Los lieder religiosos son una de las grandes obras de Martín Lutero (1497-1546). En número de 42, buena parte de ellos fueron compuestos en 1523-1524; 18 fueron publicados en el Erfurter Enchiridion. Otros siete, el mismo año, en el Geistliches Gesangbüchlein de J. Walter: «Eine feste Burg» ha sido atribuido por Spitta al año 1521, pero casi con seguridad es del 1528, antes de la Dieta de Spira. Según la fuente de donde proceden, pueden clasificarse de este modo:
1) Algunos son refundiciones de salmos como «Aus tiefer Not schrei ich zu dir…» [«Con profunda angustia clamo a ti»], del Salmo 133: «Ach Got vom Himmel, sieh darein…» [«Dios del cielo, mira aquí dentro»], del Salmo 12; «Es soll uns Gott gnädig sein…» [«Dios sea misericordioso»], del Salmo 67; «Eine feste Burg ist unser Gott…» [«Nuestro Dios es una fortaleza»], del Salmo 46;
2) otros proceden de secuencias e himnos latinos como «Herr, dich loben wir» [«Te Deum laudamus»]; «Komm, heiliger Geist» [«Venite Sancte Spiritus»]; «Mitten wir im Leben sind» [«Media vita in morte sumus»];
3) otros exhuman antiguos cantos religiosos populares, como «Nun bitten wir den Heiligen Geist» [«Ahora supliquemos al Espíritu Santo» ]; «Christ ist erstanden» [«Cristo ha resucitado»]; «Gelobt seist du, Jesu Christ» [«Alabado seas, Jesucristo»];
4) y otros, en fin, son de invención original, como «Nun freut euch, liebe Christen» [«Ahora alegraos, amados cristianos»]; «Von Himmel hoch, da komm ich her» [«Vengo de lo alto del cielo»].
Los himnos religiosos de Lutero han tenido una importancia enorme desde el punto de vista religioso porque, acompañados de la música, representan el medio más poderoso de persuasión para el alma alemana; desde el punto de vista literario, porque fundan un nuevo género poético que dará frutos abundantes más tarde, con Paulus Gerhardt en el siglo XVII con Spener, Francke y Zinzendorf en el siglo XVIII, con Novalis, Spitta y Gerok en el siglo XIX.
M. Pensa

