La Piel Fría, de Albert Sánchez Piñol

El mejor resumen de este libro que he encontrado en la red es el de un tal Catxo, en este foro http://www.vandal.net/foro/cgi-bin/foro.cgi?accion=leermensaje&mensaje=142394&foro=26 y reza así:

"Recomendación Literaria: “La Piel Fria” es un libro (de esos que tienen hojas y se leen) escrita por un tal "Albert Sánchez Piñol", uno de esos Catalanes con apellido Castellano.

El libro trata sobre un señor que se va a una isla desierta con un único habitante: el encargado del faro. Bueno, en realidad no es el único habitante, unas extrañas criaturas (con la piel fría y en forma de Pez) también habitan esta AmazingIsland, lo que no sabe el “señor” es que el Farero se folla a estas criaturas en forma de Pez.

Así pues, si os interesa saber más cosa sobre el maravilloso mundo de la zoofilia con peces no dudéis compraros este libro de terror y misterio."

Gracias, Catxo, me ahorras el esfuerzo. Pues no se puede decir mejor ni con menos palabras. Porque más o menos esto es lo único que sucede a lo largo de las 219 páginas del libro. Añadamos que mientras suceden estos apasionantes acontecimientos, los dos hombres con atacados por los monstruitos, y ya está el resumen completo.

Comentario

Cada día me acerco a los libros alabados "por crítica y público" con más prevención. ¿Cómo puede la gente poner por las nubes una cosa como la escrita por este caballero? El libro no pasa de normalito, siendo benévola en la crítica. Todas las supuestas ideas sobre la civilización/barbarie y demás, no son más que justificaciones para enmascarar lo que denominaría una "gigantesca fantasía erótica masculina acerca de la mujer ideal" o dicho de otro modo "una paja mental" en el sentido más literal de la expresión. Es curioso que las críticas que he leido hasta ahora de esta novela correspondan a hombres y que ninguno haya hecho hincapié en este aspecto, y sí en cuestiones filosóficas. Bueno, ya sabemos que mucha filosofía no es sino una espiritualización que busca dignificar el efecto de las hormonas. También Nieztsche odiaba a las mujeres porque no le hacían caso.

Al principio de la novela se nos mete un rollo sobre el pasado de activista del IRA que no viene mucho a cuento, la verdad. Fuera de eso, poco sabemos de él. Si acaso que es muy culto y leido, hasta conoce a Frazer y todo. Las referencias culturales parecen metidas con calzador. Chocantes resultan las valoraciones que hace sobre la fisionomía del monstruo femenino llamado Aneris que es el quid de la novela. Le hace todo un análisis digno de los expertos nazis en valoración de razas. Digamos que le dedica a la descripción del bicho una página entera, según recuerdo, y en términos encomiásticos.

"El cráneo es perfecto. Me refiero a una perfección lisa, una esfericidad limpia de asperezas. (…) No tiene las concavidades de los criminales de nacimiento, tampoco las protuberancias de los genios prematuros. Sorpresa del frenópata: ningún desarrollo especial de la zona parietal u occipital. Tiene un volumen ligeramente menor que el de las mujeres eslavas y una sexta parte más dilatado que el de la cabra bretona. (…) Musculatura de mármol, una piel tersa y con deliciosos barnices de verde salamandra. (…) Los pezones son negros y pequeños como botones. Le he puesto un lápiz bajo los pechos, pero se cae, como si un hilo invisible los empujara hacia arriba. Con estas manzanas, Newton habría tenido muchos problemas para elaborar su teoría. Aquí se hace imprescindible la referencia francesa, según la cual unos pechos perfectos deben caber en una copa de champán. La musculatura de todo el cuerpo revela salud y energía, adiós corsés. Caderas de bailaria y vientre plano, planísimo. Glúteos más compactos que el granito de la isla. Cutis uniforme con el resto de la piel, cuando en los humanos, tan a menudo, la textura de las mejillas y del resto del cuerpo no suelen ser homogéneos. (…) Ni rastro de raíces de pelos en las axilas, el cráneo o el pubis. Los muslos son un milagro de esbeltez y se ajustan a las caderas con una exactitud que ningún escultor podría reproducir.En cuanto al rostro, perfiles egipcios… El cuello recuerda al de las doncellas estilizadas de las pinturas renacentistas. Pag 100

