Aparecida en 1882, es una de las primeras novelas de Gerolamo Rovetta (1851-1910), entregado todavía a un género patético y lacrimoso. Es el triste drama de un corazón femenino, que se sacrifica íntegramente en aras del deber materno.
La duquesa Maria d’Eleda, de principios rigidísimos y gran altura de sentimientos, esposa de un hombre muy inferior en inteligencia y moralidad, recuerda haber amado al conde Giorgio della Valle, su amigo de infancia, de su misma edad y poseedor de toda clase de dotes intelectuales y morales. Durante toda su vida, poseída de. una íntima y profunda fe religiosa, sofoca ella esa pasión que la destruye incluso físicamente, y llega al punto de asistir, impasible, a la boda de su propia hija Lalla con el hombre que ella adora. Y cuando Lalla, ligera y coqueta, inclinada irresistiblemente a los placeres, se halla en un grave compromiso por haber aceptado una cita de uno de sus cortejadores, interviene de nuevo Maria para salvarla y prefiere que el yerno crea que es ella la culpable. Mas Lalla, en el momento de morir a consecuencia de un parto, en el delirio de su agonía confiesa a Giorgio su desliz y el sacrificio de la madre; ésta se separa de él poco después, implorando a Giorgio el perdón para su hija y sintiéndose compensada de toda su vida de dolor, con un único y último beso del hombre amado.
El tema, aunque sentimental, recuerda el tipo de novela francesa de Ohnet y Feuillet, por entonces en boga, y se desarrolla con una habilidad superficial, sin profundidad psicológica. Las características del arte de Rovetta se desenvuelven mejor en el contorneado y en las descripciones de ambiente. En Mater dolorosa, el escritor quiere dibujar también el ambiente político de aquel tiempo (primeros años de la formación del Reino de Italia) con sus diversas corrientes ideológicas (ultracatólicos, liberales y primeros socialistas); y en estos animados cuadros costumbristas muestra con frecuencia esa precisa desenvoltura y eficaz elocuencia que tanto brillaron en sus obras más famosas (v. La barabúnda).
M. Zini

