La vida de los deseos (Thomas Glavinic)

La vida de los deseos, de Thomas Glavinic

Después de leer la anterior obra de este autor austriaco, Algo más oscuro que la noche , reconozco que me quedé con ganas de leer alguna otra obra suya. Por eso me apresuré a hacerme con la vida de los deseos en cuanto supe de su existencia.

La trama, en principio, sonaba bien, conociendo el gusto del autor por lo surrealista con tintes filosóficos: a un trabajador de una agencia publicitaria se le acerca un día un hombre, completamente borracho,  que en un banco público, mientras el protagonista come su apresurado almuerzo, le ofrece tres deseos.

Por supuesto, el protagonista lo manda a paseo, pero el hombre insiste, y para alejarlo le dice que sólo quiere uno: que se cumplan todos sus deseos en vez de uno. El borracho se lo concede.

Y aquí es donde viene, para mí, la primera sorpresa, porque nos e trata, como cabría esperar de que el cumplimiento de esos deseos acabe con él haciéndole la vida imposible. No, nada de eso. Os recuerdo que estamos con un autor de lengua alemana en general, y con Glavinic en particular, así que nunca a va a ser tan fácil. Nada es fácil en la literatura alemana: ni siquiera morirse tranquilamente en un sanatorio de tuberculosos es una cosa fácil, como saben los seguidores de Thomas Mann.

Sin entrar a contar lo que sucede, quiero advertir solamente que la novela tiene dos niveles: si te la lees mientras comes el bocadillo, entenderás una cosa, ligera y entretenida. Si te fijas en lo que el autor dice entre líneas, verás que en realidad la trama es mucho más complicada, más profunda, y más retorcida. Quizás un poco como esas cosas que pasan en Austria, donde un fontanero con bigote y buen vecino, tiene veinte años a su hija encerrada en un garaje, mientras se acuesta con ella ante el silencio de su esposa, que supuestamente no sabe nada.

No, no me regodeo en las desgracias de otros. Lo creáis o no, es un ejemplo muy bien traído para lo que pasa en esta novela con l0s deseos, su vida, su existencia propia, y lo que nos atrevemos a averiguar de ellos.

La vida del protagonista no es ni buena ni mala. Le pasan cosas a cierta distancia, como las que le suceden a cualquiera, pero de pronto los hechos se acercan, se aproximan a él, sin dejarlo ya al margen.

Totalmente recomendable.

 

 

ENTRE LA NOVELA Y LA HISTORIA

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Stella Manaut, Enamorada de un cura comunista.
Desde Alfonso XIII al exilio mexicano,
pasando por la URSS y los Niños de la Guerra

Carena Editors S.L., Valencia, 2012, 214 págs.
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por Anna Rossell
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Siempre es un gozo contar con una obra de la que podemos decir que contribuye a mantener viva nuestra memoria histórica, pues los acontecimientos traumáticos de una sociedad exigen un proceso de duelo y de digestión que raras veces se hace como se debiera, precisamente cuando las partes implicadas o sus descendientes directos viven aún y remover el pasado supone para ellas enfrentarse a sentimientos de dolor o de culpa. Sin embargo enfrentarse a los hechos, conocerlos y, sobre todo, reconocerlos es un ejercicio conveniente de catarsis para los antiguos frentes, una necesidad que hace posible el análisis de los errores que condujeron a aquellas situaciones críticas y con ello hace también posible evitar caer de nuevo en ellos, hace posible la reconciliación, al tiempo que lega a las generaciones jóvenes el conocimiento más sereno y objetivo de los hechos.

Por este motivo cumple dar la bienvenida a un libro como el que hoy tengo el gusto de presentarles, la novela que Stella Manaut ha construido basada en hechos y personajes reales, como ella dice “un reconocimiento hacia aquellas mujeres luchadoras que, en una etapa tan difícil de la historia de España como es la de los primeros años del siglo XX, fueron capaces de defender sus derechos, estudiar y amar en libertad”.

Enamorada de un cura comunista. Desde Alfonso XIII al exilio mexicano, pasando por la URSS y los Niños de la Guerra, como reza el título, recoge la historia de España desde principios del siglo XX, aquellos años en que empezó a forjarse la España actual. El título y, sobre todo, el subtítulo anuncian ya los momentos en los que la autora hace hincapié. Así la novela nos ofrece una amplia panorámica de la convulsa historia española más reciente: con mirada retrospectiva hacia la Primera República, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, el golpe franquista, la Guerra Civil, el envío de niños de familias republicanas a la Unión Soviética, el exilio de los vencidos, el regreso…

