Libros Populares Alemanes, Joseph Gorres

[Die deutschen Volksbücher]. Obra de Jacob Joseph Gorres (1776-1848), aparecida en Heidelberg en 1807 con el subtítulo «Revalo­ración de los bellos libritos de historia, de astronomía y de medicina que, ya por su valor intrínseco, ya por casualidad, se con­servaron a través de los siglos y han lle­gado hasta nuestros días», dedicada a su amigo Clemens Brentano.

Paralela al Cuer­no maravilloso del niño (v.), trata de vulgarizar las antiguas leyendas, los anti­guos poemas épicos, y todo lo que se con­servaba todavía vivo de la antigua sabiduría popular. En estilo exuberante y de cuento maravilloso, vemos en el prefacio levantarse de los sepulcros y hablar a los antiguos héroes germanos que reprochan al poeta el haberlos despertado de su sueño; él res­ponde entonces a Barbarroja: «Yo busco la vida excavando profundamente en la tierra árida hasta encontrar el agua viva». Pero cuando cree hallarla en las gestas de los héroes, ellos le rebaten: «Nuestras gestas nos han seguido aquí abajo sólo como som­bras; si quieres entretenerte con ellas, lée­las en estos libros», es decir, la historia está siempre viva en el presente a través del arte, pero no sepultada en el pasado.

En la introducción Gorres revalora la literatura popular en general, es decir, el «espíritu po­pular» que es muy distinto del «plebeyo» o bajo, y al que corresponde todo lo que proviene de un «corazón sencillo y de un puro ideal». La primera expresión popular fue la lírica, a la que siguieron la heroica y la épica, hasta que, con la invención de la imprenta, se desarrolló la prosa, al des­aparecer la necesidad mnemotécnica de la cadencia del verso. Sigue en el texto el exa­men de los distintos libros, comenzando por orden cronológico por los didácticos, «tanto más poéticos cuanto menos científicos», para pasar después a los llamados «román­ticos» y por fin a los religiosos, y termina en el apéndice con una «visión panorámica que abarca por completo todo el camino recorrido». La más interesante entre estas características, llevadas con escaso sentido de la erudición, es la leyenda del «Fausto», en su interpretación satánica. La «visión panorámica» del apéndice es lo más impor­tante del texto. Allí se sienten resonar los acentos de Novalis en una carrera miste­riosa a través del pasado, en el que la luz divina brilla eternamente, despertando en nosotros aquel religioso sentimiento de ve­neración por los antepasados, los cuales, sobre todo en el Medioevo, reconocieron la superioridad del espíritu, y «doblaron sus rodillas dé hierro, inclinándose por propia voluntad ante lo invisible».

A este sentido religioso añadían ellos la gentileza del culto a la mujer, desembocando en la «caballería de Bronce», que, animada de tan altos sentimientos, se lanzó contra «las tropas leoninas» de los infieles, para la liberación del Santo Sepulcro. La exaltación histórica del Medioevo termina con la historia de su literatura popular, cuya decadencia culmina con el advenimiento de la industria y del oro. Llegado a este punto, exhorta Görres a volver a tomar contacto con los espíritus de los antepasados, no para imitarlos, sino para «inflamarnos en ellos», para encontrar en ellos el «sólido núcleo de nuestro propio ser». El sentimiento religioso, el pensa­miento romántico y el nacional, se funden formando un típico cuadro del mundo ro­mántico. Clemens Brentano se entusiasmó con la lectura de los Libros populares; no así Arnim, que los encontró «ociosos porque no se comprende para quién han sido escri­tos, frívolos e incompletos». Y no sin ra­zón, porque Görres, no dedicando más que un apresurado examen a los documentos que Brentano había puesto a su disposición, resumió a la ligera los que le fueron ca­yendo en las manos. Sin embargo, no trataba de hacer obra de ciencia, sino de poesía.

G. F. Ajroldi