La deuda de Dancer, de John Lutz

La deuda de Dancer

La deuda de Dancer

Cayó esta novela policiaca en mis manos por pura casualidad, como suelen caer las buenas novelas, y también las malas, según pude comprobar más tarde…

Cuando empezamos a leer la deuda de Dancer, de John Lutz, no sabemos a quién le va peor, si al detective que recibe el encargo de investigar las deudas de un tipo al que han amenazado, o al propio tipo, que sale malparado de un par de encuentros con matones. Luego, con el tiempo, nos iremos enterando de que en el fondo se trata de una pregunta que carece de importancia, porque ni el uno ni el  otro es capaz de suscitarnos mayor interés.

La novela se basa en una idea bastante interesante, justo la que no debo contar, pero su desarrollo es un paseo dominical por todos los caminos trillados imaginables, mientras el lector va saludando, sombrero en mano, a un montón de arquetipos, situaciones y mecanismo demasiado vistos ya.

La novela encuentra su redención en algunas buenas frases que el autor va dejando caer a un lado y a otro, como si se olvidara de pronto de que está escribiendo una novela de mierda y se le escapasen toques de calidad que lo delataran como un escritor con posibilidades.

La deuda de Dancer es una historia más, otra , de un tipo borrachín y jugador que tiene una novia maravillosa y bellísima que lo adora y que hace lo imposible por ayudarle. Unamos a eso que el tal Dancer  tiene fobias que le quedaron de Vietnam, que el detective es pobre como una rata y amigo de un jefazo de la policía y verán que el autor tiene que ser muy convincente a veces para conseguir, con semejantes mimbres, que me haya acabado la novela.

Como dije, la idea central y la resolución, tienen un pasar. La conclusión es floja. La novela vale lo que cuesta si, como yo, se compra por dos euros. Si no, malamente.

Los suicidas asesinados (Howard Engel)

Los suicidas asesinados

Cuando empiezas una novela porque te han dicho en la introducción que se trata de uno de los mejores exponentes de la novela negra netamente canadiense, no es que esperes encontrarte con la obra de tu vida, pero crees que vas a pasar un buen rato, aunque sólo sea porque en el peor de los casos, o en el mejor, se tratará de una imitación de la novela negra británica o la novela estadounidense.

En este caso, la verdad, las cosas sucedieron de otro modo. Por un lado, Howard Engel tiene pinta de ser mucho mejor escritor que la mayoría de los que uno lee pos simple curiosidad. Por otro lado, la traducción es tan mala, tan horrenda, tan llena de sinsentidos, traducciones directas, frases cortadas y estupideces en general que sólo una obra de verdadero empaque puede soportar semejante atentado sin desmoronarse por completo a las veinte páginas. No suelo hacer esto nunca, pero esta es una magnífica ocasión para la excepción: el autor de la masacre fue Jorge de Lorbar. Que se sepa.

Desquitado ya, según mis escasas posibilidades, de los malos ratos que me ha hecho pasar el traductor, debo decir que la novela contiene una serie de ideas interesantes, está escrita con humor e ironía, y que el protagonista wes el típico perdedor que tanto gusta a la novela de medio pelo, con la particularidad de que en este caso no consigue conectar con el lector, o al menos no conmigo.

La trama no carece de interés: una mujer contrata a un detective para saber a dónde va su marido a ciertas horas, ya que recibe toda clase de explicaciones y ha constatado que son todas falsas. El detective, que malvive con casos de infidelidad, acepta de inmediato para enterarse que el esposo no tiene una querida, sino simplemente un psiquiatra, lo que hace comprensible que prefiera no hablar del asunto a su mujer.

Hasta ahí todo sería normal si el buen hombre no apareciera muerto al día siguiente, en un caso que la policía considera claramente un suicidio y que el detective prefiere no cerrar porque vio comprar al hombre una bicicleta ese mismo día y según él nadie se suicida justo después de comprarse una bicicleta.

Sobre tan ligera corazonada, cargada aún así de psicología humana, se va desenvolviendo el asunto, con varios detalles similares, igualmente tenues e igualmente sagaces, hasta un desenlace a medio camino entre lo previsible, lo romántico y lo tremendo.

La novela tiene que ser bastante buena en inglés. O muy buena incluso. La edición que nos ha traído Júcar hace desear que la hubiesen dejado en Canadá. Si alguien saber de otra edición, la recomiendo.

 

Mentiras de Verano (Bernhard Schlink). La malignidad del que cuenta lo obvio.