Este fragmento viene al pelo para apoyar mi teoría de la "fantasía erótica". El hombre no escatima halagos hacia el bicho, aunque mezclar mujeres eslavas y cabras bretonas en una misma comparación resulta un poco, ejem, "desconcertante". Pero el autor atribuye al ser muchas caractarísticas que algunos consideran como propias de la mujer idealizada: gluteos duros, pechos que no se caen, vientre planísimo, rasurada, salud, cuello de doncella renacentista… En fin. Que ahora que lo pienso, el simil de las manzanas de Newton también es bastante desafortunado y crea un efecto humorístico.
La primera vez que el protagonista ve al bicho, Piñol resalta hacia donde se le van los ojos.

"Alcé el cuerpo hacia arriba, como si fuese un recién nacido, para observarlo mejor. Era una hembra, sí. El sexo no estaba cubierto por vello púbico de ninguna clase" pag 63

Bueno, olvidémonos por un momento de esa redundancia de que alza el cuerpo hacia arriba (es difícil alzar algo hacia abajo) y de que vello púbico solo lo hay de una clase (el púbico, jeje), y volvamos a la frase. A partir de aquí ya te imaginas que va a haber ciertos roces libidinosos o si lo preferís, "intercambios culturales entre especies". El muy pillín ya va a lo que va.

"Parecía joven y fértil" pag 64

No deja de ser extraordinaria la facultad de este oficial atmosférico que se podría llamar casi de "rayos x en los ojos" para valorar al monstruo. Solo con mirarla ya sabe que es joven y fértil, pese a que jamás ha visto un bicho de esos en su vida. Es más, también es capaz de conocer características tan íntimas como:

"Solo respiraba con la parte alta de los pulmones" pag 64

Pero bueno, él ya tienen fijado su punto de interés, y no se olvida de recordarlo:

"En lo que se refiere a la reproducción, la naturaleza conoce una amplia amalgama de medios" pag 64

