Opereta ucraniana en tres actos, de Ivan Kotljarevskij (1769-1838). Escrita y representada en 1819, vive todavía en el repertorio del teatro ucraniano.
Natalka Poltavka, hermosa y amable muchacha, que vive pobremente con su madre, la viuda Terpelycha, ama a Pedro, pobre jornalero que para ganar algo se ha marchado del pueblo y no da noticias de su paradero. Muchos jóvenes y ricos labriegos quisieran casarse con Natalka, pero ésta, pese a la insistencia de su madre, espera la vuelta de su amado Pedro. Por fin, cediendo a las súplicas de su madre, eficazmente ayudada por las artes diplomáticas de Vybornyj Makohonenko, anciano del lugar, consiente en casarse con Voznyj Tetervakovskyj, anciano empleado del tribunal. Pero en el momento decisivo vuelve Pedro, y Voznyj, conmovido por el sincero amor de- los jóvenes, se retira generosamente.
El humorismo de Kotljarevskij se manifiesta sobre todo en el personaje de Voznij que, al demostrar en sus modales y charlas su absoluto desprecio por la sencillez de los campesinos ucranianos, representa el tipo de ucraniano rusificado, desarraigado entre ambas culturas y extraño tanto a una como a otra. La opereta es muy sentimental, según la moda de entonces en todas las literaturas europeas. Pero se trata de un sentimentalismo precisamente de índole ucraniana, vivo y real. Nació como acto de protesta contra la opereta rusa del príncipe shaovskoj, El cosaco versificador [Kozak stihotvorec’], donde el autor reveló una completa ignorancia e incomprensión de la vida popular ucraniana.
E. Onatskyi

