Laura en la Ciudad de los Santos, Miquel Llor

[Laura a la ciutat deis sants]. Novela del escritor catalán Miquel Llor (1894-1966), que obtuvo el «Premi Creixells» y fue pu­blicada en 1930. El tema dé la obra — muy semejante al de Vilaniu (v.), de Narcís Oller —, consiste en la imposibilidad de adaptación espiritual de la barcelonesa Laura a la vida de Comarquinal, bajo cuyo nombre el autor ha querido representar a una de las ciudades provincianas de Cata­luña.

Tomás, el «hereu» Muntanyola, cono­ce a Laura en una fiesta en Barcelona y, a los pocos meses, casa con ella. Ahora, tras el viaje de novios, llegan ambos a Comarquinal. Lo primero que sorprende a Laura es la tenue niebla que envuelve la ciudad, la niebla que a lo largo de la novela pasará a ser símbolo de aislamiento, de la impe­netrabilidad en la vida de los «santos». En el rostro de los familiares, especialmente en el de su cuñada Teresa — fiel observante de la tradición familiar y prototipo de mujer austera—, lee Laura la dura censura a su belleza, a su elegancia y a su manera de ser, libre y espontánea. Empieza para ella el esfuerzo de ir conociendo aquel ambiente de «santos». En el retrato de los personajes —familiares, sacerdotes, ricos propietarios, etcétera — el autor va penetrando en la psicología colectiva, cuyo fondo lo consti­tuye la más abyecta lujuria y un fariseísmo refinadísimo, hasta comunicarnos el clima de obsesión en que vive Laura. Pasada la embriaguez de los sentidos, siente crecer en ella una repulsión por su marido, que culmina después de la muerte de su hija. Laura ha fracasado en su intento, porque en el fondo quizás es débil, de redimir a su marido y conquistar el ambiente. Su único refugio es, al principio, el confesionario, y, después, Mossén Joan Serra, llamado Mossén Ferro Veil — «Mosén Chatarra» —, el sa­cerdote del Museo Episcopal, bajo cuyo nombre esconde Llor a un personaje real. La llegada de Pere Gifreda y su enamora­miento por Laura, coloca a ésta frente a frente con Teresa — que desde su juventud alimenta un inconfesable deseo por Pere — y precipita la tragedia de la protagonista, a quien su marido obliga a abandonar el domicilio conyugal.

Laura a la ciutat deis sants, influida por la corriente postnatura­lista francesa, significa un momento decisivo en la novelística catalana. Llor publicó en 1947 una segunda parte, El somriure deis sants [La sonrisa de los santos], de calidad literaria muy inferior, donde se resuelven todas las situaciones planteadas en la pri­mera novela. Antes de que se publicara la edición catalana de la segunda parte, apa­reció, en 1943, en Barcelona, una traduc­ción al castellano de las dos, debida a Igna­cio Agustí, titulada Laura.

A. Comas