En los aspectos formales, lo único destacable es la estructura circular de la novela, que empieza y termina de la misma manera, sustituyendose los roles de los personajes y dando inicio a un nuevo ciclo. A pesar de todo lo que se ha dicho sobre su supuesta originalidad, el argumento está bastante manido: el hombre encastillado que recibe el asedio de hordas de criaturas hostiles. Eso se ha visto en literatura y cine miles de veces. La única diferencia es que ahora el autor se llama Sánchez.
La evolución de los personajes es bastante elemental. El protagonista pasa de temer y aborrecer a los bichitos a comprenderlos, tratar de relacionarse con ellos, y blablabla. Pero naturalmente, su cambio de opinión se debe a su "conocimiento carnal" del bicho hembra, que al parecer da mucho gustito y vuelve locos a todos los hombres. Al final tanta barbarie, tanta civilización y tanto blablabla y la razón por la que él decide quedarse en la isla es que se ha "encoñado" con un a mujer-batracio, que no habla, no piensa, es dócil, realiza las labores del hogar y se deja hacer.
La moraleja del cuento es demasiado evidente. En todo caso, se deduce que el autor, al contraponer la civilización con la barbarie, opta por la segunda, por eliminar todo lo que hace distinto al ser humano y volver a lo más animalesco. Nada de libros ni de cultura, si puedes disponer de una mascotita que satisfaga tus necesidades corporales. Como veis, todo esto es muy profundo.
Para dejar claro todo lo que ha trabajado en la novela y que es muy erudito, hasta hace juegos con los nombres de los personajes. Así Aneris sería el anagrama de Sirena, citauca (la raza de los seres), acuatic. Lo de la sirena me hace más gracia. Es un toque cultural que vincula a Aneris con el mito de la mujer fatal, atractiva y que ata a los hombres a su isla. ¿No os decía que era profundo?
No requiere un uso excesivo de las neuronas. Además, la letra del libro es bastante gorda, lo cual facilita la lectura y la hace muy rápida. Pero no tiene tensión dramática ninguna. Las acciones están contadas de un modo rutinario. El hombre llega, se instala en su cabaña y zas, aparecen los bichos de repente. Nada, ni un pequeño halo de misterio, ni un ruidito a medianoche, ni una pisada en el barro que creen un poco de intriga. Aquí te pillo y aquí te mato. Y luego es repetitivo. Todo el libro con los dos humanos asediados por continuos ataques de miriadas de monstruitos (desde luego debían de ser muy tontos si en tanto tiempo no habían encontrado el modo de tomar la plaza, ejem, porque se supone que los había a millones). Al final la cosa se complica con la irrupción del triángulo amoroso con la mascota como objeto de deseo de los dos hombres. Unas cuantas escenas de celos, peleitas, etc. De todas formas, la idea de civilizacion contra barbarie es interesante y podría haber dado más de sí de no estar planteada de modo tan obvio.
El estilo es ampuloso, como el de los escritores principantes que desean dejar bien claro que saben escribir y no dosifican el uso de las metáforas o las comparaciones, a cual más rebuscada. Digamos que Piñol es una mezcla entre Juan Manuel de Prada y Lovecraft, pero peor, claro. El texto avanza a trompicones, con frases cortas y no muy hilvanadas las unas con las otras. Hay expresiones chocantes, rimas ("Hacía treinta días que los delfines habián renunciado a nuestra popa y diecinueve que la tripulación arrojaba nubes de vaho por la boca" pag 7), frases que no tienen sentido, explicaciones que sobran, etc… En algunos momentos te preguntas si la traducción estará bien hecha o si el libro ha pasado por un corrector de estilo decente. Veamos algunos ejemplos:

"El musgo los abrigaba. Un musgo más compacto que los matorrales de los jardines y alto hasta la rodilla, fenómeno curioso" Pag 8

Y tanto.

"¿Dónde se hallaba el oficial? ¿Dedicándose a alguna tarea de su oficio, en algún lugar?" pag. 10

Pues lo normal es que todo el mundo esté en algún lugar, incluso los oficiales que realizan tareas de su oficio, jeje.

"El capitán masculló en voz baja…" pag 13

Teniendo en cuenta que según la RAE mascullar es: "Hablar entre dientes, o pronunciar mal las palabras, hasta el punto de que con dificultad puedan entenderse" sería bastante complicado tratar de hacerlo en voz alta.

"Los noventa y seis escalones desembocaban en una superficie de madera…" pag 13

Esto es curiosísimo, jajaja. El hombre entra en el faro por primera vez y sin que nadie se lo diga ni nada ya sabe que hay 96 escalones exactos. Es un prodigio de las matemáticas, aunque en ningún lado se nos diga que los va contando, cosa que por otra parte no tendría sentido en ese contexto.

"Era un espectáculo que fluctuaba entre la indefensión, la dejadez y la ferocidad" pag 14

Ejem.

"Bajo el colchón, un orinal muy lleno de orines fríos" pag. 14

Sí, lógico. Pero para mi gusto hubiera quedado mejor "una bacinilla muy llena de orines fríos". Así evitamos repetir orinal-orina. Hay que usar un poco más el diccionario de sinónimos.

