Invasor ( Fernando Marías )

Pablo, un médico español del ejército, va a la guerra de Irak cuando Aznar decide que España debe aliarse con USA en su lucha contra el Eje del Mal. Pablo no cree en tales razones. Es más bien anti-guerra, pero aún así, acude a la llamada de las armas.
Una vez allí, durante una misión, su ambulancia sufre una emboscada, y solo sobreviven él y su enfermero Paco, quienes se refugian en una casa del desierto irakí, habitada por un hombre mayor, otro más joven y un chico. Al ver a los extranjeros en su casa los iraquíes los agreden y Paco y Pablo los asesinan. Pablo sale malherido del enfrentamiento, y casi se muere desangrado, pero cuando despierta está de vuelta en España. El Gobierno ha tapado su acción argumentando que fue en defensa propia y que los iraquíes estaban armados y eran militares. Pero Pablo siente que algo dentro de él ha cambiado, y que quizás, los espectros de sus víctimas lo han acompañado hasta Madrid… Extraños sucesos empiezan a suceder en torno a él… y a su amigo.

Esta breve novela está escrita con una técnica muy similar a la cinematográfica, directa y sin enrollarse demasiado. A veces, sobre todo en la parte iraquí, parece ir incluso demasiado deprisa. Las frases son sencillas, claras y se leen bien. Sin embargo, no me ha calado especialmente, pese al tema tan dramático que toca.

El autor ha elegido atinadamente la primera persona para narrar los sucesos que le acontecen al personaje, algo típico de las novelas de terror y suspense psicológico. Esto le permite jugar con la ambigüedad de las situaciones. El lector solo sabe lo que el personaje cuenta, y éste no puede saber si lo que ve son alucinaciones o realidades. De modo que el libro tiene dos posibles lecturas: como novela de fantasía-terror, en su subgénero de fantasmas, o bien como la narración de un trauma psicológico que desencadena un trastorno mental con delirios y visiones. Que exista esta dualidad me gusta, ya que permite al lector elegir o bien sumirse en la duda. Las escenas oníricas contribuyen a exacerbar ese aire de extrañeza y la desorientación del personaje, que creo que está bastante bien logrado. Sin embargo, el hecho de que también el amigo, Paco, tenga esas visiones desmonta un poco la ambigüedad, ya que parece decantar la explicación del lado sobranatural. Claro que como el narrador es Pablo, tampoco podemos estar muy seguros de lo que cuenta…

Como este no es un género que me agrade, el libro me ha sabido a poco. Se supone que es el primer libro que trata de la intervención española en Irak (así lo han vendido), sin embargo, la parte de referencia a la guerra se centra en el inicio, con algunos comentarios peyorativos hacia Aznar, Bush y Blair, y cierta crítica, muy leve y superficial. Luego, esto se olvida y se centra en cuestiones más personales y psicológicas, como el sentimiento de culpa de Pablo y Paco por haber cometido esos crímenes, incluso aunque fuera en defensa propia. El autor incide en el peso abrumador de la conciencia a lo largo de todo el libro, que lleva a Pablo a comportamientos extremos, incluidos intentos de dañar a su mujer e hija o de autolesionarse. Claro que la explicación no psicológica implica una posesión espectral, que ha sucedido de una forma quizás no del todo original, pero que se va descubriendo poco a poco. Que la víctima se apropie del asesino y lo atormente tampoco es original, aunque como digo, aquí parece servir como metáfora de esa culpa individual, metáfora a su vez de la culpa colectiva de todo un pueblo (el español) por haber ido a la guerra de Irak. Bien, esto es más bien teoría, puesto que ya sabemos que poca gente en España, por no decir nadie, siente tales remordimientos. En su crítica la novela se queda corta, y solo funciona como suspense aunque promete más intriga de la que luego da, y las conclusiones son demasiado obvias.

En su parte central-final baja un poco por la reiteración de las dudas y visiones del personaje, aunque el autor, con oficio, introduce ciertos detalles que crean intriga (el significado de cierta palabra que le dijo el iraquí antes de morir), y que animan a seguir leyendo, aunque luego la resolución no satisfaga mucho esas expectativas. Creo que la idea daba más para un relato que para una novela.

