LA OFENSA (Ricardo Menendez Salmón )

 

El argumento es bastante sencillo a primera vista. Kurt es un joven sastre que trabaja tranquilamente en una localidad alemana hasta que el ejército alemán lo llama a filas. Nuestro protagonista se ve obligado a dejar la sastrería para colocarse el traje de militar y lanzarse a la aventura bélica de la Segunda Guerra Mundial.

Las tropas de Hitler traman la entrada en Francia y Kurt se ha ganado muy rápidamente la confianza de sus superiores, hasta el punto de convertirse en cabo. Movido más por la inercia de la fuerza del ejército alemán que por ambición propia, solicita en todo momento estar en línea de combate y ayudar a su patria.

Pero de repente Kurt se choca con la más dura realidad, los brutales asesinatos de víctimas inocentes se cruzan ante  sus ojos. Va a ser un golpe tan duro para este humilde sastre, que el cuerpo le deja de responder. Kurt pierde la sensibilidad de su cuerpo.

A partir de este punto se ponen en marcha una serie de divagaciones existencialistas entorno al personaje que interaccionarán con el lector para que éste participe en las más profundas reflexiones sobre las guerras, el horror, el absurdo y la reacción de algo tan frágil, en el fondo, como es el cuerpo humano.

 

“La ofensa” es una novela corta que se lee de un tirón. Hay una clara intención de huir de los abusos ornamentales de la narrativa e ir directo al grano, escribir únicamente lo que es pertinente para el relato y obviar información que el lector ya sepa o pueda imaginar.

Y lo cierto es que estamos ante una novela que en todo momento va a pedir una interacción con el lector en el plano interpretativo. Decía Hemingway en su teoría del iceberg que lo importante en un relato no es lo que se dice, sino lo que no se dice, lo que se intuye. Precisamente aquí se juega con esta técnica. Kurt abandona la sastrería y se va a luchar a la guerra, en un principio participa de forma vehemente, pero al encontrarse con la dura realidad de la sangre derramada en vano, de repente su cuerpo le deja de responder. Podríamos decir que esto es, muy básicamente, el argumento, lo importante es lo que exprimamos nosotros a partir de aquí. ¿Cómo reacciona el ser humano ante situaciones de terror? ¿Es el cuerpo capaz de desvincularse de su mente ante este panorama? ¿Puede uno reponerse después de experiencias tan amargas? ¿Son todas las guerras iguales? Hay un sinfín de preguntas que el propio autor va planteando en la narración, así como otras que el lector se formula.

No estamos ante una novela de guerra al uso, no es otra narración sobre el holocausto o sobre las atrocidades del régimen nazi. Es una novela que utiliza la excusa de la Segunda Guerra Mundial para marcar un antes y un después en un personaje, para que sirva como punto de inflexión y se haga una dramatización de la experiencia del ser humano ante el terror. Podría no ser la Segunda Guerra Mundial y la esencia sería la misma.

El ritmo de la novela está bien llevado y a medida que leemos, más crece el interés por Kurt, por entender qué le ocurre. La resolución de la novela es, diría yo, lo mejor de todo, con un juego de imágenes finales absolutamente desgarradoras. 

Por lo tanto tienen razón Vila-Matas y Rosa Montero cuando dicen que es una novela corta pero intensa, porque no podemos quedarnos con lo que nuestros ojos leen, sino que disfrutaremos también haciendo un ejercicio de reflexión a medida que avanzamos.

www.ciberanika.com

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»LA OFENSA (Ricardo Menendez Salmón )»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «LA OFENSA (Ricardo Menendez Salmón )»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

El hombre del salto (Don DeLillo)

El hombre del salto

Es un tópico afirmar que el siglo XXI dio comienzo el 11 de septiembre de 2001 con los atentados contra las Torres Gemelas, por tratarse de un cambio en el paradigma que había definido la relación entre las naciones durante el siglo anterior, poniendo de manifiesto el poder de pequeñas minorías fanatizadas y la fragilidad de las temerosas sociedades occidentales.

