Un Macho, Camille Lemonnier

[Un mâle]. Novela del es­critor belga Camille Lemonnier (1844-1913), publicada en 1881, y una de las obras maes­tras de la literatura naturalista.

Su protago­nista es Hubert, llamado Cachaprés («bus­ca cerca», en dialecto) a causa de una burla que gastó a los gendarmes que le perse­guían. Robusto y arrogante, vive en el bos­que, ama la caza y encuentra en la viola­ción de la ley una prueba de su libertad y de su condición de ser superior a las nor­mas sociales. Su carácter caballeroso y as­tuto han hecho de él una especie de héroe del lugar: leñadores y comerciantes le ayu­dan a vender su botín, y él vive con sen­cillez pero con orgullo. Germaine es una bella campesina, lozana y rebosante de vida; Cachaprés se enamora locamente de ella y, olvidando las fáciles aventuras, siente que ya no podrá vivir sin ella. Germaine, turbada por este hombre aún joven y audaz, se somete a su amor y lentamente se deja arrastrar por la pasión, olvidando sus prin­cipios morales y la honestidad de vida que hasta entonces había respetado. Inevitable­mente, empero, la joven acaba sintiendo la desigualdad de su amor con un hombre perseguido por la ley, vagabundo y violen­to que por celos intenta incluso matarla.

Finalmente, ella siente el hastío de la hem­bra; el hombre ha sido para ella la revela­ción de la vida. Ya no puede darle nada más. Y la mujer trata de encontrar en la separación, aun produciéndole un inconfe­sable dolor, el principio de una nueva existencia. Pero el cazador furtivo hace sa­ber que Germaine es su amante, y, sin que­rerlo, le echa encima el desprecio de todo el pueblo. Envilecida, maldita por sus fa­miliares, Germaine trata de sustraerse a la fascinación de su seductor y, en una su­prema tentativa, obra de manera que caiga en la trampa que le han preparado los gen­darmes. Bajo sus ventanas. se sostiene la lucha, en la que él mata y hiere a algunos guardias, refugiándose luego en el bosque para morir. Germaine, antes vilipendiada por su familia por el ultraje a su honor, y luego piadosamente tolerada en la casa, pasa así sus días consumida por los remor­dimientos y la inquietud. La muerte de Cachaprés pesa en su corazón, y mientras llora tiende los brazos y siente palpitar en su cuerpo una vida nueva. Una indecible desesperación se apodera de ella en un mudo dolor: el ser que el hombre ha de­puesto en ella sigue siendo un testimonio de la inevitable fuerza de la vida y de la naturaleza.

La novela, inspirada en el mo­vimiento naturalista y dé una manera par­ticular en las reglas de Zola, se distingue por la fuerza de su estilo, verdaderamente excepcional en el dibujo de los caracteres y en el dramatismo de las escenas. La na­turaleza es sentida en todas sus vibracio­nes, con un estremecimiento que expresa la plenitud de los campos flamencos y la proximidad de una realidad como la de la selva libre, reino del cazador furtivo.

C. Cordié