Hay escenas políticamente incorrectas, como cuando el personaje sufre erecciones delante de su hija, a la que desea violar; también hay una violación a la mujer, y muchos golpes, puñaladas, sangre a raudales… Es un libro con una carga violenta muy acusada, y aunque no llega a ser gore del todo, sí que hay escenas que podrían resultar desagradables. Algo de esto también lo había en "El niño de los Coroneles". Se nota que le gustan las escenas de acción y violencia.

Un libro correcto dentro de su género (quizás demasiado simple), pero que no me ha llenado demasiado por excesivamente obvio y poco original. A los amantes del género seguro que les encanta… pero yo prefiero otro tipo de lecturas.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Invasor ( Fernando Marías )»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Invasor ( Fernando Marías )»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

La vida exagerada de Martín Romaña (Alfredo Bryce Echenique)

Maldito Bryce,
Claro que te queremos más desde que escribiste el Martín Romaña. O quizás estaría mejor decir desde que Martín Romaña te robó la pluma, se encaramó a tu sillón Voltaire como encaramándose a la perra vida, se hizo con tu cuaderno rojo y se puso a contar su vida. O la tuya. Creo que ni vosotros sabéis quién es el de la foto de vuestro carnet de locos incurables. Ni falta que hace.

A bordo de un sillón
No hay solapas que lleguen para describir todo lo que pasa por un sillón Voltaire que en realidad no es ningún lugar más allá del ámbito impalpable de la utopía. Martín Romaña capitaneó su vida como pudo, abrazando todas las banderas que creyó necesario para mantenerse en pie en París y no perder a la mujer que amaba. Luego, cuando ya no podía más, se subió, cuaderno de navegación en mano, al singular y sinlugar sillón Voltaire y se puso a contar todo eso que había vivido sólo para poder contarlo. El sillón Voltaire es la república de los tímidos; el cuaderno de navegación es su medio de comunicación. Todos los que somos “mejores por carta” tenemos un sillón Voltaire. Y Martín es la epistolaridad hecha persona. ¿O es la persona hecha epistolaridad?

La realidad más pura se vive en un folio en blanco que es melancólicamente azul. Esa es la gran tragedia alegre de tu Martín Romaña, su crisis positiva: su necesidad de exagerar la vida para acomodarla a la hondonada inabarcable de su expresión. Por eso causan tierna gracia todas las desventuras de Martín, porque él mismo le quita trascendencia a todos los hechos dándosela sólo al hecho de poder escribirlos. Porque encarna perfectamente el “vivir para contarla” que nos quiere vender Gabo.

No sé cuánto va de tu vida en Martín, pero aunque vaya mucho, lo has sabido disimular perfectamente colmando de velos la realidad: por un lado te aferras a otro nombre, te encarnas (en el sentido más sangriento) en otro y le das la voz… aunque todos los hechos y las desesperanzas que Martín cuente te hayan ocurrido a ti, maldito Bryce, con haberlas puesto en boca de Martín te deshaces de ellas un poco. Por otra parte, en tu incansable viaje por París, Bilbao y todos cuantos escenarios sean propicios para exagerar aún más la ya exagerada vida narrada de Martín Romaña, te sientas a descansar y hacer recuento en el sillón Voltaire, te sientas a contemplarte a ti mismo, cuaderno de navegación en mano, poniéndole otro velo a lo real. Porque lo real no importa, lo que importa es contarlo y cómo contarlo.

