[Borba za individualnost slovenskega knjizevnega jezika v letih 1848-1857]. Es una de las más importantes obras científicas de Ivan Prijatelj (1875-1937), profesor de literatura eslava de la Universidad de Lubiana (1.a edición 1924- 1926, 2.a edición 1937). Partiendo del principio de que la lengua no conoce revoluciones, el autor explica, con su método personal, original y realista, que une el criterio sociológico de la ciencia rusa a la exactitud de la filología germánica, y a la claridad latina, las vivísimas polémicas surgidas entre los eslovenos sobre la cuestión lingüística en el período constitucional de su historia austríaca (1848-1851).
La corriente periférica de los carintianos y de los estirianos (Majar, Einspieler, Janežič, Mursec, Macun, Razlag), en parte por el entusiasmo de la «Primavera de las naciones» y en parte por desesperación frente a la invasión germánica en perjuicio del propio pueblo, tiende a una especie de paneslavismo principalmente literario, soñando con una lengua literaria paneslava, creada con elementos de todas las lenguas eslavas, o al menos con una lengua ilírica para todos los eslavos del sur, a través de una fusión progresiva del esloveno con el serbocroata y el búlgaro. La corriente de la Eslovenia central, comprendidos los intelectuales y el clero, que tenía como jefe al «Padre del pueblo esloveno», doctor Janez Bleiweis, aumentada más tarde con el grupo de jóvenes eslovenos que habitaban en Viena (el primer eslavista vienés Fran Miklosich, Cigale, Jeriša, Svetec-Podgorski, Trstenjak, Cegnar), acariciaba sólo platónicamente la idea de una única lengua literaria eslava, que podía ser en un futuro muy lejano, y para algunos poco probable, el ruso o el viejo eslavo, pero defendía calurosamente, con visión muy realista, apoyando la acción del diario esloveno «Novice», el uso de un lenguaje popular y la creación de una lengua literaria eslovena, basada en todos los principales dialectos eslovenos, completada eventualmente con términos tomados de otras lenguas eslavas. Las discusiones continuaron animadísimas hasta 1857 y terminaron con la victoria de los eslovenos realistas. La lucha comenzó de nuevo en 1864, pero volvió a decidirse, esta vez por influjo ,de Fran Levstik, en favor de la lengua literaria eslovena.
A. Budal

