[Mémoires d’un touriste]. Obra de Stendhal (pseudónimo de Henry Beyle, 1783-1842), publicada en 1838. Constituida por impresiones de viajes por diversas partes de Francia, fue escrita también con la intención de obtener un éxito editorial en un género que por aquel tiempo estaba en boga; pero hay que considerarlo sobre todo como uno de aquellos libros que el espíritu desigual y libre del escritor prefería naturalmente, por lo fragmentado de la narración y de los juicios sobre los hombres. Estos viajes por provincias están narrados con briosa actitud de observador de la realidad, en un tono pintoresco y ágil que no puede dejar de recordar, en algunas de las mejores páginas, los modos y acentos de los Paseos por Roma (v.).
El viajero pasa por ciudades conocidas y regiones famosas: Verrières, Fontainebleau, Nevers, la Borgoña, Autun, Langres, Lyon, Valence, Aviñón, Tours, Nantes, Rennes, Tarascón, Grenoble, Marsella, Perpiñán, Burdeos y otros lugares que se prestan a descripciones geográficas, a discusiones arqueológicas o históricas y, sobre todo, a amables digresiones. Precisamente en este género de estilo ágil y descosido, Stendhal se manifiesta maestro, aun cuando alguna vez se sirva de ensayos anteriores, de obras similares y de descripciones de todo género, con tal que sea compatible con el conjunto. Pues el escritor no podía traicionar su naturaleza de inspector agudo y finísimo de la realidad; de modo que lo mejor de estas Memorias está constituido por sus observaciones de carácter psicológico, que producen una literatura caracterizada por su donaire expresivo, su agudo sentido de la individualidad y su curiosidad insaciable hacia los valores sociales.
C. Cordié

