Li Sao, Ch’ü Yüan

[Frente al dolor].t Famoso poema del Ch’u-Tz’u (poesías de Ch’u, estado me­ridional), escrito por Ch’ü Yüan (333-285 a. de C.), uno de los más grandes poetas chi­nos. Ministro del rey Huai, del estado de Ch’u, gozó durante mucho tiempo de la estima y la confianza de su soberano, pero luego perdió su favor por las calumnias de los cortesanos, que le denunciaron, temero­sos de que aumentara demasiado su poder. De este modo perdió su puesto de ministro, precisamente cuando era más necesaria su obra para salvar al amenazado reino de Ch’u; dolorido por su desventura y aún más dolorido por la que entreveía próxima para su soberano, se retiró a la vida privada, donde escribió los Li Sao, con la esperanza de reconquistar todavía el favor del rey.

El poema, una obra maestra de la literatura china, consta de 93 estrofas (cerca de 376 versos). En ellos, el poeta, tras hacer la apología del vate, hombre puro frente a los cortesanos tristes y perversos, comienza un viaje fantástico por regiones esmaltadas de flores olorosas, de las que le habían hecho digno sus altas virtudes. En vano trata de seducirlo la voz de su hermana; el vate, ante la tumba del gran Shun (mítico em­perador que reinó, según la cronología china, del 2042 al 1093 a. de C.), pronuncia su requisitoria, seguro de obtener de él la aprobación de su conducta. Después prosi­gue su viaje hasta las cimas de Kun Lun, donde espera en vano encontrar a un sabio soberano. A la vuelta, desconsolado, el adi­vino Ling Pang le aconseja abandonar el país y las perversas costumbres del mundo. Pero antes de seguir este consejo espera todavía el descenso de Hu-Huang, el sabio rey que dio la felicidad a su pueblo; éste le hace consideraciones políticas, y por fin el. poeta, tras exaltar una vez más la fide­lidad y la pureza dé su corazón, se decide a seguir el consejo del adivino y parte, pero desde la cima del monte Kun Lun divisa a la patria. Su corazón no puede resistir esta visión y, despidiéndose, decide aho­garse.

Así termina este poema, en el que el mundo de la naturaleza toma los más va­riados significados alegóricos: flores, plan­tas, pájaros, nubes, viento, cada cosa tiene una contrapartida simbólica en el mundo de los sentimientos, y de estas delicadas comparaciones, que iluminan siempre una verdad más profunda del estilo claro y conciso, exquisitamente ornado, de los va­lores humanos, puros y nobles que expresa el poeta, depende el valor de la obra. Valor que tuvo fuertes ecos en la historia de la literatura china, introduciendo un nuevo estilo del que después se originaron el «Fu» (prosa rítmica) y el «Tz’u» (rapsodia). Los numerosos cultivadores de estos géneros nunca alcanzaron, sin embargo, la pureza estilística del poema en que se inspiraron.

Y. Fong Chi