado termina con un índice alfabético de los asuntos y otro de los nombres propios. Toda la obra, por la agudeza y genialidad de las observaciones y de los experimentos personales, por la riqueza de selección de los trabajos más conocidos y por la exactitud de la exposición, es una obra clásica en el vasto campo de una ciencia aplicada a cuestiones que interesan tan de cerca a la fisiología y la psicología del hombre.
P. Pagnini

