Sobre «Hermann y Dorothea» de Goethe, Wilhelm Humboldt

[Über Goethes «Hermann und Do­rothea»]. Obra de Wilhelm Humboldt (1767- 1835), publicada en 1799, y que constituye uno de los escritos centrales en el campo de la filosofía estética del autor. En ella se revelan las ideas maduradas bajo la acción de Kant, a través de Schiller, espe­cialmente cuando el arte es definido como la facultad de hacer productiva la imagi­nación, según leyes determinadas. El arte tiene, pues, a la imaginación como instru­mento, la cual ha de reproducir la forma interna e ideal de modo más puro que como se expresa en la realidad. Si el ideal su­premo está realizado en el arte griego, Goethe es un modelo sublime que revela el impulso del genio hacia las formas internas de las cosas. Considerando la poesía bajo el aspecto épico y objetivo, Humboldt se detiene a analizar las obras de Homero y de Goethe. Y, tomando como ejemplo la descripción de las figuras y los efectos con­seguidos con los más sencillos medios, evo­cadores de las imágenes externas, demuestra que tales efectos son superiores a los que el poeta hubiera obtenido de haber descrito el carácter interno. El contenido interior, aun sin faltar, resulta del conjunto de la invención, del tono, de la concreción ex­terna.

Así el artista plasma la materia y colorea el alma, proponiéndose, sin embar­go, exclusivamente el primer fin. Humboldt establece tres grados de objetividad en la obra de arte: el primero consiste en la determinación de la imagen y la prevalencia del elemento constructivo sobre el negativo; el segundo es el perfeccionamiento del pri­mero, propio de las artes figurativas y de la poesía épica (v. Hermann y Dorothea) que se aproxima a las artes figurativas, a través de la perfecta evidencia sensible, la plasticidad y la nitidez de la visión; el tercero coincide con el concepto schilleriano de la anulación de la materia mediante la forma, anulación que se verifica cuando la objetividad se identifica con la unidad. Pero el concepto de idealidad en el pro­ducto artístico, como zona más elevada de la realidad, no entra en el esquema de la idealidad como reducción del universo a la intuición individual, como había afirmado el autor en otra parte. Penetrando en el análisis de Hermann y Dorothea, Humboldt se ve obligado a reconocer la diferencia entre Homero y Goethe, y medir la exce­lencia del poeta moderno no según el modelo del arte antiguo, sino en el sentido de resolver un problema nuevo, es decir, de colocar la espiritualidad como naturaleza ideal.

M. Maggi