Manolo, Ramón de la Cruz Cano y Olmedilla

Sainete en versos endecasíla­bos de Ramón de la Cruz Cano y Olmedilla (1731-1794) (v. un ensayo crítico y biblio­gráfico sobre el «sainete» en* la voz El Prado por la noche). Lleva por subtítulo «Tragedia para reír o sainete para llorar».

Manolo (el nombre propio coincide con el nombre genérico del célebre tipo popular madrile­ño, con sus costumbres características), tipo de granuja y fanfarrón, que vive en la madrileña calle del Avapiés, es muy cono­cido por la policía de la ciudad y vuelve a su barrio después de haber pasado diez años cumpliendo condena en Ceuta. Se pre­senta a su madre, la tía Chiripa, que se ha casado en segundas nupcias con el tío Matute, digno tabernero de aquel barrio malfamado. Éste, a la vuelta de su hijastro, trata de llevar a cabo el proyecto que ha­bía acariciado de unirle en matrimonio con la Remilgada, hija de sus primeras nupcias. Pero la joven hace tiempo que está en re­laciones amorosas con Mediodiente, mien­tras éste es cortejado por otra manola, la Potajera. De ahí surgen dos conflictos: el de Manolo con Mediodiente para conseguir la mano de la Remilgada, y el de ésta con la Potajera para conquistar a Mediodiente. Después de varios sucesos y peripecias, Me­iodiente se bate con su rival y le mata de una puñalada.

Este sainete pertenece al grupo de aquellos con los que don Ramón de la Cruz parodió las tragedias de gusto neoclásico francés que estaban de moda en aquella época. El estilo grave y la ver­sificación solemne contrastan con el conte­nido, que se reduce a un caso de sucesos criminales: lo mismo ocurre con los per­sonajes, verídicamente observados y dibu­jados. Este juego ambivalente y simultá­neo está bien dosificado y admirablemente conseguido. Resulta una farsa alegre y horripilante, al mismo tiempo cenagosa y tru­culenta, artificiosa y ágil, con un lozano ritmo de escena popular.

O. Macri