[Hesperus]. Novela del escritor alemán Jean Paul Richter (1763-1825), aparecida en 1775. Es una novela autobiográfica del orden del Wilhelm Meister (v.), donde el autor sigue en el protagonista un período de su propia formación.
Aquí es Víctor o Sebastián, como se quiera, porque se presenta bajo uno y otro nombre según el ambiente y las circunstancias, tratando Jean Paul con dicha ficción de reproducir lo inalcanzable que hay en cada yo, y que se define mal con una fisonomía fija. Además, Víctor, al principio del libro, se cree hijo de un misterioso lord Horion, que mantiene secretas relaciones con la pequeña corte de Flachsenfinger; luego, la paternidad es atribuida a un pastor protestante por quien fue educado y, al fin, descubre que es hijo natural del propio príncipe. Toda la intriga, a base de hijos ilegítimos y sus reconocimientos, sirve de fondo satírico al ambiente de las pequeñas capitales alemanas y para dar más relieve a los que pueden considerarse los personajes propiamente dichos de la novela. El idilio entre Víctor y Clotilde se resuelve en una especie de ascesis poética y luminosa para culminar, en el día de Pentecostés, con la mutua promesa de eterno amor sellado por la presencia de Manuel, el maestro y profeta oriental, premonitor de la muerte. Todo está transfigurado de esta forma: la naturaleza parece ser pura expresión de la solemne alegría íntima de las personas humanas: gloria de sol dorado, brillo nocturno de estrellas y exuberante decoración de prados floridos. Esta sensibilidad de la naturaleza que precede a la de los románticos es completamente distinta de la suya. Aquí no es el hombre quien asciende hacia la naturaleza sumergiéndose en ella, sino la naturaleza que manifiesta el alma de sus colores y formas en la ión poética con que reviste al personaje.
Los tonos patéticos sobre la muerte que se repiten de tarde en tarde forman un voluntario y violento contraste con los t inesperados raptos satíricos y las chispas de humorismo que resultan desconcertantes, interrumpiendo casi la línea de la novela, dura llamada a la realidad, diabólica burla al hombre que se hace ilusiones de poder vivir su propio sueño. Jean Paul se presenta como una personalidad aislada en su época por su originalidad, como en la literatura medieval lo fue Wolfram von Eschenbach, al que recuerda también por algunos impulsos místicos. También hay en Hespero, obra juvenil, una especie de artificiosidad voluntaria, en parte justificada, en cuanto coloca a la novela en una zona especial fuera del mundo, donde se domina y juzga desde lo alto de la poesía y de la sátira. Los cuarenta y cinco capítulos son llamados «Días del correo del perro», suponiéndose que un perro llega a una isla desierta llevando al autor, cada semana, las noticias narradas. Y entre un viaje y otro del perro, especie de compás de espera, se intercalan «hojas extra» con críticas y observaciones filosóficas dirigidas, sobre todo, a personas y teorías de moda. Schiller, en una carta dirigida a Goethe en 1795, habla con benevolencia de esta obra, favorablemente sorprendido por su caprichosa rareza; en cambio, Goethe, aun reconociendo su genialidad, la encuentra de gusto mediocre, reprochando precisamente a Jean Paul su aislamiento. La novela, al aparecer, divirtió al público inteligente, pero no fue popular.
G.F. Ajroldi
Ordenar y clasificar, tener sin descanso los ojos fijos en un objetivo, no es asunto mío. Yo prefiero saltar a caminar, aun sabiendo que lo primero cansa más que lo segundo al lector. ¿Quién no desearía escribir como Montaigne o como Steme? El espíritu es inconstante por naturaleza: nunca camina en línea recta ante sí. ¿Por qué? Porque trata de apoderarse de analogías, porque, indiferente a las verdaderas relaciones de las cosas, persigue relaciones extrañas, y, en dicha persecución, no siempre sabe dónde va. (Jean Paul)
Un hombre caído de la Luna. (Goethe)
Sabe acercar las lejanías y alejar la proximidad de modo que nuestro corazón puede abrazarlas a ambas. (Hofmannsthal)

