[Le loup]. Narración de Guy de Maupassant (1850-1893), lo más característico del volumen Claro de luna (v.).
Es una historia de caza, narrada por el anciano Marqués de Arville, en el campo, en una comida de San Humberto. Aunque magnífico compañero, el Marqués no caza nunca; ha heredado el odio a la caza de sus antecesores, a consecuencia de un trágico episodio que ocurrió hace más de un siglo. El padre de su tatarabuelo, Juan de Arville, junto con su hermano menor Francisco, era el cazador más arriesgado de toda la región; ambos sólo vivían para cazar, y el hermano había quedado soltero para dedicarse con mayor libertad a su diversión favorita. Durante un gélido invierno habían perdido muchos días persiguiendo a un gigantesco lobo de pelo blanquecino que aterrorizaba los campos y tenía fama de animal demoníaco. Persiguiendo la fiera, en furibunda cabalgata, el mayor de los hermanos, Juan, se rompió el cráneo chocando contra un árbol. Pero Francisco consiguió alcanzar el lobo: renunciando al fusil, lo destrozó con las manos y volvió al castillo con el cadáver del hermano y el de la alimaña cargados sobre el mismo caballo.
El relato resulta una conseguida fusión de realismo y fantasía; en él Maupassant se complace en emplear un estilo más estudiado y oratorio que de costumbre, que le sirve para crear una atmósfera de pesadilla, fértil de efectos impresionantes. El giro seguro de la narración, el ritmo al principio lento y luego cada vez más agitado, la rápida plasticidad de los detalles, concurren a ofrecernos en este escrito uno de los más vigorosos ejemplos del arte de narrador de Maupassant. [Trad. española de Luis Ruiz Contreras, en el volumen Claros de luna (Madrid, 1907)].
M. Bonfantini

