[Sulla lingua italiana]. Carta crítica de Alessandro Manzoni (1785-1873), escrita en 1850, dirigida a Giacinto Carena, autor de un Diccionario de los términos de uso doméstico. Manzoni aprovecha la ocasión para desarrollar sus ideas sobre el problema de la lengua italiana, ideas que debían constituir el argumento de un libro, De la lengua italiana [Della lingua Italiana], concebido, pero nunca ejecutado. Colocándose en el terreno lexicográfico, Manzoni, tras de afirmar que la lengua es «un todo» homogéneo y unitario, refuta la vieja distinción entre lengua y dialecto, porque también los dialectos son lenguas, pero con el grave inconveniente de ser muchos los hablados en él mismo territorio nacional y de poseer una cantidad de vocablos muy limitada, por lo que no son adecuados para las múltiples exigencias prácticas y espirituales de una colectividad nacional. Combatiendo el ideal académico de una lengua puramente literaria y propugnando la necesidad de una lengua viva, fundada en el uso y a la vez no sujeta a los caprichos individuales, Manzoni concluye con lo que es la premisa de su carta crítica: que la lengua italiana es el florentino de la clase culta, lengua viva, homogénea, unitaria. Pero como esta lengua no es todavía para Manzoni una realidad, se plantea el conflicto teórico inherente a la concepción lingüística manzoniana: si la lengua es, en efecto, un fenómeno orgánico, cuya única ley eá el uso, la cuestión lingüística no puede recibir una solución tan rigurosamente normativa, que no reconoce a la lengua su carácter orgánico e insubordinable a una norma exterior.
D. MattalIa

