Comedia en tres actos y en verso de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681), publicada por primera vez en 1639.
Don Juan, joven libertino, marcha a la guerra dejando una novia, Marcela, e interrumpiendo el galanteo de otra dama, Leonor, a la que se había propuesto conquistar. Cuando está ya en camino, recuerda haber olvidado én su habitación ciertas cartas y vuelve en secreto a su casa, en donde su padre, >a causa de un incendio, ha dado albergue a Leonor.
Abusa de ella en la obscuridad y marcha de nuevo, dejando en sus manos un medallón con el retrato de Marcela. Leonor decide guardar silencio y con la ayuda del medallón identifica fácilmente al amante de una hora, que fiel a sus principios la tiene ya olvidada. Al regresar de la guerra, don Juan vuelve de nuevo a cortejar a Marcela, pero ésta, celosa al saber que su retrato está en manos de Leonor, prefiere aceptar el galanteo del hermano de ésta.
El medallón se convierte en cierta manera en protagonista de la comedia, y cuando, como conclusión de una serie de incidentes, don Juan se encuentra en casa de Leonor, expuesto a las represalias de su hermano y de su prometida, Leonor considera llegado el momento de romper el silencio. Mas ahora es don Juan quien teme a la verdad y, apenas empieza la joven su explicación, la interrumpe ofreciéndole su brazo.
No hay cosa como callar es una comedia de intriga, rica en matices, planteada con un trazo neto y seguro y llevada al desenlace a través de varios motivos culminantes. Calderón no se ha preocupado solamente de crear una perfecta máquina teatral, sino que ha procurado también subrayar algunos de los caracteres, y si bien el de don Juan no tiene nada de inédito, el de Leonor es psicológicamente nuevo e interesante, en cuanto que representa, en el teatro calderoniano, uno de los pocos casos en que una mujer defiende su propio honor sin recurrir a la consabida y ya tradicional intervención del padre o del hermano.
A. R. Ferraren