Bizqueritas y hondonadas
Yo no sé si el poeta es un fingidor que finge que es dolor o escribir es confesar que se ha vivido. No sé si basta con sentarse a escribir para llegar a París o si hay que haber ido a París para poder sentarse a escribir. Lo que es cierto es que nunca podremos ir al París de Martín Romaña, porque ése sólo existe en el cuaderno azul, porque es un París sinlugar y singular que no se identifica con el Arco del Triunfo, la Torre Eiffel y la Gare de Austerlitz. No, el París de Martín Romaña es París porque tiene una hondonada donde Martín atraviesa sus penas si está solo y sus alegrías si está con Inés, luz de donde el sol la toma. El París de Martín es un París donde Inés se lía a bizquear cada vez que se enoja y Martín se lía a temblar cada vez que Inés se enoja. Es un París en cuyo alquilerdealquilerdecoches.com/»>coches.com/»>aeropuerto siempre es invierno, donde las caseras son malas y los jóvenes marxistas exigen a los escritores peruanos que escriban novelas de partido. Es ése y no otro y no se parece en nada al aguacero que inundó las tristezas de Vallejo, ni al París inalcanzable y siempre pasado de Ilsa Lazslo, ni es tampoco la alegría de las tizas y los paraguas rotos de la Maga. Ay, esto es lo que tiene la literatura, mira en cuántos Paríses puede estar uno aunque su timidez le impida moverse del sillón Voltaire.

Basta con tener un estilo para contar las cosas, para darles unicidad, para fingir hasta crear la realidad en la página escrita. Quién sabe qué simplezas se esconden en realidad, en el destartalado pisito de un escritor peruano en París en los años 60, sólo hay que ir bautizando las cosas, dejándolas que nos dejen inventarnos su historia y ya está: la vida parece maravillosa folio en blanco a través. Así, la bizquerita de Inés, las mujeres calatitas, la hondonada en la cama y las apariciones de Octavia de Cádiz en la playa de Cádiz son maneras únicas de ver las cosas, no son cosas únicas. A cualquiera le pueden pasar, pero luego hay que saber recostarse en el sillón Voltaire y darles las palabras que se merecen. Cómo no te vamos a querer más después de haber escrito el Romaña, Bryce, maldito Bryce.

http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200506.htm

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La vida exagerada de Martín Romaña (Alfredo Bryce Echenique)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La vida exagerada de Martín Romaña (Alfredo Bryce Echenique)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Los orígenes del conocimiento y la imaginación (Jacob Bronowski)

Este es un librillo con seis conferencias dictadas por Jacob Bronowski. Se publicó póstumamente y se conoce también con el nombre de "Silliman Lectures". Fueron dictadas por Bronowski en la Universidad de Yale allá por los años 60.

Jacob Bronowski (Polonia, 1908- EEUU, 1974) fue científico, poeta, ensayista, matemático y quién sabe qué cosas más. La mejor información acerca de su biografía se puede encontrar en esta página. (En inglés, eye).

Las conferencias de la Universidad de Yale, aglutinadas bajo el título Los orígenes del conocimiento y la imaginación tratan uno de los temas esenciales de la obra del autor: cómo separar la actividad científica y el arte, sus lenguajes, sus formas de ver el mundo… Dice el autor:

" I grew up to be indifferent to the distinction between literature and science, which in my teens were simply two languages for experience that I learned together." (Crecí siendo indiferente a la distinción entre literatura y ciencia, lo que en mi juventud eran simplemente dos lenguajes de la experiencia que yo aprendí unidos.)

El propósito de las lecciones de Bronowski es intentar desentrañar el mecanismo a través del que experimentamos de una forma que no es totalmente física aquello que nos llega por mecanismos físicos. La primera conferencia se llama "La mente como instrumento para el conocimiento". En ella, Bronowski entronca con las ideas de Kant y decide que "no podemos ver el mundo sin la intervención de los sentidos físicos". Pero claro, el hombre no es un animal cualquier, sino un animal muy especial, que puede ser artista o científico. La primera distinción que establece Jacob entre la ciencia y el arte (o que al fin y al cabo no es tal distinción) se debe al órgano mediador: Bronowski clasifica las artes entre las que están mediadas por la vista (la pintura, por ejemplo) y las que están mediadas por el oído (la música). Dentro de esta clasificación, entiende el autor que la vista hace de mediadora con las cosas, mientras que el oído media entre nosotros y los demás seres vivos. La ciencia, en cambio, dice el autor, está totalmente dominada por el sentido de la vista. (¿Qué sería del mundo si Newton hubiese nacido ciego? se pregunta el autor).

