Obras, Theodore Parker

[Works]. Las obras del teólogo norteamericano Theodore Parker (1810-1860) se publicaron en Boston en doce volúmenes en 1842-1859; apareció una se­gunda edición, cuidada por Miss Fr. Power Cobbe, en catorce volúmenes, también en Boston, en 1863-1871; la última edición, que es también la mejor, es la de la Unitarian Association, en quince volúmenes (Boston, 1908).

La obra de Parker se encuadra en la revisión del calvinismo ortodoxo que en 1815 produjo en América el cisma entre las Iglesias Trinitarias y las Unitarias. Unitario convencido, Parker se hizo campeón del li­beralismo más radical, contribuyendo a de­finir la nueva espiritualidad americana de acuerdo con Channing y con Emerson, cuya influencia sufrió.

Uno de sus primeros ser­mones, el que trata sobre lo transitorio y lo permanente en el Cristianismo [The tran­sient and the permanent in Christianity, 1841], es una clara afirmación de la inma­nencia de Dios en el hombre. En ios nume­rosos sermones que siguieron: Discurso so­bre cuestiones relativas a la religión [A Discourse of Matters pertaining to Religion, 1842); Diez discursos religiosos [Ten, Ser­mons of Religion, 1853]; Sermones sobre el teísmo, sobre el ateísmo y sobre la teología popular [Sermons of Theism, Atheism and the Popular Theology, 1853]; Lecciones del mundo de la materia y del mundo del hom­bre. Experiencias como ministro [Lessons from the World of Matter and the World of Man. Experience as Minister, 1859], etc., se aparta cada vez más de todo dualismo, bus­cando el testimonio de Dios en la propia conciencia del hombre.

Pero Parker se nos revela más como predicador que como pen­sador, antes reformador que filósofo, y Emer­son lo llamó con justicia «nuestro Savonarola». En la base de la doctrina de Parker están las «intuiciones instintivas» de Dios, de la ley moral y de la inmortalidad. R. W. Emerson había señalado en la naturaleza, en la comunión del hombre con la natu­raleza, la única vía que puede acercar al hombre a Dios.

Parker se adhiere a los prin­cipios del trascendentalismo emersoniano, pero se preocupa de la fase siguiente, de los resultados prácticos a que debe condu­cir necesariamente la conquista de la verdad espiritual. En otros términos, la doc­trina del trascendentalismo emersoniano pasa con él de la fase sentimental y román­tica a la social y política, y se articula con los principios antiesclavistas. No podía lle­var a otras conclusiones una filosofía que propugnaba la esencia divina en toda alma humana.

El trascendentalismo asume en Parker el carácter de un absoluto radica­lismo teológico, que atañe tanto a la vida espiritual como a la actividad práctica de los individuos y de la sociedad. La obra de Parker no tuvo ningún valor literario per­manente; un cierto propósito literario pue­de encontrarse tal vez en la serie de Ser­mones para nuestros tiempos [Sermons for the Times].

C. Ferro