Como todo acontecimiento traumático, el atentado requirió de inmediatos y urgentes análisis políticos, periodísticos o psicológicos que, en su práctica totalidad, carecen de vigencia pocos años después. El análisis profundo de las causas del atentado y, principalmente, de las consecuencias y los cambios que dicho atentado han traído y traerán a nuestras vidas, no será posible en tanto no transcurra el tiempo necesario para «tomar distancia» como suelen decir los historiadores.

Pero entonces, ¿qué nos queda entre tanto? La Historia con su lento discurrir, o los medios de comunicación con sus intereses creados y el afán por el titular perfecto, no permiten llegar a un conocimiento satisfactorio. Algunos señalan a la Literatura como un camino de conocimiento válido sobre nuestros propios sentimientos, como el medio idóneo a través del que se puede comprender una sociedad, un sentimiento, un tiempo. Más allá de hechos probados, la Literatura sería capaz de acercarnos a una verdad más cierta (o que se percibe vívidamente como tal). Sólo la Literatura habla en el lenguaje del Hombre y desvela y hace comprensibles las relaciones que otras disciplinas segmentan y aíslan con el efecto de una pérdida de la visión del todo.

No este el lugar para juzgar la corrección de dicha hipótesis defendida, entre otros, por uno de los mayores adalides de la novela moderna, Milan Kundera. Bástenos con señalar que El hombre del salto se presenta como uno más de los intentos por avanzar en este sentido en relación a los atentados de Nueva York (la lista de autores que ha asumido el riesgo de escribir al respecto incluye a escritores de la talla de Paul Auster, John Updike, Martin Amis, Ken Kalfus, …) y quizá sea el más logrado hasta la fecha.

Don DeLillo parte del centro mismo de la acción y su novela arranca con el protagonista surgiendo de una nube de polvo y cascotes, herido por diminutos fragmentos de cristal, desorientado, confuso y con un maletín en la mano. Keith, ha logrado escapar de la torre en la que acaba de impactar el primer avión y apenas es consciente de lo que ocurre a su alrededor. Cuando un viejo camión de portes para a su lado y el conductor se ofrece para acercarle a cualquier lugar, con tono firme e indubitado, facilita la dirección de la casa de su ex-mujer.

Lianne, abrumada por los atentados, acepta el retorno del marido sin conocer los motivos ni sus intenciones. La vida conyugal parece retomarse, Keith acompaña al hijo común al colegio, vuelve a hacer el amor con Lianne, pero realmente nada es ya lo mismo. Todos los personajes parecen vagar por la novela igual que lo hace el protagonista en las primeras páginas: entre brumas y tinieblas, escombros y ceniza, sin saber muy bien a dónde dirigir sus pasos, vacíos.

Veamos. Justin, el hijo del matrimonio, vive distante de sus padres, lo que puede ser normal en un niño de esa edad que trata de forzar sus primeros signos de independencia. Sin embargo, con dos vecinos, se arma de prismáticos con los que vigila el cielo a la búsqueda de nuevos aviones suicidas; han oído las palabras de Bill Lawton (versión infantil del nombre Bin Laden) quien les ha advertido de que estén pendientes porque los aviones volverán.

Lianne trata de sobrellevar como puede la tensión posterior a los atetados y, en su afán por comprender qué ha ocurrido, decide asumir la revisión y corrección de un libro que parece profetizar el ataque a las torres y del que una editorial prepara un lanzamiento apresurado aprovechando el momento. El regreso de Keith remueve escenas de su pasado dejándola en expectativa respecto a su futuro personal. Los trastornos que advierte en su hijo (mezclando el regreso del padre, los atentados, su creciente aislamiento) y la enfermedad de su madre, alteran un delicado equilibrio emocional que acaba por traicionarla en ocasiones.

