[Brevíf moderního clovéka]. Poesías de Jaroslav Vrchlicky (Emil Frida, 1853-1912), publicadas en 1891. Entre los numerosos volúmenes del famoso poeta y traductor checo, el Breviario del hombre moderno puede considerarse como uno de los más característicos : ocupa el centro del segundo período de sus actividades (1879-1894), el de la victoria del pensamiento y de la forma, después del período de lucha entre la tradición patria y las influencias románicas y antes del período de pesimismo que coincide con la decadencia del poeta. Nota fundamental es, como indica la poesía «Quiero saber», la fe en el progreso del espíritu humano, en la ansiosa busca de comprender el más allá: «Lanzado mil veces al polvo, desde donde no se puede contemplar el sol, el hombre se levantará y renacerá cuantas veces se diga a sí mismo: quiero saber. Fue un momento grande y sublime aquel en que el hombre dijo por primera vez: quiero saber. Estas palabras pronunció Eva alargando la mano hacia el fruto prohibido; las profirieron los caldeos indagando los caminos de las estrellas; las dijo el monje y se dejó quemar por la verdad; las pronuncian los filósofos. Estas palabras han aproximado los mundos, han librado del yugo a los aldeanos, han dado origen a la lucha contra las enfermedades y la muerte».
En otra poesía, «El sapo», un amigo escribe al poeta diciéndole que el mundo se vuelve cada vez peor: no cree ya en nada y lo sacrifica todo a Mammón. El poeta le responde con una antigua fábula. En una ciudad del desierto se había secado la fuente. Los habitantes, muriéndose de sed, buscaron la causa de sus desgracias y encontraron en la fuente un sapo que se bebía toda el agua no sólo con la boca voraz sino con todo el cuerpo. Crecía continuamente y era ya más grande que una montaña. Nadie se atrevía a matarlo. Un viejo ermitaño dijo que sólo quien tuviese el corazón puro podría matar al monstruo. Pero nadie lo tenía. Así en el umbral del corazón humano está sentado el «yo», el egoísmo que sorbe cada gota de amor y de aspiración pura. Héroe superior a San Jorge, que mató al dragón con la lanza, sería pues quien consiguiese arrancar de su pecho al sapo y destruyese su bajo «yo». Todos los problemas del espíritu humano, ligados a éste del «yo», inspiran al fecundo poeta consideraciones que a menudo ofrecen blanco a la crítica por su falta de sistema y su abundancia de imágenes simbólicas. La obra poética de Vrchlicky que comprende además Églogas y cantos, Mitos, la Leyenda de San Procopio (v.), Esfinge, Voces en el desierto y numerosos volúmenes más, conserva un valor de expresiva originalidad que sólo la mayor resonancia del poeta como traductor ha hecho pasar a segundo plano.
E. Lo Gatto

