La tragedia de Shakespeare fue objeto de numerosas reelaboraciones y traducciones, especialmente en Francia, donde Jean- François Ducis (1733-1816), el divulgador de Shakespeare, hizo representar en 1792 su Otelo. Al igual que las demás, también esta tragedia se convirtió en muy poca cosa en el arreglo, con final feliz, de Ducis, del que hoy sólo nos acordamos como una de las primeras huellas francesas de la obra shakespeariana. Como documento del gusto de una época, también debemos señalar que el trabajo de Ducis fue favorablemente acogido y que se mantuvo largo tiempo en cartel en las escenas parisienses, a lo que también contribuyó el actor Taima, cuya magnífica encarnación podía suplir las deficiencias del texto; entre tanto, pocos años más tarde, después de las primeras representaciones, se agotó el interés del público por la verdadera tragedia de Shakespeare, traducida íntegramente, en verso y por vez primera, por Alfred De Vigny (1797-1863).
G. Veronesi