"–Buenos días, técnico en señales marítimas. Somos el relevo del oficial atmosférico, su vecino" pag 14

Buenos días, ingeniero de caminos, canales y puertos. jajaja

"-¡Por el amor de Dios! – bramó el capitán, con un puño cerrado-. Tengo que hacer un viaje comercial importante ¡y estoy en tránsito! A petición de la corporación naviera me he desviado de mi trayecto, para dejar a este hombre aquí y para llevarme a su predecesor ¿Entiende esto? Pero el oficial atmosférico no está. No está. ¿Puede informarme de dónde encontrarlo?" Pag 15

Pues vaya rollo que le mete al pobre farero que ni le va ni le viene a donde va el capitán. Piñol es a veces muy explicativo.

"Se movía como un árbol desarraigado que está aprendiendo a caminar" pag 16

Sería un "ent" más que un árbol. Porque árboles andariegos pocos se ven últimamente.

"Estaba desnudo. A él no le importaba mostrar su desnudez" pag 16

Ya, ya lo hemos captado.

"–Batís. Batís Caffó" pag 17

Aunque tiene ese nombre ridículo se presenta como el mismísimo James Bond. Los hay que tienen moral.

"Estaba agotado, sí, pero el cansancio se había desvanecido. Ya no sufría cansancio, el cansancio me sufría a mí" pag 44

Agotarse, según la RAE: Cansar extremadamente. Esto es una paradoja que ni el "vivo sin vivir en mí".

"No se puede decir que durmiese. Era una somnolencia narcótica" pag 53

Narcótico: "Dicho de una sustancia: Que produce sopor, relajación muscular y embotamiento de la sensibilidad". Así que era una somnolencia sonmoliente y soporifera, jajaja

"Afortunadamente, fue una noche tranquila, si podía decirse así" pag 58

Más bien "si puede decirse así" o "si pudiera decirse así"

"Cogí un mechón de encima de la oreja, y con desconcierto mayúsculo descubrí que el color había mudado hasta el gris blanquecino" pag 68
"Cuatro días de insomnio y combates habían hecho estragos…"

Mira, como le pasaba a la niña de Freddy Krueger, la de las pesadillas. Y tanto que habían hecho estragos. Según he leído por ahí es imposible que el pelo se ponga blanco en tan poco tiempo.

"Una suciedad bíblica sepultaba mi anatomía" pag 60

¿Bíblica? ¿Y si hubiera dicho "coránica"? Pues seguiría sin tener sentido.

"El frío era una influencia benigna. Lo apreciaba, porque revitalizaba los sentidos, adquiría lucidez y ganaba vigor" pag 61

¿Quién, el frío? Bueno, claro ejemplo de frase ambigua.

"El cielo me dedicaba una ópera de luces" pag 61

No se podía quejar. Tenía de todo, hasta óperas en el cielo.

"No era Batís. Era un monstruo" (…) "Era un monstruo, de aquello no cabía duda" pag 62

Que si, que sí.

"Las cejas eran líneas de un estilo elaborado, como producto de la caligrafía de los sumerios. Ojos de color azul, Díos mío, qué ojos, qué azul. Una azul de cielo africano, no, más claro, más puro, más intenso, más brillante." paga 62

Sin comentarios.

"La conjunción de un jersey tan lleno de agujeros y tan sucio, y un cuerpo parido bajo los océanos daba como resultado un conjunto insufrible, más grotesto que esos ridículos perritos que las señoras inglesas visten con lanas de primera calidad" pag 63

Pues es una comparación poco acertada. Primero dice que el jersey era una birria y luego lo compara con lanas de primera calidad.

"Corría, agachado, y gritaba como una soprano, sosteniendo la voz" pag 66

Teniendo en cuenta que soprano es la voz femenina más alta, sería bastante difícil que un hombre pudiera alcanzarla, a no ser que se trate de uno de esos "castrati" jajaja.

"Aquí pude comprobar una vieja lección: no es fácil matar a un hombre que sabe moverse" pag 67

Ya. Gracias por la aclaración. Pensaba sí, que era fácil. Pero ahora he visto la luz.

"El atardecer caía sobre la tierra como un paraguas" pag 68

???