Tras constatar este predominio del sentido de la vista como factor "humanizador", Bronowski lleva a cabo un estudio de cómo se ve, y cómo funciona el ojo humano a diferencia del ojo de otros animales. Finalmente, enlaza esta sutileza de la visión humana con la capacidad de tener una visión interior. Y sobre todo, con la idea de que la idea de "visión" configura y determina al ser humano. Como ejemplo, aporta el campo semántico de "visión", "imagen", "imaginería", "imaginación", "visual", en todas sus acepciones.

La segunda lección se mete de lleno en el lenguaje. Se llama "La evolución y poder del lenguaje simbólico". (Lo de que el hombre es un animal simbólico ya lo dijo Cassirer, y pocos se han dedicado a llevarle la contraria). Aquí, en primer lugar, Bronowski hace un resumen de lo expuesto en la lección anterior (lo cual es siempre muy útil) y avanza una hipótesis sobre cómo se originó el lenguaje humano. A este respecto, Bronowski no comparte la hipótesis saltacionalista de Chomsky. Eso sí, el lenguaje humano, según Bronowski, se caracteriza por ciertas notas que lo distinguen de los libros de instrucciones que son los lenguajes animales. Estas notas características son: 1. La disociación entre el mensaje y la carga emocional que el mensaje trae consigo. 2. La prolongación de la referencia o bien, la capacidad de aludir al futuro y al pasado. 3. La internalización, o capacidad de dirigirse a uno mismo. 4. La productividad o generatividad. En virtud de esta capacidad, el mensaje puede descomponerse en unidades que pueden reutilizarse con nuevos significados. Estas características del lenguaje afectan a cómo se enfrenta el hombre al mundo. En especial, esta última nos obliga a ordenar el mundo, reordenarlo, cambiar las cosas de sitio, etc…

En "El conocimiento como algoritmo y metáfora" une al lenguaje humano con el lenguaje científico. El lenguaje científico consta de tres características básicas: 1. Tiene símbolos que representan conceptos. 2. Tiene una gramática que permite la combinación de estos símbolos. 3. Existe un diccionario de traducciones que enlazan el lenguaje científico con el mundo real. Como podemos ver, en realidad, tiene mucho que ver con el lenguaje humano cotidiano. En esta lección, Bronowski tiene la audacia de proponer que el mero hecho de encontrar un objeto de estudio y aislarlo es una mentira. Que el dividir el mundo entre "lo relevante y lo irrelevante desde el punto de vista de la ciencia" es ya desvirtuar este mundo. Pero que, pese a todo, la ciencia es capaz de avanzar.

La siguiente lección se llama "Las leyes de la naturaleza y la naturaleza de las leyes". Aquí, Bronowski sigue ahondando en la idea anterior respecto de la división del mundo para su estudio. En realidad, dice él, todo el mundo está interconectado y unos hechos tienen influencia sobre otros, sin embargo, nosotros no somos capaces más que de descodificar una parte. Si quisiéramos descodificarlo todo, tendríamos que mirar el mundo desde fuera, como Dios. Aquí, nos detalla toda una serie de teorías que intentan cercar este problema, desde Bertrand Russell hasta Kurt Gödel y la incompletud de su aritmética. Y es que "ningún sistema formal puede abarcar todas las preguntas que pueden preguntársele". Y esto es debido a la propia "axiomatización" o "sistematización" de las cosas. Este problema sin solución surge, simplemente, del hecho de que se divida el universo en dos: verdadero/falso, positivo/negativo 1/0. Y es que para formalizar la naturaleza, tenemos que recortarla en campos cuyos límites ha puesto ahí el ser humano. Y ya no es entonces, la misma naturaleza que queríamos estudiar al principio, antes de recortarla.

