Marta, Friedrich von Flotow

Ópera semiseria en cuatro ac­tos, del maestro mecklemburgués Friedrich von Flotow (1812-1883), sobre libreto (ale­mán) de Crevel de Charlemagne, estrenada en Viena en 1847.

El nombre de Marta es el pseudónimo de lady Enriqueta Durham, dama de la reina Ana, pero camarera por capricho, junto con su amiga Nancy, en la granja donde el propietario señor Plumkett vive con su amigo Lionel. Pronto se ad­vierte que ambas camareras no sirven para nada, pero son tan lindas, que sus amos no consiguen mantener las distancias y se ena­moran de ellas. Las muchachas empiezan a temer haberse metido en una complicación. Por fortuna llega lord Tristan, maduro y tierno primo de Enriqueta; las mete en su carroza y se las lleva a su casa. Pero el contrato de servicio era por un año, y ex­tendido con garantías y testigos; por ello cuando los dos amigos las encuentran ves­tidas de elegantísimas cazadoras, reclaman el cumplimiento del contrato de trabajo. Los toman por locos, y Lionel se vuelve de veras medio loco, hasta el punto que conmueve a Enriqueta, quien se entera, además, de que Lionel es noble. Al fin le corresponde. Pero entonces es él quien pone dificultades. Entre tanto, Plumkett se entiende magníficamente con Nancy y está dispuesto a casarse con ella con tal que consienta en hacer la colada. Todo se arregla y se celebran dos bodas.

El aria popularísima, «Me pareció toda amor», con su segunda parte: «Me hirió, me en­caprichó», y el trío «Marta, Marta, desapa­reciste», no es lo único logrado de la ópe­ra. Otros fragmentos, de la misma sencillez conmovedora, se encuentran en la partitu­ra y justifican su éxito. Éxito en cierto modo excepcional si se piensa que es la única ópera semiseria — podemos decir que incluso cómica — que hizo al revés el ca­mino de las demás: nacida en alemania, emigró hacia Italia y Francia y allí quedó consagrada, mientras las demás, italianas o francesas de origen, se consagraron en alemania.

E. M. Dufflocq