El Novelista, Ramón Gómez de la Serna

Obra de Ramón Gómez de la Serna (n. 1891). Esta gran figu­ra de vanguardia, autor de múltiples obras en prosa, inventor y único creador del género literario llamado «la greguería», ha escrito este interesantísimo libro en el cual va dando «la pauta» de lo que es el autor-creador de novelas cuando trabaja.

Es una obra que merece un largo y deta­llado ensayo crítico y analítico, porque .ofrece una cantera riquísima de materiales dignos de la mayor estima. El novelista se nos ofrece desde su mesa de trabajo, de laboratorio, y le acompañamos en las vi­cisitudes de su tarea indagatoria, discriminatoria, selectiva, a través de varias no­velas — verdaderas novelitas cortas, precio­sas y pequeñas joyas en su género espe­cial, completamente ramoniano, sin fatiga a pesar del constante deslumbramiento de lo que nos ofrece.

La greguería está ahí, naturalmente, pues es un elemento consus­tancial a todo el hacer del gran Ramón; pero no es lo único ni lo más en este li­bro: adorno, sí, que no le estorba ni pesa, solamente. El novelista es la radiografía de todo un sistema creador novelístico; enseña al lector el copioso ramaje arborescente del «sistema nervioso» que se apoya y protege con la sólida osamenta del esqueleto del oficio novelístico. Y la poesía, la ternura, la más delicada y exquisita de todas las «maneras» ramonianas queda manifiesta, peraltada, por unas páginas muchas veces soberbias.

No he leído nunca el elogio, ni el análisis, que El novelista merece. Qui­siera dedicarle mayor espacio del que estos límites forzosos adjudican a su comentario. Lo considero ineludible para el aprecio que la obra total del Ramón que todos admi­ramos está pidiendo al más sereno y obje­tivo, aunque mejor autorizado, de los crí­ticos literarios de nuestro tiempo. «La apa­sionada», «El barrio de doña Benita», «La Reina», «La novela de la calle del Árbol», «La criada», «La moribunda», «Pueblo de adobes» — el más recio de los relatos in­sertos en El novelista—, son historias que el autor nos ofrece, como ejemplos del hacer novelístico de su protagonista (¿au­tobiográfico? Sí, en cuanto a lo que se refiere al creador literario en general), y que no se leen sin que dejen su profunda huella.

C. Conde