"En algún momento de aquella noche las funciones vitales habían vuelto a mí como el alma de un Lázaro a su cuerpo, encajada por decreto" pag 74

Por Díos, Piñol, contente.

"La raza de los germánicos es así. Inteligencia larga y estrecha, que avanza en línea recta hasta que los acontecimientos violentos la obligan a girar noventa grados." pag 80

Yo, que soy de raza latina, creo que también giraría noventa grados afectada por un acontecimiento violento, o quizás 180.

"-El mar está por todas partes, esto es un islote" pag 81

¿Ah, sí? ¡No me digas!

"Tenía la virtud de simplificar. Se podría decir que simplificaba tanto, y tan bien, que incluso él era capaz de entender la base del problema " pag 86

?????

"En otros momentos, en cambio, caía y decaía hasta una estética de cosaco desertor" pag 86

????

"Naturalmente, la discreción y los buenos modales no me permitían comentar la zoofilia de sus genitales" pag 88

La zoofilia de sus genitales, juas.

"Cuando miro a la mascota, a veces, me vienen escalofríos. De una observación sucinta se deduce que es cuadrumana, termostática, daltónica, biliosa y abúlica." pag 97

Pues sí, "sucinta", pero da pie a esta descripción esdrújula tan bonita.

"Resbalé y mi cuerpo perdió cinco, diez metros en un descenso de literatura dantesca" pag 114

Literatura dantesca, ay.

"La situación se prolongaba y las ideas más extravagantes me rondaban por la cabeza como moscas de estercolero" pag 133

¡Qué asco! Está claro que sus ideas eran una m…

"Fornicaba con la mascota en una especie de violación consentida. Me faltaban miembros para abarcar la totalidad de su cuerpo, la superficie de aquella piel gélida. La trataba como si estuviera rematando a una bestia inútil. Y al final de cada cópula sentía un odio genuino contra ella, contra aquella embajadora del horror." pag 134

RAE, violar: "Tener acceso carnal con alguien en contra de su voluntad o cuando se halla privado de sentido o discernimiento". Es una contradicción, solo admisible en mentes masculinas un poco perturbadas, jaja, que pueda existir una violación consentida.

"Una niebla londinense lo difuminaba con aires de fantasma. Les gritaba a los monstruos hecho un Goliat, poseído por espíritus de valquirias, más allá de la cordura humana" pag 145

Sin comentarios.

"Notaba que dentro de mí crecia un amor nuevo, un amor que el faro estaba inventando" pag 160

Ese faro es nefasto.

"Me bastó la mirada que se dedica al militante revisionista" 184

¿Qué es un militante revisionista?

"Pedirle caricias era arrancarle muelas" 189

Vale, pues no se las pidas; no seas tan sádico.

"Quien más sufría el eclipse de los niños era yo" pag 190

No es necesario ser tan rebuscado para decir que los niños ya no iban a la playa.

".. en vez de hablar, callé" pag 195

Mejor, mejor.

En resumen, un libro mediocre que partía de una idea interesante. Una especie de cuento alargado al que le hubiera venido mejor otro formato que no fuera el de novela. Que mejoren los correctores de estilo de las editoriales, por favor, que dejan en muy mal lugar a los autores.

http://reginairae.blogcindario.com/2004/12/00039-la-piel-fria-de-albert-sanchez-pinol.html

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

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El ansia (Elfride Jelinek )