Como la propia autora nos informa en el epílogo, la mayor parte de los personajes de la novela son reales –llevan su propio nombre y apellido- y lo son también en lo esencial los hechos narrados. Stella Manaut los conoce bien, a unos y a otros. Porque Manaut glosa en la novela el devenir de una mujer de su familia, una tía suya, por la que la narradora profesa claramente una profunda admiración. Con empatía evidente y el conocimiento que su tía y su propia madre le dejaron de los acontecimientos Stella Manaut construye un edificio ficticio en el que hará encajar la realidad histórica:
Josefina Roca –que así se llama la protagonista-, interna en un geriátrico de un pueblo catalán que sabe su última morada, es consciente de que ha vivido cuanto hubiera de vivir y de que lo ha hecho intensamente. A su avanzada edad y en la soledad de su internamiento en hogar de ancianos lo único que la aferra aún a la vida son sus recuerdos, los sucesos que la marcaron y la sostienen, acontecimientos de unos tiempos difíciles y convulsos que reclamaban de sus protagonistas –mucho más aún si eran mujeres- un posicionamiento claro y exigían definición y madurez. Así Josefina deja de ser una única mujer para pasar a ser un prototipo determinado de mujer de su tiempo: aquella a la que tocó abrir el camino en la lucha de la mujer por sus derechos, unos derechos de los que ella sabía que conllevaban deberes y responsabilidades y que nunca los rehuyó. Por lo mismo esta novela no es únicamente un homenaje a una excepcional mujer, sino a todas las mujeres que, como ella y con ella, asumieron en España la ardua tarea de abordar su vida como ciudadanas de pleno derecho cuando la historia les ofreció un resquicio para intentarlo.

El armazón de la novela parte de esta situación en el geriátrico y de la soledad de Josefina Roca que la lleva a rememorar su vida. La motivación para ello se la brinda la idea de escribir sus recuerdos en una libreta de notas que más tarde alguien pueda encontrar y publicar. Éste es el marco ficticio de la narración.
Así la novela está escrita teniendo en cuenta a un supuesto futuro lector, al que Josefina se dirige de vez en cuando; todo ello condiciona y marca el estilo narrativo, que alterna diferentes registros: la descripción de los sucesos históricos con carácter de crónica “objetiva” con el relato de la vida personal de la protagonista en los momentos históricos concretos y con los comentarios y reflexiones que Josefina aporta desde la actualidad de su escritura, que la autora marca con letra cursiva para distinguir los dos tiempos: el pasado y el presente, y en los que se invoca y se involucra directamente al lector.

La autora opta con decisión por mantener estos registros bien separados probablemente porque su intención es también documental y quiere darle a su obra el sello inconfundible de documento: la novela no está escrita en un único registro en que los hechos históricos pudieran desprenderse indirectamente de la vida de los personajes, sino que Manaut decide describir, aparte, primero el marco histórico, como tal, antes de pasar a continuación a glosar cada momento concreto de la vida de la protagonista, como si necesitara de este marco aclaratorio para que se comprendan en toda su profunda dimensión los retazos vitales de los personajes que el lector habrá de situar mejor después, como si no quisiera perder nunca de vista la importancia que las situaciones socio-políticas tienen para la cotidianidad de los individuos, en su devenir y en su destino. Ello se hace patente a través de lo que se desprende de los títulos de los capítulos, que rezan, por ejemplo: Breve resumen de la Revolución Rusa. Primera parte, al que siguen los títulos Mi vida en la URSS, Breve resumen de la Revolución Rusa. Segunda parte y, a continuación, ¡Por fin llega el permiso para viajar! Me voy a la “Casa nº 5”. Llego a París. Y así sucesivamente.

Esta voluntad de cronista, la de escribir un documento histórico -dirigido tanto a quienes lo protagonizaron como a las generaciones futuras a las que la autora desea dejar un legado- queda subrayada también por el hecho de que Stella Manaut escribe un epílogo en el que nos aclara el cómo y el por qué de la novela y cuyos epígrafes evidencian esta intención. Estos epígrafes son: La verdad, solo la verdad y nada más que la verdad. Devenir de los principales personajes. Familia de Manaut en México y Hablemos, ahora de los demás personajes reales. A esto la autora añade alguna bibliografía –una página- de la que ella ha echado mano para documentarse. Sin embargo se echa en falta la inclusión de más obras de historia española que aborden las diferentes etapas que trata la novela. Y recomiendo mucho su inclusión en una futura segunda edición, pues quien lea esta novela de Stella Manaut habrá de interesarse no sólo por la literatura, sino por la historia de la España de este período. El libro capta al lector por los dos aspectos: el literario y el histórico y suscita avidez de saber más de esta etapa, de la que lamentablemente poco se enseña en nuestras escuelas y que es un deber rescatar del olvido.