El propio Keith parece retraerse socialmente, querer romper con su pasado pero no para iniciar una nueva vida, un proyecto que le haga recuperar la ilusión desvanecida una mañana de septiembre, más bien parece decidido a instalarse en ese momento. Entabla una peculiar relación con Florence, quien resulta ser la dueña del maletín que Keith aferraba creyendo ser suyo cuando volvió a la vida. Entre ambos hay un punto de conexión, los atentados, la experiencia de descender por las escaleras decenas de pisos, sin luz, en silencio o entre gritos, mientras subían los bomberos, sangrando, pisándose unos a otros, sin saber qué ocurre y comprendiendo que algo ha escapado a su control, al control de todos. Sólo entre ellos parece haber comunicación cierta sobre su experiencia, dicha comunicación se revela imposible con otros que no la han vivido.

El resto de personajes filosofa sobre el significado de los atentados, sus causas y consecuencias. La actual pareja de la madre de Lianne, Martin, cuyas dudosas relaciones con el terrorismo en alemania le hacen resultar aún más delirante, plantea un choque de civilizaciones, el fracaso americano y occidental para comprender fenómenos ajenos, pero resulta fatuo frente a una pareja (Keith y Florence) que hacen el amor sin amor, sólo por la necesidad de contacto con alguien que siente lo mismo, vacío y frío.

Y entre todos ellos, recurrentemente, aparece un personaje que simula una caída, que simula la postura, tantas veces reproducida por la televisión, de un hombre que cae de las torres en una postura imposible. Este artista callejero, o concienciador, o provocador, sacude conciencias con su exhibición, en particular la de Lianne, y es a él a quien parece hacer referencia exclusiva la traducción del título de la novela al español (él es claramente el hombre del salto), perdiendo la calculada ambigüedad del título original (Falling Man) que englobaría igualmente al protagonista, en su caída a los infiernos, en la pérdida de su inocencia, como un ángel caído, incapaz de recuperar el pasado, para siempre perdido.

Los propios terroristas realizan apariciones esporádicas en la obra desde la perspectiva de uno de los protagonistas menores de los ataques. Desde la experiencia en una escuela coránica en alemania hasta el momento previo al estallido del avión, Don DeLillo humaniza a los terroristas en el sentido de dotarlos de intenciones, hacerlos creíbles, dibujar sus rostros, pero evitando en todo momento hacer comprensibles o justificables sus actos o procurar que resulten agradables al lector y forzar la contradicción entre el individuo considerado aisladamente de sus acciones.

En cuanto al estilo, podemos afirmar que El hombre del salto logra su objetivo plenamente. Los personajes, en especial los que han vivido la experiencia directa de los atentados, y el propio narrador, se expresan de un modo peculiar, alusivo (o elusivo en muchas ocasiones), con abundantes repeticiones que parecen no tener otro sentido que ganar tiempo para mejorar la precisión de lo descrito. Las metáforas abundan sin ralentizar la acción, las palabras siempre parecen tener varios significados, al igual que los comportamientos no suelen ser lo que parecen, conformando un peculiar tono que atraviesa toda la novela de irrealidad, provisionalidad onírica. Y este efecto es, sin duda, uno de los mayores logros de la novela.

El hombre del salto, pese a su brevedad, presenta numerosos personajes que juegan un papel importante (no hemos comentado nada respecto de los antiguos compañeros de partida de poker semanal de Keith, su destino tras los atentados o el propio futuro de Keith) e inicia muchos hilos argumentales que no siempre son rematados o incluso que parecen carecer de justificación dentro de la estructura de la novela. Sin embargo, si es cierto lo que afirmábamos al comienzo de este comentario, si la novela debe orientar la búsqueda de una explicación, de un porqué (no necesariamente racional), si realmente aspira a la comprensión, quizá sea el mejor modo de aproximación.