El director de una fábrica de papel somete a su esposa a todo tipo de actos sexuales de manera continua, casi enfermiza, debido a que no puede ir a prostitutas por miedo al SIDA (no le gustan los preservativos). Una tarde la mujer, en pijama y medio borracha, se va por un camino entre la nieve y es recogida por Michael, un estudiante de Derecho, con el que tiene una relación sexual. Ella se prenda del joven. Sin embargo, la historia terminará trágicamente. (según dice la contraportada, Elfride saca sus argumentos de casos de la vida real)
Es la primera novela que leo de esta autora (premio Nobel 2004) así que no la puedo comparar con otras obras suyas.
Se trata de una novela bastante breve que en la contraportada definen como “novela pornográfica femenina” o algo así, pero quien la lea buscando eso se llevará una decepción (Comentario de la autora: “Yo quería escribir un porno, pero me di cuenta de que era imposible. Es el hombre quien hace la pornografía: la mujer es sólo un objeto mudo de la mirada masculina”). Es cierto que todas las páginas hay sexo, penetraciones, eyaculaciones, etc, pero la forma (que es lo que define qué es literatura y qué no) es totalmente vanguardista y atípica. La autora tiene un número ingente de metáforas para referirse a los actos sexuales (pero no para ocultar, sino para “darle la vuelta” a la visión convencional), y no se priva, en medio de la descripción, de incluir sus propias reflexiones, generalmente violentas, por no decir panfletarias, sobre lo que ocurre en las escenas. Hay en todo el libro una crítica furibunda del capitalismo (el sexo solo es metáfora de eso) El Director ejerce su poder desmesurado sobre los obreros, sobre su mujer, los parados de la zona, etc. Hay mucha violencia en este libro, sobre todo verbal. Las mismas escenas e ideas se repiten una y otra vez hasta terminar saturando al lector. Es agobiante, claustrofóbico, repetitivo. Desde luego, no es un libro que deje indiferente.
El personaje femenino, parece muy pasivo. Se insinúa que se somete a todas esas cosas por el dinero y los bienes a los que puede acceder (todas las mujeres la envidian; el hombre paga con bienes materiales los “servicios” sexuales de su esposa, etc). Cuando se encapricha con Michael parece revivir un poco, y al final, estalla del todo al caer en un crimen terrible e impensable, que se ve claramente que es causado por la desesperación más tremenda.
Todo esto expresado de un modo tan críptico que, sinceramente, muchas de las cosas te las tienes que imaginar casi a partir de referencias que parecen enigmas.
No me ha disgustado. A pesar de la manera un poco brusca y elemental con que la autora transmite sus ideas, al menos tiene ideas. No deja títere con cabeza: ataca al capitalismo, a la sociedad de su país, al deporte, al consumismo, a la Iglesia católica.
Creo que es una lectura interesante y “diferente”, aunque llegas a aborrecer al ser humano y a pensar que somos una auténtica basura.
De todas formas, ya digo que quizás no lo he entendido del todo debido a esa peculiar manera de expresarse (pondré más adelante citas del libro para que os hagáis una idea)

Aquí pongo algunos fragmentos:
(Aviso para escrupulosos y personas sensibles: cuidadín )

"El hombre espera hasta que su agua hierve. Después echa en ella a su mujer, a la que ha despojado del pijama. Su señal se ha elevado, la vía está libre. Y todo habla conforme al tono de su señal. Patea a su mujer en el regazo. No necesita ánimos por su parte, ya está muy animado. Es como si su rabo ya no pudiera hallar reposo, porque quizá otro se ha enterrado en su coño y ha ensuciado su suelo con su pedazo de salchicha. De pura ira, este hombre se desgasta, a sí y a su obra, demasiado pronto, demasiada energía se despilfarra entre bramidos, su bóveda truena. Todo en el exterior, ha sido dominado con hielo y nieve. La Naturaleza suele hacerlo bien, sólo a veces hay que ayudarla a poder consumir su propiedad en nuestra mesa en calma y silencio. El hombre llueve humedad por delante y por detrás sobre la mujer, a la que pulimenta. Las pequeñas alfombras de sus pechos son sacudidas con fuerza. Como piedras le cuelgan sus sacos de dos kilos. Y sin miedo él rocía a la mujer con su tosca escoria, y vaga por ella, con el suelo firme bajo los pies."