Bernhard Schlink

Para escribir relatos hay que tener un sentido especial, y para escribir relatos realistas, de los que tratan de reflejar la vida diaria, hay que contar con una sensibilidad fuera de lo común si no se quiere caer en lo ramplón y convertir la literatura en un tren de cercanías que va parando en todos los tópicos.

Por esta sensibilidad extraordinaria, y por la increíble capacidad para escribir entre líneas lo que otros ni siquiera se atreven a mencionar es por lo que considero a Bernhard Schlink uno de los mejores autores del momento. Ya nos impresionó a todos con la tremenda dualidad moral de EL LECTOR, nos hizo dudar de qué quería decir en realidad en las tres novelas del detective Selb y nos hizo preguntarnos más cosas de las que quisiéramos en esa tremenda alegoría, llena de dobles sentidos, que es EL REGRESO. Ahora, nos porpone hablar d ela vida cotidiana en en MENTIRAS DE VERANO.

La vida cotidiana, sí, pero abordando esos temas que nos preocupan en el día a día y de los que no se suele hablar: los celos pro el éxito de la pareja, disfrazados de deseo de tranquilidad, las decisiones vitales que uno puede tomar por sí mismo sin consultar alos demás, la incomunicación con unos padres que se criaron en otro ambiente y vieron el mundo de otro modo y otros temas similares que, sin la mano de Schlink, serían simples apostillas carentes de sentido.

Mentiras de verano es un libro inquietante en el que suceden cosas normales. Todo el mundo es corriente y tiene una vida corriente, pero la tensión de los relatos, el centro intelectual, está en esas cobardías que no queremos ver y que el autor nos pone delante de las narices para que no tengamos escapatoria. por eso es un libro maligno.

¿Nos vale la pena mudarnos de barrio porque hemos conocido a una chica? ¿Vale esa chica pro el placer de tener a unos vecinos que nos saluden y un ambiente conocido? Nos gusta ella, ¿pero de veras nos apetece renunciar a nuyestro espacio para hacerle sitio, o peor aún, para unirnos al suyo?

¿Cuales son los viejos asuntos que nuestra esposa no nos ha perdonado? ¿Son los mismos que pensamos o nos guarda rencor por algo que ni siquiera recordamos? ¿qué piensa en realidad nuestro padre de nosotros?,¿qué diría de nosotros si en lugar de ser sus hijos fuésemos desconocidos? ¿le tendríamos algún aprecio a ese tío si no fuese nuestro padre o le queremos, nos convencemos de quererle, sólo por obligación y por costumbre?

¿Vale la pena ser inocente si pagas la condena como si fuese culpable? ¿Si tu esposa es celosa debes engañarla para que al menos haya una relación entre la realidad y el precio que te hacen pagar por las sospechas?

Muchas preguntas, quizás demasiadas para un libro que en apariencia sólo habla de lo obvio.

De la terrible obviedad de este autor siempre inquietante.

 

 

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FIESTA CON HAVANA CLUB, novela negra cubana

