Novela del escritor danés Jens Peter Jacobsen (1847-1885), compuesta entre 1874 y 1880 y publicada el 9 de diciembre de 1880.Es el relato de la vida de Niels Lyhne, «carácter visionario y al mismo tiempo sediento de vida», desde su nacimiento en la factoría de Lönborghof hasta su muerte en la sala de un hospital, como consecuencia de una herida en la guerra germano-danesa de 1864.
Este espacio temporal está determinado por los sucesos o momentos afectivos que caracterizan las diferentes edades: la educación materna referida principalmente hacia la fantasía y los juegos infantiles con Frithjof; el despertar del amor, ese amor que es adoración en el adolescente, hacia la bella Edele Lyhne; el fascinador juego del amor que confina con la pasión sensual en las relaciones con la alegre y despreocupada señora Boye; la muerte de su madre, en un insatisfecho anhelo de belleza, en el paradisíaco Clarens de Rousseau; el amor pasional y adúltero por su prima Fennimore; la amistad amorosa con una célebre cantante conocida junto al Garda; el feliz amor conyugal hacia la joven Gerda; y finalmente, la catástrofe familiar: la inesperada muerte de Gerda y de su hijito, y luego la de él mismo, Niels, causada por un proyectil enemigo.
La novela no es autobiográfica: no pretende más que representar el desenvolvimiento de una personalidad centrada sobre sí misma, en medio de contratiempos, victorias y derrotas. Falta, por tanto, el ambiente, indispensable cuando el escritor se propone representar un personaje dentro de su vida real, que es un obrar y sentir en relación a situaciones y acciones determinadas. Por eso las diferentes partes de la novela están resueltas en sí y por sí, unidas sólo por la igualdad de atmósfera y estilo.
Nacido de un gran deseo de vida, de amor y de pasión (Jacobsen lo escribió minado ya por la tisis), Niels Lynhe es, más que nada, la representación, opulenta y delicada a la vez, de estados de ánimo que matizan los motivos del amor y de la muerte, con sus afines del insatisfecho deseo de belleza y de la ardiente pasión inalcanzable. De ahí la profusión de colores vivos, resplandecientes (no debe olvidarse que Jacobsen es contemporáneo de los impresionistas), el gusto por la pintura «en plein air» que a veces tiende a resolverse en mera decoración, y el conflicto, íntimamente vivido, en apariencia heterogéneo, pero en realidad estrechamente ligado, y nacido de la meditación sobre la muerte, entre las creencias tradicionales y la nueva fe «atea» en una humanidad «sin ilusiones», donde los hombres «podrán vivir su vida libremente y morir su muerte, sin temor al infierno, sin esperanza en el cielo,- sin otro temor que el de sí mismos, sin otra esperanza que la suya propia».
Por esta púdica seriedad de pasión y dolor vividos, de viriles convicciones maduradas no sin esfuerzo, destaca Niels Lyhne entre la literatura sensualista de la segunda mitad del siglo XIX.
V. Santoli
Jacobsen es el mejor colorista de la prosa danesa. No hay en la literatura nórdica nada comparable a su pintura. Su lenguaje está empapado de color. (G. Brandes)
Su encanto es el de tantas poesías a lo Byron y a lo Lamartine, de la literatura romántica europea. Pero el héroe y su ambiente son abstractos…, Todo se diluye y se convierte en irreal. (P. V. Rubow)