"La mujer yace desparramada, abierta al mundo, en el suelo, con alimentos viscosos esparcidos sobre ella, y es subastada por un efecto y varios efectos. Sólo su marido negocia con ella, y negocia completamente solo. Y ya cae en el amueblado vacío de la habitación. Sólo su propio cuerpo le hace justicia, y cuando lo desea puede hacerse oír y retumbar en el deporte. Como una rana, la mujer tiene que abrir las piernas hacia los lados, para que su marido pueda mirar dentro e ella lo más posible, hasta la Audiencia Provincial para Causas Penales, y examinarla. Está por entero bañada y cagada por él, tiene que levantarse, dejar caer al suelo las últimas cáscaras e ir a buscar una esponja para limpiar al hombre, ese enemigo irreconciliable de su sexo, de sí mismo y del flujo que ella ha producido. El le mete el índice derecho bien hondo en el ano, y con los pezones colgando ella se arrodilla sobre él y limpia, el cabello en los ojos y en la boca, sudor en la frente, saliva ajena en la garganta, la blanca ballena asesina allí ante ella, hasta que la amable luz se pone, llega la noche y este animal empieza a fustigarla de nuevo con su rabo."

"El director es tan grande que es imposible circundarlo en un solo día. Este hombre está abierto a los cuatro vientos, pero sobre todo hacia arriba, de donde vienen la lluvia y la nieve. A nadie tiene por encima de sí, salvo al consorcio matriz, del que no hay quien pueda protegerse. Pero por el lado cortante de la mujer puede tranquilamente abrir su grifo y aspersar. La mujer se contorsiona como un pez, porque tiene las manos atadas, mientras el hombre le hace cosquillas y le pincha un poco con agujas. El escucha su interior, donde ha escondido sus sentimientos. Palabras como hojas caen del vídeo en la pantalla y van a parar al suelo ante esta Humanidad unipersonal. Desconcertadamente protectora, la mujer mira un tiesto desfalleciente en el alféizar de la ventana. TAmbién el hombre habla ahora, tosco como el buen corazón de la fruta."

"El padre ha descargado un montón de esperma, la madre ha de limpiar y dejarlo todo en condiciones. Lo que no lame, tiene que recogerlo con un trapo."

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Responso (Juan José Saer)

Argumento:

Alfredo Barrios va a visitar a su ex-mujer Concepción. Ésta, había salido adelante y parecía no irle mal, tiene buen aspecto y disfruta de una acogedora casa. Hechos que Alfredo observa con atención y que le hacen soñar con una posible reconciliación. Para impresionarla, le cuenta una mentira y aprovecha para pedirle prestada una máquina de escribir que dice necesitar para un encargo, un artículo para un periódico. Concepción, que a pesar de todo el pasado, sigue amándolo, cree lo que le cuenta y ve esperanzadora esta circunstancia para que Alfredo reconduzca su vida y comience a cuidarse, su aspecto actual es lamentable.

Es una corta novela, pero muy intensa. El personaje principal es Alfredo, pero las personas que van pasando por su vida, bien merecerían ser consideradas también como personajes principales, ya que aunque técnicamente son secundarios, quedan muy bien definidos y son iguales o más interesantes.

Alfredo, a partir de su separación con Concepción, provocada por él, es un hombre sin rumbo. Vive en una pensión de mala muerte, su aspecto es de una dejadez absoluta, y se aprovecha de la buena voluntad de algunos que le rodean.

Sentir compasión o repulsa por este tipo de personaje dependerá de cada lector. Casi todos conocemos a alguien parecido y podremos reconocer la autenticidad en el personaje de Alfredo, retratada perfectamente por su autor.

En definitiva, se nos muestra a un hombre y su (mala) relación con el mundo.

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Un baile en el matadero (Lawrence block)

Argumento:

Un hombre contrata a Matt Scudder para que averigue si su hermana fue asesinada por su marido. Mientras lo hace se cruza en su camino otro caso que le interesa más y comienza a investigarlo.

