Apuntes para una Biblioteca de Escritores Españoles Contemporáneos en Prosa y Verso, Eugenio de Ochoa

De Eugenio de Ochoa (1815-1872). Es una antología en dos tomos, el XXIII y XXIV, de la Colección de los mejores autores españoles, publicada en París por el editor Baur y dirigida por el propio Ochoa. Los dos tomos, apare­cidos en 1840, comprenden en total 1340 pá­ginas. En ellas se recogen, por orden alfa­bético de autores, abundantes muestras de la producción literaria española — en sus géneros más característicos — de finales del XVIII y comienzos del XIX. Ochoa ad­vierte en la «Introducción» que con sus Apuntes quiso prevenir a los lectores «de incurrir en un error harto general por des­gracia, cual es el que la España moderna no cuenta para nada en el movimiento in­telectual que se efectúa en Europa». Los textos seleccionados suelen ir precedidos de unas semblanzas de los autores, hechas por el propio Ochoa de manera objetiva y muy sucintamente (a Zorrilla, por ej., se le de­dican nueve líneas, a Espronceda, menos aún), salvo excepciones como las de Anto­nio Alcalá Galiano, Juan Nicasio Gallego, Ramón de Mesonero Romanos, Sebastián Miñano, el Duque de Rivas, etc.

El gusto de Eugenio de Ochoa como seleccionador es bastante seguro. Muchas de las composi­ciones recogidas por él siguen figurando ellas antologías posteriores. De Serafín Estébanez Calderón transcribe, entre otras cosas, «Púlpete y Balbeja»; de Manuel de Arjona, «La diosa del bosque»; de Patricio de la Escosura,<?El bulto vestido del negro ca­puz» (v.); de Espronceda, la «Canción del Pirata»; de Larra, «El castellano viejo», en­tre otros artículos; del Duque de Rivas, «Al faro de Malta»; de Juan Nicasio Gallego, «Al dos de mayo»; de Mesonero Romanos, «El Romanticismo y los románticos», etc. Pese a la pretendida objetividad que Ochoa se impuso, se percibe, alguna vez, la estre­mecida captación de los valores románticos. Así, en Don Alvaro (v.) del Duque de Rivas, aparece juzgado como «tipo exacto del dra­ma moderno» y «terrible personificación del siglo XIX».

M. Baquero Goyanes