Podemos no comprender los motivos de Keith, de Florence o quizá la novela no ayude a ello, pero también sus vidas quedan truncadas, su discurso coherente y lineal ha quedado roto, como lo quedan algunas de las historias que Don DeLillo describe en la novela. Quizá no entendamos el porqué de ciertos elementos del libro, su justificación o su sentido, pero quizá así es la realidad que debemos afrontar, la irracionalidad, el absurdo, el vacío, todo ello forma parte de un mundo que queremos comprender y que, así visto, la novela refleja adecuadamente. Quizá lo que pueda resultar extraño en las páginas de un libro, es aceptado sin reflexión en la vida diaria y sólo la lectura nos lo revela.

Por ello creo que esta novela ganará peso, cobrará fuerza con el tiempo, se releerá con un ánimo diferente y, quizá, se vea si su vaticinio fue el correcto; si su forma, su estructura, su lenguaje perduran. Mientras tanto, nos queda el placer de acercarnos a un modo de novelar original, en la línea de su autor, que combina aspectos modernos con elementos clásicos.

Confieso que he leído

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»El hombre del salto (Don DeLillo)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «El hombre del salto (Don DeLillo)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Lola (Maria de la Pau Janer)

Una mujer, Águeda, regresa a la casa familiar de Mallorca veinte años después de su marcha repentina. Sus primos Pau y Guillem, apenas la reconocen como la adolescente que conocieron. Ahora la casa es un albergue rural donde se alojan varios personajes, un pintor, un actor, su pareja, un amigo, etc, etc… También hay por ahí pululando un jardinero… Y no trata nada más que de esto…

Este libro de la recientemente galardonada con el Premio Planeta Maria de la Pau Janer me ha parecido pesadísimo de leer y lleno de errores de construcción, e incluso la traducción deja mucho que desear, ya que aparecen no solo erratas sino incluso faltas como poner "de prisa" en lugar de "deprisa" o el más terrorífico "andara " en lugar de "anduviera".

Se supone que trata de una mujer que regresa a la casa donde se crió con sus primos después de veinte años, pero luego te mete historias paralelas de los huéspedes del albergue que de momento te las tragas pensando que tendrán alguna relación con la trama principal. Craso error. Son como un pegote, como si estuvieras leyendo una novela metida dentro de otra sin el menor vínculo, que no hacen más que ocupar páginas y páginas de cómo fulanito conoció a menganita haciendo de estatua de sal en las Ramblas y de como no sé quién le puso los cuernos al marido con su mejor amigo, pero luego resulta que el marido le ponía los cuernos a ella (bueno, entre tanto lío de nombres no me aclaré muy bien, igual no era el marido, jaja). Todo eso es perfectamente prescindible por cuanto se trata, en teoría, de la historia intimista-nostálgica de Águeda, aunque el libro se titula Lola.

Y se titula así porque la autora, en el último tercio aproximadamente le da una vuelta de tuerca a la trama y nos revela que Águeda, a la que todos ven un poco "rara" (no la reconocen como la prima) resulta que en verdad no es la chica que conocieron sino la tal Lola, que era amiga suya y se estaba haciendo pasar por ella. La historia de esta sustitución se nos va desgranando de un modo muy torpe, sin que antes se hubiera insinuado, sino más bien se trata de engañar al lector durante todo el rato hasta el "golpe de efecto".

La autora mezcla lo lírico, lo solemne, lo rimbombante y lo ridículo en su prosa, tan pesada e indigesta que leer este libro se hace realmente cuesta arriba, no solo porque no cuenta NADA (no se aprecia progresión dramática de ningún tipo, ni interrelación de los personajes, ni nada) sino porque se enrolla como una persiana con sus discursitos y monólogos, plagados de lugares comunes, frases hechas, vulgaridades varias y vacuidad, "silencios", "complicidades", etc, etc, frases y expresiones que no significan nada, y cuyo objetivo parece solo "hacer bonito" o demostrar que "escribe bien" (eso no es escribir bien, pero bueno). Los diálogos son a veces de risa de tan irreales y acartonados. Pero sería más soportable si hubiera más, porque casi todo es narración, contar y contar, casi siempre cosas improcedentes.

