[La magie]. Exposición sistemática de los resultados de los estudios modernos sobre este fenómeno, de Joseph Maxwell (1873-1938), publicada en 1931.
El rito mágico es definido como: «la expresión de una voluntad -fuerte, afirmada en cada detalle del ritual, tendiendo a subyugar a seres sobrenaturales o a dominar fuerzas naturales, ordinariamente substraídas al imperio del hombre». Maxwell pretende que el factor principal de su aparición entre los primitivos fue la comprobación de sueños y alucinaciones verídicos, que les condujo a pensar que el hombre tiene un alma, capaz de manifestarse después de la muerte a los vivos, o, en individuos dotados de facultades excepcionales, separarse del cuerpo y transportarse a distancia para visitar lugares y personas : El autor estudia las diferentes formas de la magia: «evocatoria», lícita y teúrgica, o bien ilícita; la magia negra, la nigromancia; la magia simbólica y la ceremonial; la «natural», divinatoria, simpática, analógica. De cada una de las formas evocatorias se estudian las normas, los ritos, la técnica, la eficacia y los peligros, las precauciones y las purificaciones requeridas, los «ligámenes mágicos» con los cuales el evocador encadena el ser sobrenatural invocado.
Esta magia parece justificarse en la concepción de que, entre las varias partes del universo, como había ya visto Plotino, «existe tal armonía, que el menor acontecimiento se refleja sobre todo el cuerpo; que el más ligero movimiento del alma humana no puede vibrar sin que las estrellas mismas se encuentren en posición armónica con dicho movimiento particular, y sólo con aquél». La magia natural se dirige hacia los astros y las influencias que de ellos emanan, hacia los minerales (alquimia), los fenómenos atmosféricos, el fuego. Los conjuros para la lluvia, la prueba del fuego, la invulnerabilidad, el sortilegio, son poderes afirmados en todos los siglos y por todos los pueblos por innumerables testimonios. Paracelso explica la eficacia de los maleficios, filtros, etc., por la energía de la voluntad que actúa sobre el espíritu y sobre el cuerpo astral de la víctima y, por reflexión, sobre el físico.
Una base psicológica tienen en cambio los procedimientos mágicos de la adivinación y de las curas psíquicas. Entre las formas modernas que sobreviven de la magia, están la evocatoria, bajo forma de ritos clandestinos, la de la hechicería y la adivinación, la terapéutica y la de las pequeñas comunidades iluministas. Tres formas están aquí particularmente estudiadas: la magia terapéutica moderna y el magnetismo animal, el espiritismo, «muy inferior a la magia y a la iluminación por su inexperiencia práctica y su ignorancia psicológica», y la Teosofía, «misticismo refinado, dirigido a la inteligencia, más, que al sentimiento». En el último capítulo, «La magia frente a la ciencia moderna», se revelan mejor el pensamiento y las opiniones personales del autor, para quien los procesos mágicos tienen la finalidad de substituir la actividad de la conciencia personal por la de la superconciencia: objetivos perseguidos hoy por las ciencias psíquicas.
G. Pioli