© Anna Rossell

De mecánica y alquimia, de Juan Jacinto Muñoz Rengel

De Mecánica y Alquimia

  Desde esta semana está ya disponible la segunda edición de De mecánica y alquimia, de Juan Jacinto Muñoz Rengel. Uno de los conjuntos de relatos más aclamados de los últimos años, ganador del Ignotus a la mejor antología de cuentos de 2010 y finalista del Premio Setenil. 

«Un excelente y sofisticado libro de relatos que trasciende su condición. convirtiéndose en una nueva especie aún por catalogar; probablemente, el siguiente paso evolutivo del cuento.»

Félix J. Palma

«Sencillamente, un prodigio de inventiva, equilibrio y control.»

Medardo Fraile

Es imposible leer De mecánica y alquimia sin que algunos nombres se vengan a la mente: Borges, principalmente, pero también algunos escritores más actuales como Ángel Olgoso o Miguel Ángel Zapata. Nombres que tienen en común con Juan Jacinto Muñoz Rengel la imaginación desbordante, la fantasía entreverada con la historia y el gusto por la prosa refinada y exquisita.

No sería justo ocultar el hecho de que algunos relatos de este libro pueden provocar reminiscencias en nuestra memoria literaria; esto no constituye un demérito en sí mismo, claro está, pero sí condiciona la forma de leer unos textos que utilizan recursos (estilísticos y temáticos) ya explotados con anterioridad por muchísimos autores: figuras como la del Golem, leyendas sobre fantasmas o tramas ambientadas en otros tiempos —bien sea en futuros apocalípticos, bien en la Toledo dominada por los árabes allá por el siglo XI— son elementos recurrentes en los cuentos que conforman De mecánica y alquimia. Con todo, Muñoz Rengel tiene ese genio de los grandes autores que le hace diferente, especial: aunque las historias nos resulten conocidas, aunque los ambientes nos parezcan familiares, los textos se engarzan con una gracia única, una suerte de chispa literaria que hace de cada pieza una majestuosa muestra de talento, imaginación y sabiduría.

Ya el título del volumen nos indica la relación que se establece entre los relatos y el hilo conductor que los atravesará: un hilo sutil que aúna la repetición de temas con la aparición recurrente de motivos concretos, dando así forma a un libro de relatos con una unidad mucho más sólida de lo que cabría esperar (ya que incluso la progresión temporal de las piezas a lo largo de la obra sigue un esquema lineal, comenzando en el siglo XI con “El libro de los instrumentos incendiarios” para concluir, con el relato “Pasajero 1/1?, en un hipotético futuro en el que la raza humana se ve abocada a su desaparición). Un hecho que hace de esta lectura una aventura en sí misma, una inmersión refrescante en el fantástico universo de Muñoz Rengel.

Este mundo narrativo es, además, una creación impecable. El estilo del autor es preciosista, aunque sin abrumar, elegante y puntilloso; en cada relato se pueden rastrear pistas, homenajes y sugerencias que crean una obra cuyos entresijos son tan deliciosos como la superficie literal que ofrece. Cuentos como “Res cogitans”, con una irónica visión de diferentes posturas filosóficas (mediante un retrato divertido y hermoso de sus respectivos valedores), o “Brigada Diógenes”, que ofrece un retrato de nuestra despiadada sociedad moderna (y que a uno le recordó —tal vez de forma peregrina— a Fahrenheit 451), son textos con lecturas que ahondan en los temas que proponen y que no se quedan en la mera superficie fantástica o especulativa. El punto fuerte de De mecánica y alquimia es que, más allá de tratar temas fabulosos o quiméricos, presenta unas narraciones inteligentes que espolean al lector y le hacen trabajar, pensar, recordar; la lectura se convierte en un recorrido en el que el escritor nos demanda no sólo complicidad (qué menos), sino responsabilidad: hay que intentar saber de quién habla el autor, a quién cita, qué muestra o a qué alude para que cada relato pueda darnos todo lo que contiene. Podría relacionarse con la erudición que Borges volcaba en sus cuentos, pero lo que Muñoz Rengel hace es menos pedante y más jugoso.

De mecánica y alquimia es un libro maravilloso, que juega tanto con la imaginación como con la inteligencia del lector, algo bastante insólito en la narrativa breve de los últimos años. El único punto flaco que podríamos achacarle sería el de anclarse en unos esquemas fantásticos que han sido más que explotados, aunque está claro que ése es el terreno en el que su autor se mueve como pez en el agua. No obstante, relatos como “Lapis philosophorum”, “El faro de las islas de Os Baixos” o “El sueño del monstruo” (impresionante ejercicio literario; merece la pena leer el libro sólo por paladear este texto) dan buena cuenta del talento de Muñoz Rengel como escritor y cuentista en particular. Si no lo han leído, ya están perdiendo el tiempo.

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