[Il libro delle Vergini]. Publicado en 1884, es el segundo libro en prosa de Gabriele D’Annunzio (1863-1938), formado por cuatro novelas cortas que, en el sentido de la fluidez narrativa, llevan a la madurez el proceso ya visible en el paso de los nueve primeros bocetos de Tierra virgen (v.) a los añadidos en la edición de 1884. Lo mismo que allí, prosigue la influencia de los naturalistas franceses, de Flaubert a Maupassant, pero le falta la severa austeridad moral del primero y la ligera sonrisa del segundo; por ello la impasibilidad naturalista de los estudios «de la realidad» sólo sirve aquí para acusar la falta de adaptación del narrador a los casos narrados y al mismo ritmo narrativo, que sustituye por una elevación formal que enlaza con el decoroso parnasianismo del Intermezzo de rimas (v.).
La más sintomática de las cuatro novelas (y, dentro de dichos límites, una de las mejores de D’Annunzio) es la primera, titulada «Las vírgenes», que más tarde será la única reproducida entre las Historias de Pescara (v.), con el título «La vergine Orsola». Se describe a una convaleciente presa de desordenados deseos de comida y de abrazos amorosos. Otras dos novelas adoptan, en cambio, una psicología de amor más usual dentro de los límites de la novelística mundana; la última, «Ad altare dei», sobre el fondo de un inocente idilio, trata por primera vez una escena coral de fervor religioso, entre lo monstruoso, lo pintoresco y lo idolátrico, como encontraremos más tarde en San Pantaleón (v.) e incluso en el Triunfo de la Muerte (v.).
E. De Michelis

