Drama en verso y en tres actos de Pietro Trapassi (Pietro Metastasio, 1698-1782), representado en Viena en 1731 con música de Caldara. Demetrio Sóter, rey de Siria, destronado por el usurpador Alejandro Bala, muere desterrado entre los cretenses. Antes de huir, entrega su hijito, Demetrio, al fiel Fenicio para que lo eduque para la futura venganza. El niño crece ignorante de su verdadera identidad bajo el nombre de Alcestes, y, llegado a la juventud, su valor le hace ser estimado por Alejandro, y amado por su hija, la princesa Cleonice. Fenicio, que entretanto ha llegado a conseguir grandes honores en el reino, difunde entre los cretenses la noticia de que el joven Demetrio está vivo. Los cretenses entonces se rebelan; Alejandro intenta dominarles mandando una expedición; pero muere mientras Alcestes combate, en Creta, entre las tropas, en defensa del soberano. Luego ya no se sabe nada del valeroso joven. Cleonice, heredera del trono, debe escoger esposo; se ve obligada a encontrar un personaje digno de tan alto puesto, pero su corazón está dividido entre la angustia de la nueva situación y el afecto antiguo por el ausente Alcestes. Olinto, grande del reino e hijo de Fenicio, trata de hacerse Valer como pretendiente de la princesa y, por lo tanto, del trono.
Cuando Alcestes llega, después de un largo y misterioso silencio debido a la triste y trágica suerte de la batalla, Cleonice resuelve vencer a su antiguo amor e imponer al joven amante el alejamiento del reino por devoción a ella, y él trata de obedecerla, confiado en la propia virtud. Es en vano que Barsene, confidente de Cleonice y amante secreta del joven, trate de atraerle. Él sufre, pero quiere mostrarse fiel a la voluntad de la princesa, la cual, obligada finalmente a escoger un esposo, deja de lado a los pretendientes, llevando al trono al viejo y sabio Fenicio; pero éste le revela entonces quién es Demetrio. Alcestes es así reconocido como príncipe desposeído, y el amor y la boda con Cleonice resuelven una situación creada por la injusticia de la suerte. El coro termina la obra con un himno al dulce afecto compañero de la virtud y no su rival, «cuando desciende en pechos nobles». El Demetrio pertenece a un período feliz de la producción de Metastasio (al del Atilio Reguló, v., de la Olimpíada, v., y de otras obras afortunadas) y participa de las características de una poesía inmediata y brillante, aunque construida con poca firmeza en los caracteres y en las acciones. La exaltación de un amor fiel, aunque en oposición con el deber y con las necesidades del reino, se acentúa con la languidez vaporosa de algunas pequeñas estrofas. En su conjunto, el Demetrio presenta una situación típicamente teatral en su significado dieciochesco y se presta bien a varios comentarios musicales.
C. Cordié
El único poeta del corazón, el único genio capaz de conmover con el encanto de la armonía poética y musical. (Rousseau)
El drama de Metastasio tiene «la superficie trágica, el fondo cómico». (De Sanctis)
* Una tragedia con coros titulada Demetrio publicó en 1749 Alfonso Varano (1705- 1788).
* Entre las muchas partituras musicales compuestas directamente sobre el texto de Metastasio, recordamos aquí las que alcanzaron un mayor éxito, bajo el título, todas ellas, de Demetrio. La primera es la de Antonio Caldara (1670-1736), ejecutada en Viena en 1731. Siguieron las obras de Johann Adolph Hasse (1699-1783), Venecia, 1732; Giovan Battista Pescetti (1704-1766), Londres, 1732; Christoph Willibald Gluck (1714-1787), Venecia, 1742; Davide Pérez (1711-1778), Palermo, 1741; Niccoló Jommelli (1714-1774), Madrid, 1751; Nicola Piccinni (1728-1800), Nápoles, 1769; Giovanni Paisiello (1740-1816), Módena, 1765.

