Monte Circello, Aleardo Aleardi

[Monte Circello]. Canto de Aleardo Aleardi (1812-1878), en endecasílabos libres, publicado en 1856 e incluido más tarde en sus Cantos (v.). El antiguo cabo de Circe es un lugar poblado de recuerdos, que el poeta revive en un breve poema, una de sus más inspiradas y felices composiciones. El primer recuerdo le es sugerido por el nombre de la he­chicera. Homero vuelve, con «rostro de vi­dente»; las palabras del poeta (que ya re­sonaron «en los silencios de la joven tierra») son canto: quiere disuadir a los hombres a que se acerquen a las orillas de Circe, ya que la voluptuosidad es un ho­rrible escollo fascinador. De la imagen antigua y mitológica, el poeta vuelve la mirada a los tiempos modernos. Le emo­ciona el pensamiento de los sufrimientos que, en aquel mismo lugar (la «palude pontina»), padecen los labradores, cuando las fiebres del «envenenado aire» acaban con sus cuerpos.

En la extremidad de la bahía, el castillo de Astura le atrae por sus re­cuerdos históricos: el de la traición contra Corradino de Suabia, «pálido y bello, y con cabellos de oro», traicionado en su sueño. Cada lugar de la tierra italiana, dice el poeta, suscita un recuerdo, y su­perando los límites de la mitología y la historia, llega a las lejanas edades prehis­tóricas, «la aurora del mundo». El endeca­sílabo, siempre musical; los episodios están tratados sobriamente y bien coordinados en­tre sí. El poema está dominado por una espiritualidad meditativa.

G. Falco