Un nuevo autor de novela negra cubana aterriza en el panorama literario español. De la mano de Editorial Amarante, Andrés Casanova nos presenta la novela “Fiesta con Havana Club”.
La novela negra cubana es conocida en España por sus dos baluartes más importantes y jóvenes: Amir Valle y Lorenzo Lunar, muy premiados y de reconocido prestigio internacional. Sin embargo, merece la pena descubrir nuevos autores de la calidad de Andrés Casanova. En los años setenta del pasado siglo en Cuba comenzó a surgir con pujanza la novela negra policiaca, y fueron autores como L. Rogelio Nogueras o Daniel Chavarría los que potenciaron y dignificaron el género. En nuestro país comenzamos a conocer el género “hecho en Cuba” a través de Leonardo Padura, que con Tusquets tiene publicados una veintena de títulos, uno de los más conocidos es “Vientos de cuaresma”, es muy famoso su detective Mario Conde. Este autor rompió el melón con una descripción realista de la sociedad cubana y dejó entrever una cierta crítica social en su obra, tal vez más acentuada en sus últimos libros donde escribe sobre el desencanto. Con el camino ya abierto surgieron los dos autores reseñados: Amir Valle, publicando con Planeta y otras, tiene desplegadas una docena de novelas disponibles al lector español. Y Lorenzo Lunar, con una decena de títulos en las editoriales Edaf y Almuzara. Aunque se podría nombrar a más autores, esta reseña no pretende ser un estudio sobre la novela negra cubana, el cual está por hacer con rigor y profundidad. Es significativo que los tres más importantes estén fotografiados en la galería de retratos del templo de la novela negra, la librería barcelonesa “Negra y criminal”, por cierto que la editorial Amarante, para la que publica Andrés Casanova, cuenta con un autor entre sus filas en la galería “Negra y Criminal”: se trata de Carlos de Tomás, del cual ya reseñamos en esta misma página su última novela negra “Café Bramante”.
La última generación de autores cubanos aborda, desde el género negro, temas como la corrupción, la tortura, el narcotráfico, el contrabando, la prostitución, etc. Males que aquejan a cualquier país latinoamericano… y de otros lugares, con independencia de su color político. Lo esencial, y común denominador de los autores, es: que no explican la realidad de cuba, simplemente la narran aprovechando el género. Escudarse en la ficción es una manera de hacer crítica social. Y no es exclusivo de ellos, algunos de los autores de la novela negra nórdica no dejan títere con cabeza, y ahora estoy recordando las palabras que dijo Juan Madrid en una entrevista concedida hace un año al periódico El Mundo: “La única literatura posible hoy en día es la negra… Nada de escritores encerrados en su torre de marfil. En este mundo no hay más que soledad, angustia, explotación, violencia. O se cuenta así o no se cuenta… Cuando te pones a escribir, lo quieras o no, la realidad se cuela por todas partes, no existe un escritor apolítico, porque su oficio es el de contar conflictos.”
La ciudad de la Habana da para mucho, y por eso no quiero dejar de mencionar que otros autores actuales (no cubanos) del género han utilizado a Cuba y en especial a La Habana como escenario de la acción de su novela y con descripciones de personajes cubanos que podríamos poner en cuarentena, pues nos obliga a pensar que por ejemplo un novelista español, me acuerdo de José Luis Muñoz con su obra “Llueve sobre la Habana”, a pesar de su buena intención, de describir la relación del fuerte sobre el débil, de meternos poéticamente en La Habana; sin embargo, no tiene “el sabor” que nos transmiten los autores cubanos.
“Fiesta con Havana Club”,de Andrés Casanova, tiene todas las características señaladas con anterioridad, y añado más: La poética de la narración y el delicioso surrealismo que nos hace sonreír a cada página. Como dice la sinopsis: “Se trata de una novela de espionaje donde la acción nos conduce por el laberinto físico-mental de una hermosa y joven cubana, Zhenia Ortiz, que tiene por encargo ganarse la confianza del asesor principal del Ministro de Desarrollo Técnico. Una novela llena de intriga y acción; con policías cubanos, políticos, comerciantes extranjeros, funcionarios corruptos, personajes del hampa, marginados, etc. Un cóctel al que no le podía faltar la Santería ni los nuevos cristianos, cuyo resultado es un inaudito policiaco en el que no sólo actúan personas de carne y hueso. El autor cubano ha diseñado unos personajes, como el capitán Tony Ramírez, o su compañero Osvaldo Cantabria, que no se alejan en absoluto del estereotipo del detective clásico europeo. Andrés Casanova nos ofrece una visión distinta de La Habana, y lejos de narrar el lado más frívolo, a pesar del sentido del humor y un cierto surrealismo, crea una atmósfera alrededor de los protagonistas que por sí misma nos introduce en la historia íntima de cada uno de ellos; y afloran los sentimientos, las cargas del pasado, los prejuicios e incluso las frustraciones”. De una narración y factura impecable, la acción de “Fiesta con Havana Club” no nos deja perder ni un ápice de interés hasta terminar su lectura. Una Cuba que se mira hacia dentro, “… lo más preocupante era que estos enemigos de ahora no parecían en realidad agentes de la CIA, seres de carne y hueso, sino demonios…” Una novela continuadora y en la estética de «Tormenta tropical de verano», novela negra que cuajó un gran éxito tanto en cuba como en Méjico.
De Andrés Casanova cabe destacar, que tiene escritas una docena de novelas y aunque esta es la primera que publica en España, sí fueron publicados varios libros de poesía en editoriales españolas en la década de los 90, destacando en la antología «Poesía Cubana Hoy», Editorial Grupo Cero, Madrid, 1995.
Eladio Martín (Élmar) para Crítica de Libros
Ficha bibliográfica:“Fiesta con Havana Club”, Andrés Casanova. Editorial Amarante, Salamanca 2011. (Novela negra) Formato: ebook sin DRM desde editorialamarante.es; 65.673 palabras aprox. ISBN: 978-84-939625-3-1 (Archivos de compatibilidad: ePUB y MOBI para Kindle desde la misma web).

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