La quinta lección trata sobre "El error, el progreso y el concepto de tiempo". Aquí, Bronowski entra de lleno en lo que es la "imaginación" y opone este concepto o esta forma de generar conocimiento al de las máquinas. Para él, la imaginación puede estar basada perfectamente en el error (ese error frente al que la máquina se atasca, se vuelve loca, se autodesconecta, o se repite constantemente). Y es un acto imaginativo consiste en pensar algo que la máquina podría considerar un error. (Creo que viene a ser un poquito esa idea que tenemos todos de romper la regla para crear algo nuevo).

"Cada acto de la imaginación es el descubrimiento de una semejanza entre dos cosas que con anterioridad se pensaba que no tenían nada que ver una con la otra".

Y si no, que le pregunten a Newton qué tenían que ver las manzanas con la Luna. Se trata de abrir el sistema (sí, ese sistema cerrado que se atrancaba cuando le hacías una pregunta cuya respuesta no podía contener). ¿Y cómo se abre el sistema? Pues para Bronowski el puente que nos lleva del sistema a su apertura es la metáfora. La metáfora es la llave. Y es que ¿qué mejor definición para metáfora que la que ha dado Bronowski para "acto imaginativo"?

La última conferencia se llama "Ley y responsabilidad individual". Aquí habla de la práctica de la ciencia, de la figura del científico y además, aporta un argumento para superar la falacia naturalista. La falacia naturalista es el paso del ser al deber ser. (Lee más aquí, si quieres). Pues bien, esta es la argumentación que ofrece Bronowski (y que, si nos damos cuenta, entronca con todo lo expuesto anteriormente):

"El deber ser viene dictadopor el ser en la búsqueda del conocimiento, no se puede obtener el conocimiento a menos que nos comportemos de determinada manera".

Dice Bronowski que sólo se puede saber qué es verdadero si uno se comporta de determinada manera. Y este es el punto culminante de esta última conferencia. Sin embargo, su argumentación en contra de la falacia naturalista está, por lo visto, recogida de forma más extensa en su libro Science and Human Values.

Habrá que leerlo, digo yo 😉

http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200505.htm

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Los orígenes del conocimiento y la imaginación (Jacob Bronowski)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Los orígenes del conocimiento y la imaginación (Jacob Bronowski)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Contra los periodistas y otros contras (Karl Kraus)

Me cansan los libros de aforismos, reflexiones enlatadas, chistecillos y sátiras de andar por casa. En especial, me molestan cuando vienen recopilados por editores que los consideran como el mejor modo de aproximarse al autor.

Encantóme en su día el librillo que me acercó a Ferlosio después de que el cauce del Jarama hubiera abierto una brecha entre nosotros. Porque era muy suyo, con su complejidad, sus desvaríos, sus ansias de extenderse en mil páginas en ciertas ocasiones, su mesura para expresarse en los justos términos en otras…

Encandilóme recientemente el librillo de Ernesto Sábato en que reflexiona sobre el oficio de escribir, puesto que se trataba de un conjunto de anotaciones, casi diría que hipertextuales, que se necesitaban una a otra. Reflexiones sesudas, pensadas, argumentadas, justificadas. Sesudas, en suma. Nada del juego conceptista y contundente de levantar las faldas de los intelectuales a golpe de sintaxis.

Durante estos días de asueto me he leído Contra los periodistas y otros contras de Karl Kraus. No sé decir si de Karl Kraus o de el duque que lo parió, Jesús Aguirre. Y es que este libro sí es uno de esos compendios de aforimos y sátiras brevísimas en las que el amontonamiento no hace más que dañar al individuo y al conjunto.

Para empezar, tengo que decir que lo cogí con mano maliciosa por aquello de "contra los periodistas". Nada más errado. Título llamativo que, en realidad, no responde por completo al contenido, puesto que aquí se critica a los periodistas, las mujeres, los vieneses, los berlineses, los tontos, los no tan tontos, los artistas, los pasteles… en fin, casi podemos decir que se critica todo aquello que se mueva y no sea el autor.

De hecho, el libro está dividido en siete apartado, uno se dedica sólo a los artistas, otro sólo a Viena y Berlín, otro solo a la sociedad… En cambio, el de periodistas es, en realidad, "Sobre periodistas, estetas, políticos, psicólogos, estúpidos y eruditos".