Las historias tanto de Águeda como de Lola son prosaicas y están narradas del mismo modo. La típica chica recogida por la familia de la tía, que sufre abusos por el tío; la otra chica casada con uno con el que poco a poco va desapareciendo la pasión… El estilo de Janer es totalmente explicativo. Nos dice que los personajes son "interesantes" o de cualquier otra manera, pero no lo demuestra. Se tira páginas y páginas tratando de convencerlos de lo maravillosa que es Lola y en realidad, en el libro no hace absolutamente nada que dé a entender que estamos ante una chica especial. Y eso lo hace con todos los personajes. En lugar de mostrárnoslos en "acción" para demostrar su carácter se suelta parrafadas explicativas y mediocres que no hacen más que alargar el libro y hacerte bostezar.

Además, se repite como la cebolla. Expresiones como "poblada de silencios" y similares inundan el texto de un modo que lo ahogan, favoreciendo la sensación de artificialidad y teatralidad.

También se explaya lo suyo contando las historias del primo Guillem, su vida en alemania, la novia Inge, que luego no tiene tampoco relación con la historia, y lo que es peor, no nos hace ver el personaje, ni su carácter, solo nos aburre soberanamente y contribuye a aumentar la percepción de que estás leyendo un borrador sin pulir más que una novela bien estructura y con el texto ajustado.

En resumen, un rollazo insoportable, aburrido, rimbombante, acartonado, falsamente lírico, superficial, que para mi asombro ha ganado un premio literario, según reza en la portada…

Algunos párrafos de muestra:

"Vivían una tregua después de muchas batallas. La experiencia de ocho años de matrimonio y un negocio compartido no había sido sencilla. Su relación nunca fue un camino hacia las estrellas. Ni siquiera una ruta llana y tranquila. Hubo veredas y curvas, un cierto entusiasmo inicial, un proyecto que vinculaba la ambición de ella a las necesidades de él, aquella dependencia mutua que dan los años vividos bajo un mismo techo, y las costumbres compartidas. Una lista suficientemente larga como para garantizar la continuidad de su historia, sobre todo en tiempos de vacas gordas."

Es una historia hecha de costumbres y de complicidades, más supuestas que ciertas. Como ella calla con frecuencia, él debe interpretar sus silencios.

Diálogos artificiales:

-No la marees, hombre, ¿no ves que está cansada? Además, el tiempo casi ha borrado aquellas imágenes. Los albúmes no son más que un nido de polvo.
Águeda responde como si hablara para sí misma.
-¡Hay tantas cosas que debo recuperar durante estos días! Tendré que dosificar los descubrimientos, aunque no sé si es posible ponerles límites.

-Nos engañábamos, Jaume. Hace más de un año que vivo con el corazón cautivo, renuncié a nuestra historia por él. Creía que tenía que agradecerle muchas cosas, pero no era más que una mentira.

Metáforas, comparaciones y expresiones cutres:

Tiene la expresión de quien ha dado vueltas entre las sábanas intentando dormir y sus ojos se han ido encogiendo hasta convertirse en dos líneas.
Intuye que se dirán palabras como piedras extraídas de una pedrera polvorienta y que caen haciendo temblar la tierra y produciendo un ruido seco.
Les tiraron una lluvia de arroz, que significa abundancia.
Los parecidos infantiles quedaron reducidos a simples anécdotas que ambos recordaban como si fueran chistes.
Tenía un sueño de pájaro y hormiga, lleno de unos pasos diminutos y de presencias.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Lola (Maria de la Pau Janer)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Lola (Maria de la Pau Janer)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Invasor ( Fernando Marías )

