Novela de Pío Baroja (1872-1956). En un pueblo pequeño y solitario que se llama Navarides, cerca del Ebro, hay en la plaza una casa bajita, rojiza, con rejas a un lado y a otro, con sus cruces de hierro y un escudo en la clave del arco apuntado que le sirve de entrada. Es un escudo pequeño y desgastado por la acción del aire y de la humedad.
Representa tres puñales en forma de cruz, esgrimidos por manos cerradas, que se clavan en tres corazones. Cada corazón va destilando gotas de sangre. Alrededor se lee esta leyenda sencilla: «El mundo es ansí». Este escudo con su dolorosa leyenda inquieta a Sacha, la heroína rusa de la novela, que Baroja titula con lo que pregonan las manos armadas de puñal sobre corazones. Sacha, que va y viene de una Rusia tan pronto ilusionada con grandes ideales sociales de redención, como entregada a una disipación venal, se casa — después de otra boda fracasada por incomprensión de los cónyuges— con un español de cepa: autoritario, enamoradizo y egoísta, que la pone en relación con sus amigos y sus familiares.
Una España extraña, dura y salvaje, soñadora y desigual, aumenta la confusión de la pobre extranjera, tan desquiciada sentimentalmente ya. Y el nuevo matrimonio se deshace en Cádiz, por culpa de una bailadora cruda y hermosa, pretexto erótico que justifica el vacío que en el pecho de Juan, el marido español, existe por derecho propio. Después de unos años de ir y venir sin sentido, descorazonándose más a cada paso, Sacha comprende que la leyenda tétrica del viejo escudo español, «El mundo es ansí», es una realidad tremendamente verdadera.
Y huye de España, de Europa; vuelve a Rusia; la abandona de nuevo; regresa a Ginebra, en donde pasó parte de una estudiosa juventud, y comprueba a su vez que si ella fue víctima de alguna de aquellas manos que hincaban su puñal en un corazón propicio, también por su parte esgrimió puñal para otro corazón que se le acercó, blando, sin temor a la herida que pudiera ella causarle. Porque el mundo, con todos, para todos y por todos, «es ansí».
C. Conde

