Obra de fondo autobiográfico del holandés Edward Douwes Dekker (1820-1887), publicada bajo el pseudónimo de Multatuli («mucho padecí») en 1860.
El autor, que había partido a los dieciocho años para las Indias holandesas, había sido nombrado en 1856 asistente-residente en Lebak. Al chocar con sus superiores, a causa de su gran benevolencia con los indígenas, explotados por sus jefes con la aquiescencia de las autoridades nacionales holandesas, presentó su dimisión. El Max Havelaar está plasmado por estas experiencias; según la intención de su autor, había de ser una apología de su actuación y, al mismo tiempo, influir sobre la opinión pública en favor de los indígenas. Tuvo un gran éxito, y no sólo literario, porque de él tomó origen la llamada «Corriente ética» de la política india. Droogstoppel («Estopa seca»), comerciante de café en Amsterdam, encuentra a Max Havelaar, amigo suyo y compañero de colegio, y conversa con él hasta que advierte que, en vez de abrigo, no lleva sino una bufanda al cuello. Con todo, Max Havelaar, esperando una ayuda pecuniaria, envía a Droogstoppel un paquete de manuscritos. Éstos caen en manos del hijo de Droogstoppel y de un amigo suyo alemán, y con ellos forman el libro que van leyendo con mucho éxito en el círculo de amigos de casa Droogstoppel.
Aquellos manuscritos llaman también la atención de éste, por ciertas estadísticas y consideraciones acerca del comercio de café, hasta el punto de pensar en sacar de ellos un libro para uso de los comerciantes de café. Con este fin intercala en aquellas despreciadas páginas «sentimentales» unos capítulos suyos, en los cuales el egoísmo y la hipocresía se revisten de honestidad y devoción, y agradaron tanto que muchas frases suyas se han convertido en manera de decir. Además de estas partes irónicas y satíricas, y las otras apologéticas, el libro contiene páginas líricas, como el relato de Saidja y Adwida, en estilo bíblico oriental, y la poesía «No sé dónde morir». Son también notables la parábola del picapedrero japonés, el discurso dirigido por Max Havelaar a los jefes – de Lebak, las consideraciones de Droogstoppel acerca de la poesía. Estos diversos elementos apologéticos, oratorios, satíricos, caricaturescos y líricos, mientras dan variedad están además muy equilibrados entre sí. Max Havelaar queda como el libro más importante del siglo XIX holandés.
F. Bramanti