Pablo, un médico español del ejército, va a la guerra de Irak cuando Aznar decide que España debe aliarse con USA en su lucha contra el Eje del Mal. Pablo no cree en tales razones. Es más bien anti-guerra, pero aún así, acude a la llamada de las armas.
Una vez allí, durante una misión, su ambulancia sufre una emboscada, y solo sobreviven él y su enfermero Paco, quienes se refugian en una casa del desierto irakí, habitada por un hombre mayor, otro más joven y un chico. Al ver a los extranjeros en su casa los iraquíes los agreden y Paco y Pablo los asesinan. Pablo sale malherido del enfrentamiento, y casi se muere desangrado, pero cuando despierta está de vuelta en España. El Gobierno ha tapado su acción argumentando que fue en defensa propia y que los iraquíes estaban armados y eran militares. Pero Pablo siente que algo dentro de él ha cambiado, y que quizás, los espectros de sus víctimas lo han acompañado hasta Madrid… Extraños sucesos empiezan a suceder en torno a él… y a su amigo.

Esta breve novela está escrita con una técnica muy similar a la cinematográfica, directa y sin enrollarse demasiado. A veces, sobre todo en la parte iraquí, parece ir incluso demasiado deprisa. Las frases son sencillas, claras y se leen bien. Sin embargo, no me ha calado especialmente, pese al tema tan dramático que toca.

El autor ha elegido atinadamente la primera persona para narrar los sucesos que le acontecen al personaje, algo típico de las novelas de terror y suspense psicológico. Esto le permite jugar con la ambigüedad de las situaciones. El lector solo sabe lo que el personaje cuenta, y éste no puede saber si lo que ve son alucinaciones o realidades. De modo que el libro tiene dos posibles lecturas: como novela de fantasía-terror, en su subgénero de fantasmas, o bien como la narración de un trauma psicológico que desencadena un trastorno mental con delirios y visiones. Que exista esta dualidad me gusta, ya que permite al lector elegir o bien sumirse en la duda. Las escenas oníricas contribuyen a exacerbar ese aire de extrañeza y la desorientación del personaje, que creo que está bastante bien logrado. Sin embargo, el hecho de que también el amigo, Paco, tenga esas visiones desmonta un poco la ambigüedad, ya que parece decantar la explicación del lado sobranatural. Claro que como el narrador es Pablo, tampoco podemos estar muy seguros de lo que cuenta…

Como este no es un género que me agrade, el libro me ha sabido a poco. Se supone que es el primer libro que trata de la intervención española en Irak (así lo han vendido), sin embargo, la parte de referencia a la guerra se centra en el inicio, con algunos comentarios peyorativos hacia Aznar, Bush y Blair, y cierta crítica, muy leve y superficial. Luego, esto se olvida y se centra en cuestiones más personales y psicológicas, como el sentimiento de culpa de Pablo y Paco por haber cometido esos crímenes, incluso aunque fuera en defensa propia. El autor incide en el peso abrumador de la conciencia a lo largo de todo el libro, que lleva a Pablo a comportamientos extremos, incluidos intentos de dañar a su mujer e hija o de autolesionarse. Claro que la explicación no psicológica implica una posesión espectral, que ha sucedido de una forma quizás no del todo original, pero que se va descubriendo poco a poco. Que la víctima se apropie del asesino y lo atormente tampoco es original, aunque como digo, aquí parece servir como metáfora de esa culpa individual, metáfora a su vez de la culpa colectiva de todo un pueblo (el español) por haber ido a la guerra de Irak. Bien, esto es más bien teoría, puesto que ya sabemos que poca gente en España, por no decir nadie, siente tales remordimientos. En su crítica la novela se queda corta, y solo funciona como suspense aunque promete más intriga de la que luego da, y las conclusiones son demasiado obvias.

En su parte central-final baja un poco por la reiteración de las dudas y visiones del personaje, aunque el autor, con oficio, introduce ciertos detalles que crean intriga (el significado de cierta palabra que le dijo el iraquí antes de morir), y que animan a seguir leyendo, aunque luego la resolución no satisfaga mucho esas expectativas. Creo que la idea daba más para un relato que para una novela.

