El Pantano del Diablo, George Sand

[La mare au Diable]. Novela de George Sand (Aürore Dupin, 1808-1876), publicada en 1846. Es una de las mejores creaciones de George Sand, fruto de aquel período en el que la escrito­ra, dejando de lado la exaltación del amor pasional y el vago humanitarismo nacido de las ideas de su tiempo, y retirándose a vivir a su tierra natal del Berry, había recobrado la serenidad de su espíritu y una íntima frescura de pensamiento e imágenes.

El protagonista del rústico idilio es Germain, joven campesino que se quedó viudo con tres hijos. Su suegro le aconseja que escoja una esposa que le vaya bien, y Ger­main, obedeciendo más a su deber hacia los hijos y a la casa que a su propio deseo, acep­ta el consejo del anciano. En el viaje hacia el pueblo de la muchacha cuya mano va a pedir Germain, le acompaña, además del menor de su hijos, Marie, una muchacha obligada por la necesidad a colocarse en una familia que vive en aquellos parajes.

Pero un temporal obliga al pequeño grupo a pasar la noche en un bosque, cerca del «Pantano del Diablo». En el silencio noc­turno, alrededor de un gran fuego, florece tímidamente, a través de palabras discretas y tranquilas, el idilio. Marie, contenida por la diferencia de condición y edad, se resiste, aunque sus palabras no son una repulsa, ya que, en su interior, admira y quiere a aquel hombre sencillo y bueno como ella.

Vacilante y algo contrariado, Germain llega a la aldea, mientras Marie, por otro ca­mino, llega a la casa de sus futuros amos. Pero a Germain le desilusiona la ligereza de la joven con la que tendría que casarse, y Marie ha de luchar apenas llegada con un brutal y vulgar amo que trata de seducirla. Son suficientes estas pocas horas de experiencia para que ambos, disgustados, regresen a su aldea y se declaren espontá­nea y recíprocamente su amor.

Los hechos ocurren casi en un solo día y su parte mejor se halla en el diálogo nocturno junto al fuego y en el sueño del niño; en este punto la narración adquiere un ritmo tran­quilo, en el que los parajes serenos y suaves de la tierra se fusionan armonio­samente con las personas.

A. Fabietti

Obra maestra del género idílico en Fran­cia… No es la realidad, sino una visión poética que transfigura la realidad sin des­figurarla. (Lanson)

No parece que en estas novelas salga a luz, por fin, algo poético, sino más bien que triunfe el virtuosismo de la experta compo­sitora de libros agradablés. Se advierte, en efecto, incluso en la mejor de sus novelas, La mare au Diable, cierto tono preparado; se percibe el propósito de conmover y ale­grar con una historia de inocencia y ternura. (B. Croce)

La mare au Diable es una obra maestra de delicadeza y narración, pero es prolija: Maupassant y Paul Arène hubieran hecho de ella una novela corta, más perfecta, de unas treinta páginas. (Thibaudet)