Comentario:

La novela, relatada en primera persona como es clásico en el género, comienza con una velada de boxeo en que el protagonista, mientras investiga a un sospechoso del asesinato de su esposa, ve a un hombre que le resulta familiar y comienza a preguntarse de qué le conoce.

Después se recurre al flashback. Primero para contar cómo fue contratado Scudder y resumir el caso de asesinato para el que se requiere su participación.

El regreso al presente (tras el boxeo) es breve, pues se hace otra incursión al pasado, esta vez más lejano, y a una cinta de vídeo que contiene una película que no corresponde a la que anuncia su carátula.

A partir de ese momento Scudder parece olvidar el caso de asesinato y se dedica a rastrear el orígen del vídeo y descubrir la identidad de algunos de los protagonistas de la película.

Mientras lo hace, y sin abandonar el típico papel de héroe desencantado de la vida, se muestran fragmentos de su vida, como la novela negra al estilo clásico.

http://reginairae.blogcindario.com/2007/04/00411-un-baile-en-el-matadero-de-lawrence-block.html

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

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Regreso a las armas. Crónicas de guerra (Angel Cristóbal Garc&iacu

Este libro comencé a escribirlo en Cuba, a finales de los noventa, inspirado en un viaje que realicé a La Habana, allá por 1982, en unión de mis compañeros y compañeras de estudios universitarios, a pocos meses de culminar la carrera de Filología. Fue sin dudas la mejor etapa de mi estancia en la Universidad Central de Las Villas, cuando, como colofón cultural al amplio pensum de materias -tanto en la rama de literatura, como en la de lingüística-, los profesores tutores de nuestras tesis de grado, nos planificaron interesantes viajes; primero a ciudades antiguas como San Juan de los Remedios, Trinidad y más tarde a La Habana, donde reforzamos los conocimientos sobre la arquitectura colonial cubana o las artes pictóricas y escénicas de los siglos XVIII y XIX; de la mano de eminentes historiadores como el Dr. Eusebio Leal -historiador de La Habana-, y críticos de cine de la altura de Enrique Colina. El recorrido terminó en San Francisco de Paula, lugar donde se encuentra la famosa Finca Vigía, cuya celebridad debe a quien fuera su más eminente dueño: el escritor y reportero norteamericano Ernest Hemingway. Destaco la palabra reportero, porque dedico precisamente la mayor parte de este libro "Regreso a las armas", al Hermingway reportero de guerra, género que explotó y al cual le sacó las mejores ganancias en conflictos bélicos como: la I Guerra Mundial, la Guerra Civil Española, y la II Guerra Mundial. Ernest tenía suculentos contratos de prensa, en una época cuando llegó a ganar hasta 500 dólares por telegrama que enviaba a las redacciones, con sus historias y crónicas del frente. Pero lo más insólito de esos años, fueron los recorridos que el autor de "Adiós a las armas", hiciera por la corriente del Golfo, a la caza de submarinos alemanes, entre 1942-43. Narramos aquí un estudio desconocido, de esta poca difundida actividad anti-nazista de Hemingway: un hombre que fue capaz de proezas de esa naturaleza, y que, sin embargo, no pudo superar su propia crisis; acosado por el FBI, que lo vigilaba por su simpatía con la Revolución Cubana, y su líder Fidel Castro; y extrañas recaídas depresivas causadas por una vejez prematura que deterioró su mente, y su voluntad de vivir amarrado a un cuerpo que ya no le respondía. Pero además, el lector, tanto el conocedor de la obra de Papa, como aquel que por primera se adentra en su apasionante vida, podrá revivir aquí distintos momentos que marcaron el futuro de uno de los más grandes novelistas norteamericanos de todos los tiempos: sus comienzos en aquel París de la “generación perdida”; los famosos encuentros con Gertrude Stein y Scott Fitzgerald; cacerías, pesquerías, rivalidades con magnates, discusiones y riñas. Y sus amores, que culminan en este libro con la historia más triste protagonizada por un hombre acabado, rodeado de hipócritas mujeres.

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