Hay escenas políticamente incorrectas, como cuando el personaje sufre erecciones delante de su hija, a la que desea violar; también hay una violación a la mujer, y muchos golpes, puñaladas, sangre a raudales… Es un libro con una carga violenta muy acusada, y aunque no llega a ser gore del todo, sí que hay escenas que podrían resultar desagradables. Algo de esto también lo había en "El niño de los Coroneles". Se nota que le gustan las escenas de acción y violencia.

Un libro correcto dentro de su género (quizás demasiado simple), pero que no me ha llenado demasiado por excesivamente obvio y poco original. A los amantes del género seguro que les encanta… pero yo prefiero otro tipo de lecturas.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Invasor ( Fernando Marías )»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Invasor ( Fernando Marías )»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Demian (Hermann Hesse)

El año pasado, más o menos a estas alturas del año me leí Narciso y Goldmundo. Me encantó. Quizás a todos nos parezca un poco simplista y maniqueo presentar la realidad a través de dos posiciones enfrentadas (que es lo que hace Hesse en la mayoría de sus libros). Sin embargo, la riqueza y la novedad de Hermann Hesse radica precisamente en los matices que opone, en las partes que confronta y el diálogo que surge de ellas. Así, aunque siempre será maniqueo y facilón confrontar al eterno bueno con el eterno malo cuyo caballo galopa taaaaaaaaan desesperadamente despacio, cuando se confrontan dos formas parecidas pero igual de vitalistas de ver la vida, como es la confrontación en Narciso y Goldmundo, pues la cuestión ya no parece tan sencilla de resolver ni tan obvia de percibir.

La historia de cómo Demian, die Geschichte von Emil Sinclairs Jugend llegó a mis manos es también bastante curiosa. Resulta que lo compré a través de Amazon.de. Ellos me pusieron en contacto con una librería de Hannover, que se encargó de enviarme el libro. Lo malo es que el tal libro no llegó, así que me puse en contacto con la susodicha librería, a la cual no le hizo ninguna gracia que el libro no hubiese llegado. Estuvimos esperando para ver si llegaba e intercambiamos correos casi todos los días para decidir qué hacíamos: yo quería volver a comprar el libro, ellos no querían que yo lo pagase… Al final me volvieron a enviar el libro de forma totalmente gratuita, pero hemos quedado en que yo invitaré a un café a mi proveedora (una enamorada de Spanien) en cuanto venga por la piel de toro. La verdad es que es una bonita historia que no dejó de recordarme al libro 84 Charing Cross Road (por más que yo no esté tan de la chavetilla como Helene Hunff;-)

Bien, vayamos al grano. La historia de Demian comienza con la historia de Sinclair y se narra a través de ella, ya que, en realidad, el libro es una narración en primera persona del propio Sinclair, que nos cuenta cómo conoció a Demian y cómo éste influyó en su vida.
La historia es la evolución de Sinclair, desde que es un niño aterrorizado por otros niños con poder sobre él, hasta que se convierte en un joven maduro y reflexivo; pasando, cómo no, por la típica fase rebelde que a veces cursa con regueros de alcohol.

Sinclair es un crío de buena familia a quien otro crío aterroriza y chantajea. Demian es el chico misterioso de la clase, que irradia algo especial cuando se le mira. La amistad de ambos chavales se traba a partir de una reinterpretación que Demian hace de la historia bíblica de Caín. Para Demian, el signo de Caín recae sobre todas aquellas personas que no se resisten a ser asimiladas por la masa, que quieren sobresalir. Caín no era malo, sino superior, diferente. Para Demian, la gente tenía miedo de Caín y de sus hijos porque había algo en ellos, apenas perceptible, que denotaba su diferencia, su superioridad. Y la gente lo interpretaba como una señal del mal. Pero según Demian, no es así, sino que Caín y sus hijos eran gente con valor y carácter, lo cual no agrada mucho a la gente:

”Leute mit Mut und Charakter sin den anderen Leuten immer sehr unheimlich” La gente con valor y carácter siempre le resulta incómoda (desagradable) al resto de la gente.”

