[The Wreck of the Deutschland]. Poema de 280 versos escrito en 1875 por el jesuita inglés Gerard Manley Hopkins (1844-1889), y publicado después de su muerte, en 1918. La ocasión le fue dada al autor por el naufragio del navío «Deutschland», en el que encontraron la muerte cinco hermanas franciscanas que, expulsadas de alemania, se dirigían a América.
Siete años antes, al entrar en la Compañía de Jesús, Hopkins había quemado sus versos y decidido no escribir más como no fuera por consejo de sus superiores. De este silencio surgió el Naufragio como algo nuevo: 35 estrofas de ocho versos cada una, en un metro original, en las que el poeta, evocando el naufragio, saca motivo para una solemne meditación sobre el problema de la compatibilidad del dolor humano con la infinita bondad de Dios. Ambos valores exaltados están unificados en la pasión de Cristo, que es dolor y salvación al mismo tiempo, a través de una sucesión de imágenes violentas y terribles, en una atmósfera de canto litúrgico.
El Naufragio consiguió amplia fama y continúa siendo considerado como la más original y característica producción poética de Hopkins, la única dedicada a encontrar a Dios en la belleza, en el sufrimiento, en el terror y exaltarlo siempre. Sin embargo, la fortuna de Hopkins entre los modernos, más que del valor intrínseco de su poesía, deriva de ciertas particularidades técnicas de su estilo y especialmente del hallazgo de su metro, al que llamaba «sprung rhythm», basado sobre la polivalencia de la sílaba larga o tónica, de modo que el compás, o sea, el pie, se mide «por el acento, no por el número, con lo cual una larga puede ser igual, no sólo a dos débiles, sino a más o menos».
Esta atrevida innovación, junto con la calculada oscuridad de ciertas frases poéticas y la abundancia de audaces palabras compuestas, hizo descubrir en él un precursor del verso libre y del simbolismo de la poesía contemporánea.
S. Barbieri