Sobre el contenido, poca queja tengo, la verdad. La principal queja del contenido es la estructura en sí. Un aforismo es para ser leído en una postal de ciudad turística; en una servilleta de papel, en la carpeta de un amigo, incluso en la camiseta del quinqui del barrio. No es para hincharte a leer aforismos en plan "palomitas de maíz". Y ese es el problema que tiene este libro: la lucidez de las críticas de Karl Kraus, la magnífica traducción de los juegos de palabras, lo certero de las flechas de su pluma, lo moderno de su pensamiento son características del autor que se amalgaman de tal manera que no dan lugar más que a un pastiche que ni huele, ni sabe, ni fluye.

Y es una pena, porque cogido el libro al vuelo y abierto por cualquier página al azar, deja verdaderos aforismos:

"El lenguaje no es el aya, sino la madre del pensamiento."
"El diablo es optimista si cree que puede hacer mejores a los hombres."
"El que plagia debería copiar cien veces al autor".

Llenitos de enjundia, no me dirán que no.

También deja frases primorosas, no por ello, exentas de verdad:

"Cabe cerrarse al mundo toda la semana. Pero hay una penetrante sensación de domingo a la que no podemos hurtarnos ni en un tragaluz, ni en la cumbre de una montaña, ni siquiera en un ascensor."

Pero uno de tras de otro, como caramelos de menta en pleno catarral, embotan la sensibilidad y la capacidad de percepción. Para conocer a Karl Kraus sigue valiendo mucho más la pena leerse Los últimos días de la Humanidad.

Ah! Y no se fíen nunca de un título que no puso el autor 😉

http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200505.htm

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Contra los periodistas y otros contras (Karl Kraus)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Contra los periodistas y otros contras (Karl Kraus)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

El medio es el masaje.

El medio es el masaje. Sí, señor. (Scratch, scratch) A todo el que le hablo de este libro se ríe y piensa que me equivoco que no es así, que es “el medio es el mensaje”, que eso lo sabe desde Neil Postman hasta mi sobrino de cuatro años. Pero no, esta vez es El medio es el masaje. Un librillo subtitulado "Un inventario de efectos" y que está escrito por Marshall McLuhan (sí, ese señor que sale en Annie Hall defendiendo a Woody Allen en la cola del cine). Lo que pasa es que este inventario está ilustrado con diagramas, dibujos y fotografías de Quentin Fiore, un conocido dibujante y diagramador (puedes ver algunos de sus trabajos aquí). Y entonces pasa de ser un libro a ser una galería, una exposición sobre el pensamiento de McLuhan. O mejor dicho, la conversión en objeto físico del pensamiento de McLuhan.

El libro (si es que lo podemos llamar así. A mí me gusta más "exposición" en plan museo, jeje) es un ejemplo de la consabidísima frase de McLuhan de "el medio es el mensaje". El juego de palabras del título es ya una perversión de la frase que trae consigo toda una serie de significados. (En inglés massage y message se diferencian sólo por una vocal). Y por eso, creo yo, este libro se concibió como una exposición de las ideas de McLuhan de tal forma que el medio sea el más adecuado para transmitir las ideas. De ahí esta reinterpretación del concepto de libro, creo yo.

Me ha encantado este libro porque constituye un auténtico desafío a las mentes reaccionarias y a los intelectuales de poltrona con borlas. ¿Cómo se pueden defender las sesudas ideas de McLuhan a través de un libro hecho en gran medida con ilustraciones, chascarrillos de periódico y fotografías? Pues bien, sí se puede. Se puede cuando la idea que se quiere transmitir es precisamente esa: que el contenido depende de la forma o incluso está determinado por ella.

La primera idea que aparece en el libro es la de que los medios de comunicación son prolongaciones de los sentidos humanos, o dicho con más precisión: "todos los medios son prolongaciones de alguna facutlad humana, psíquica o física."