A Sinclair, la explicación no acaba de convencerle, aunque tampoco le deja impasible. Pero poco a poco va comprendiendo. Y es que él mismo sentía que pertenecía a dos mundos distintos: uno bueno, conformado por su familia y su casa; otro malvado, conformado por otros chavales de su clase. El problema radicaba siempre en la forma de conjugar ambos mundos, o de mantenerlos en equilibrio.

El tiempo pasa y Sinclair se va a estudiar a otra ciudad. Allí, se deja caer en el lado “malo” y lleva una vida despreocupada y regada con abundante alcohol. Hasta que un día, vuelve a recordar a Demian y comienza, por fin, a comprender que él también lleva en sí el signo de Caín y que la bondad y la perversidad están conjugadas y forman un todo indisoluble, cuyos límites no se pueden establecer. Demian resume este proceso que sufre Sinclair en una frase:

“Wer geboren werden will, muss eine Welt zerstören” (El que quiera nacer, debe destruir un mundo)”

El resto del libro se ocupa de la evolución del carácter de Sinclair y de su progresivo ensimismamiento. Este ensimismamiento, la búsqueda del poder y de la capacidad para hacer las cosas y para cambiar el mundo en uno mismo es una de las ideas básicas del libro, que se repite continuamente bajo diferentes formas. Por ejemplo, Pistorius, un amigo de Sinclair que comparte con él la concepción unitaria del bien y del mal, le dice en una ocasión:

”Die Dinge, die wir sehen […] sind dieselben Dinge, die in uns sind” (Las cosas que vemos, son las mismas cosas que están en nosotros).

Y es que uno tiene que aprender a meterse en sí mismo como hacen las tortugas.
Finalmente, el poder mental de Sinclair pasa por poder llamar desde su voluntad a las personas, sólo con el pensamiento, como le ocurre con la madre de Demian.

Aunque Hermann Hesse está influido por la obra del psicoanalista Carl Jung así como por las religiones brahmánicas, las ideas que plantea en el libro son patrimonio de la humanidad; no hace falta comulgar con el psicoanálisis ni con ningún tipo de religión para asistir al proceso de búsqueda del yo de Sinclair, sentirlo, comprenderlo y compartirlo. La inquietud por encontrar la esencia que nos lleva a hacer las cosas, es algo que revolotea por todas las cabecitas que pueblan la tierra y que sobrevuela la historia y la geografía. Aunque existen muchos símbolos en el libro, como son los sueños de Sinclair o los dibujo que él hace y que no son en realidad, más que dibujos de sí mismo en lo que tiene que aprender a reconocerse, no es necesario haberse iniciado en ningún tipo de ritual para comprender la esencia del libro y el problema sobre la autoconciencia que Hesse nos plantea.

En ocasiones, el libro puede resultar algo idealista, puesto que Demian plantea que la capacidad de la mente va mucho más allá de lo que parece que va. En realidad, sólo nos hace falta reflexionar un poco y aplicar la idea para ver que, en efecto, cuando uno quiere algo, basta desearlo con mucha fuerza y entonces se cumplirá. No por arte de magia, sino porque el deseo nos pone en movimiento para hacer todo lo posible para cumplirla. Así pues, Demian no es tan idealista como parece. De hecho, la misma frase acerca de nacer y destruir revela que parte importante de la vida humana es el esfuerzo y que nada sale de la nada:

Probablemente todos tenemos un poco de Sinclair y un poco de Demian. E incluso quizás todos tengamos el signo de Caín. Sólo hay que aprender a mirar, en cada caso, qué significa. Y eso se consigue viajando como las tortugas.

http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200504.htm

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Demian (Hermann Hesse)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Demian (Hermann Hesse)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI