El Orlandino de Pietro Aretino (1492- 1556), publicado en 1540, aun conservando el mismo título que la obra de Folengo, no trata de la niñez de Orlandino, sino que se refiere a la cobardía del paladín — un Orlando muy pequeño — y de los demás guerreros carolingios.
El poemita, como indica su título original — Li dui primi canti di Orlandino —, no es más que un esbozo de parodia, por lo general fácil y desordenada, de los motivos caballerescos, según el tipo de otras composiciones.
Después de haber expresado las más vulgares villanías contra los personajes de la antigua caballería, todos cobardes y bribones, así como contra sus mujeres, flor de rameras, describe una solemne comida en la corte de Carlomagno.
Mientras todos están entregados al arte de la gula, y se untan de pringue, se pegan, vocean y hacen baladronadas obscenas, es traído un cartel de desafío del sarraceno Cardo. Es, pues, necesario que un paladín combata al instante contra él por orden del soberano.
Pero Orlando pide que lo dejen libre un momento para satisfacer ciertas necesidades, y entonces es enviado Astolfo. Éste busca toda clase de excusas para aplazar el desafío, pero obligado a aceptarlo, es pronto derribado de la silla, y derrotado hasta el punto de rendirse pidiendo gracia.
En seis octavas del segundo canto sigue la narración del lastimoso caso del vencido Astolfo, tratado con gran ironía por el sarraceno. La obrita, tal como ha quedado, no es más que un pretexto para jugar amenamente, con frases salaces, de los héroes de la caballería, y revela claramente la actitud del Aretino en torno al tema de una tradición famosa.
También la diversidad de algunas dedicatorias a personajes de la época, muestra con qué facilidad el escritor se valió de su parodia para llevar adelante una obra de poca monta, pero de seguro efecto por la risa que suscitaba a costa de héroes y gestas ya populares y familiares para todos.
C. Cordié
Una lengua cruda, que es una mescolanza de voces latinas, lombardas, italianas y campesinas, sin gusto ni armonía; un estilo seco, sucio y plebeyo. (De Sanctis)

