Es un extenso poema épico del fecundo y versátil don Pedro de Peralta Barnuevo (1636-1743), inicialmente publicado en 1732 e incluido por el coronel Manuel de Odriozola en el primer tomo de su Colección de Documentos Literarios del Perú (1863). Consta de 1.183 octavas reales, distribuidas en diez cantos, que simbolizan la unidad de los diez cielos situados bajo el empíreo y la armonía del coro que forman las nueve musas bajo la dirección del divino Apolo; y el autor se esforzó por lograr que el estilo y la índole de los asuntos se ajustaran a la inspiración que de uno y otro órdenes se infiere.
Salvo algunas extensas interpolaciones, su plan sigue la sucesión de los hechos ocurridos durante la conquista, según la versión transmitida por las más autorizadas crónicas de la época: desde que Francisco Pizarro abandona Panamá hasta que funda Lima e impone su autoridad a los indios acaudillados por Manco Inca y a los almagristas. En momento feliz de su empresa — cuando ya ha tomado posesión de la imperial ciudad de Cuzco y contempla la magnificencia del Templo del Sol — un genio celeste le vaticina las glorias que vería Lima, y labra así un cuadro de la vida colonial, en el cual desfilan virreyes y cortesanos, arzobispos y ascetas, hombres de letras y de armas. En consecuencia, el poema es acentuadamente erudito. Enlaza una versión poética de la historia, nutridas noticias sobre los personajes limeños, frecuentes menciones mitológicas e invocaciones cristianas; y ostenta, en suma, la reflexión y el equilibrio de la vejez, con los destellos que le brindan los artificios del gongorismo. Se señalan aciertos en biografías y descripción de paisajes.
A. Tauro del Pino

