Levana, Jean Paul

Libro sobre educación y por esto dedicado a Levana, la diosa protectora de los recién nacidos, compuesto en alemán por Jean Paul (Jean Paul Friedrich Bichter 1763-1825) en 1807. El propio autor admite que ha experimentado la influencia del Emilio (v.) de Rousseau. Como ginebrino, Richter afirma que «el hombre interior nace blanco y que sólo la vida lo tiñe de negro»; por lo tanto el cometido del educador se debe desarrollar durante los primeros años de la vida cuando para el niño todo es decisivo: «uno que haya dado la vuelta al mundo no habrá recibido jamás tanto para su educación de todos los pueblos, como recibe de su nodriza».

La que prepara al niño a acoger nuestra palabra es obra de dos fuerzas actuantes en él: la fe infantil y la excitabilidad, que disminuirán después en la vida. La máxima obligación del edu­cador será el saber mantener viva la indi­vidualidad de cada niño, oponiéndose a la tendencia innata, en el hombre, de querer que cada cual se convierta en hermanastro de su propio yo. «Pero es menester que de aquella individualidad que él debe dejar crecer, el educador distinga otra que debe doblegar o guiar. La primera es la de la cabeza, la segunda la del corazón. Es arduo interpretar el carácter de un niño; el elementó en que debe crecer el niño es la alegría, como en el calor crecen las plantas. En él vive el amor ya como instinto, y sus padres sólo deben abrir el camino al amor, amando. Un cuidado especial debe ser dado también a la salud de su cuerpo, porque el debilitamiento del cuerpo produce el del espíritu».

El autor, como él mismo afirma, experimentó sus teorías en niños suyos y ajenos. No todo lo que dice Richter es nue­vo; lo que, en cambio, es completamente nuevo, y atrae mayormente en su libro, es el fino humorismo que lo penetra y el vivo afecto por el mundo de los niños que le da calor.

M. Mazzoleni

Jean Paul no ha tenido nunca otro senti­miento del mundo que la intuición de su paraíso. (E. Jaloux)