Liturgias Íntimas, Paul Verlaine

[Liturgies intimes]. Colección de poemas de Paul Verlaine (1844-1896), publicada en 1892. El autor confiesa que se trata de un «tout petit livre», dirigido a una minoría. Parece ciertamente que haga un esfuerzo por complacer al público católico; Liturgias íntimas no es, como adelanta Verlaine, la «culminación» de ese acto de contrición, del que Sagesse es el primer testimonio.

Esta colección com­prende veintitrés fragmentos, no habiendo llegado el poeta nunca a continuar el plan que se había trazado de enriquecerla con una didicatoria al autor de Las flores del mal (v.). El primer poema es una renuncia singular, en la pluma de Verlaine, de todo aquello que en Baudelaire no es arrebato hacia el calvario. El resto de Liturgias ínti­mas está compuesto por una serie de varia­ciones sobre las fiestas de la Iglesia: Ad­viento, Navidad, Todos los Santos, Santos Inocentes, Circuncisión… o sobre los mo­mentos esenciales de la Santa Misa: «Asper­ges me», «Gloria in Excelsis», «Credo», etc. Verlaine, sin embargo, despierta la atención del amante de la prosodia cuando utiliza, en el «Sanctus» y en el «Agnus Dei», un tipo de estrofa compuesta por tres metros impares (9, 11 y 13 pies), cuya combinación produce un efecto sorprendente. Este proce­dimiento, completamente nuevo en la poesía francesa, y que no se encuentra en ningún otro lugar de la poesía de Verlaine, señala las conquistas del verso libre con tanto acierto como puedan hacerlo los éxitos de un Jammes o un Claudel.

En su prefacio, Verlaine define su «arte poética» del modo siguiente: «El autor procede como lo hace siempre, ingenuamente, no sin prudencia. Toda la libertad amable de la familiaridad, a veces del patois, algunas asonancias, las rimas respetadas o negativas, en muy pe­queño número, todo ello engastado en una lengua que se ha querido clara, pero lo más hermética posible en ciertos casos». Sin em­bargo es de lamentar que un verdadero fer­vor creador no haya podido vivificar el modo de expresión. ¿Es preciso acusar en Verlaine el declinar del genio, o de la fe? En resu­men, parece ciertamente que esta colección no sea más que «una viruta arrancada por la garlopa del carpintero de Sagesse».