Cito (meta, para, hiper) textualmente:

Esta idea no hay que tomarla a la ligera, sino que de ella se desprende una consecuencia muy importante: y es que con el nacimiento de nuevos medios, cambia nuestra forma de estar en el mundo y de percibir el mundo. Nuevos medios generan nuevas formas de comunicarse con el mundo, según la facultad humana que privilegien. De esto creo que ya se ha hablado en este blog gracias a Bronowski.

A partir de esta idea general, McLuhan analiza cómo el órgano dominante en las sociedades prealfabéticas era el oído y cómo con la creación del alfabeto, fue el ojo el que ocupó su puesto. "La pluma de ganso acabó con la conversación", dice… y habla sobre el alfabeto de una forma divina: es capaz de retrotraerse a los comienzos, mirarlo con ingenuidad y maravilla y decir: "¿De dónde surgió el prodigioso arte místico de pintar el LENGUAJE y hablar a los ojos?". A continuación, profundiza en la sociedad alfabética y se mete de lleno en los cambios que introdujo la imprenta: no sólo habla a los ojos, sino que permite multiplicar el mensaje, es un "mecanismo repetidor". Y una de las consecuencias que McLuhan atribuye a dicho mecanismo es la de "privacidad".

Ahora bien, las connotaciones positivas de la privacidad vienen dadas por ser algo elegible, por ser el opuesto de "público". Cuando estos dos opuestos convergen, aparece la "aldea global". En la aldea global, cada uno gestiona su propia privacidad, dándole los límites públicos que desea: se puede desconectar de todo porque se puede conectar con todo. El principal problema que McLuhan ve a la aldea global es que se está forzando a los nuevos medios a cumplir con el papel de los asistencia, viejos. Esta práctica, si nos damos cuenta, es totalmente contraria a la frase de "el medio es el mensaje" (tomada en plan prescriptivo).

Otra de las ideas que vienen en este libro habla sobre la capacidad de "inadaptación". El ser un inadaptado, el no encontrar en todos los medios prolongaciones de nuestras propias facultades, a veces, nos lleva a ver la realidad de forma más ingenua pero más penetrante, más pura pero más profunda, más extravagante, pero más útil.[ Esta idea me recuerda mucho a Azúa y sus desocultaciones y también, por qué no repetirme a la idea de Bronowski que se puede resumir en "la capacidad para ver el mundo como una manzana" (yo me entiendo: quiero decir en establecer metáforas novedosas para comprender la realidad). ] En este sentido, dice McLuhan que dice Oppenheimer:

"Algunos niños que juegan en la calle podrían solucionar varios de mis más arduos problemas de física, porque tienen modos de percepción sensorial que yo he perdido hace mucho tiempo."

Hay que ver hasta qué punto el medio es el mensaje, caray.

Otra cosa que me ha encantado de este librito-exposición es el montón de artistas invitados: Whitehead, James Joyce y su Finnegan\’s Wake, Bob Dylan, Montaigne dándole la mano a los Beatles, Homero columpiándose de una viñeta de Liechtenstein… McLuhan los pone a dialogar con una facilidad pasmosa.

La otra cosa que me ha encantado es ver cómo las ideas se suceden a lo largo del tiempo; cómo se aplican los mismos planteamientos a nociones completamente diferentes y los autores que uno tiene en la estantería, la mochila y el corazón, se ponen a gritarse unos a otros desde todas partes. Y yo estoy en el medio, viéndolos comer manzanas, viéndoles probarse las botas de Van Gogh y oyéndolos diailojizar (me van a permitir el palabro, yo sé por qué me lo digo, jejeje) en la cola de un cine de Manhattan… Así me gusta más el mundo: visto como una manzana con las botas de Vincent sentado en un cine de Manhattan, sí señor. ¿Qué más se puede pedir?

Apunte final
Por no sé qué milagros informáticos, ha salido la reseña dos veces, aunque la primera aparece con el texto incompleto. McLuhan, que desde su cielo se ríe de mí conmigo… 🙂

http://blogs.ya.com/lomejordeloslibros/200505.htm

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»El medio es el masaje.»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «El medio es el masaje.»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI