La Locura de Tristán, Anónimo

 [La folie Tristán). Existen dos poemas con el mismo título, poco más o menos de la misma época (siglo XII), de análoga inspiración, pero de muy distinto valor literario. Ambos poemas fueron publicados por Joseph Bédier en 1907.

El más desarrollado y mejor escrito es el que se conserva en el manuscrito de Oxford (Douce d. 6). Tristán, que ha tenido que abandonar la corte del rey de Cornualla, Marc, vive en Bretaña, lejos de Isolda, pero no puede ya soportar por más tiempo la separación. Se embarca en un velero que hace rumbo a Cornualla y arriba a Tintagel, castillo en que se halla la corte de Marc. Gracias a su disfraz de loco de la corte no es reconocido. Ante el rey y la reina desempeña su papel de bufón; pero entre sus discursos mezcla alusiones a su amor, que sólo Isolda puede comprender. La reina queda profundamente turbada. El rey parte a una cacería y la reina, presa de emoción, no puede contenerse y envía a su mejor confidente, Brangien, para que visite al loco. Tristán, sin desprenderse de su dis­fraz, hace alusiones más y más precisas y ruega a Brangien que le conduzca ante Isolda. Llegado ante la reina declara aque­llos secretos que sólo ellos dos pueden cono­cer; pero ella se resiste todavía, no puede reconocer en este loco a su amante. Sólo cuando Tristán es reconocido por su perro y le muestra el anillo que ella le dio se disi­pan por completo sus dudas. Tristán recobra entonces su aspecto normal e Isolda cae rendida en sus brazos.

He aquí un resumen de la hábil y sugestiva leyenda que aquí se evoca. El-poeta se inspira en efecto en los poemas anteriores; Tristán et Yseult de Béroul, y sobre todo en el del mismo título del poeta anglonormando, Thomas, cuyos pasos sigue de muy cerca (v. Tristán e Isol­da); pero sabe prestar una gran novedad a esta nueva versión, al inventar este frag­mento; la fuerza toda del poema radica en la antítesis que se plantea entre el héroe Tristán y la sórdida apariencia de que él se reviste, entre sus llamadas desesperadas y la especie de engaño innoble de que, por un momento, cree Isolda que es víctima. La locura de Tristán está escrita en octosílabos rimados, en una lengua muy rica, y no obstante extremadamente sobria.