Laudas, fray Gerolamo Savonarola

[Laudi]. Este modesto grupo de laudas líricas de fray Gerolamo Savonarola (1452-1498) suscita una serie de problemas filológicos todavía no resueltos. Estas poesías ofrecen un interés histórico y psicológico, más que artístico, en cuanto contribuyen a aclarar más cum­plidamente la personalidad de Savonarola, una de las mayores, en el vigor de su relie­ve polémico, de la vida italiana en la segunda mitad del siglo XV.

Aunque la poe­sía de Savonarola es sobre todo expresión de su profundo y ardiente sentimiento religioso, y por lo tanto arma de propaganda y de batalla, no por esto fue escrita sin ambiciones artísticas, como lo demuestran las tres canciones «La ruina del mundo» («De ruina mundi»), «La ruina de la Igle­sia» («De ruina Ecclesiae») y «El consuelo del Crucifijo» («De consolatione Crucifixi»), en las cuales, especialmente en la última, puede parecer extraño encontrar la fraseología amorosa del Petrarca usada di­rectamente para expresar sus ardientes an­helos por el Cristo crucificado. Algunas poesías están más o menos directamente en relación con los motivos religiosos y apo­calípticos de la predicación savonaroliana, como la «Oración por la Iglesia» («Oratorio pro Ecclesia»), escrita para pedir la cesa­ción de las disensiones que se manifestaron en el seno de la Iglesia a la muerte de Sixto IV (1484). Las otras son en su mayor parte laudas de encendido carácter hímnico, o poesías líricas enérgicamente forjadas («giü per la mala via,/l’anima mia ne va» [«abajo por el mal camino/va el alma mía»]), alguna de las cuales repite, a modo de pali­nodia y expiación, las cadencias de los ac­tos carnavalescos que poco menos de diez años antes resonaban en la risueña Floreneia de los Médicis : el polizianesco «ben venga maggio/e’l gonfalon selvaggio» tiene su expiación religiosa en el cántico «Del amor de Jesús», «Ben venga amore/ ben venga amore/I’ti sento nel cuore».

En la historia del arte y de la cultura humanís­tica italiana la actividad y la poesía de Savonarola representan un paréntesis, pero atestiguan en medio de la explosión del fanatismo quejumbroso y en el influjo ejer­cido por la predicación de Savonarola sobre los espíritus cultos y nobles, la tenaz con­tinuidad del complejo religioso del alma italiana.

D. Mattalía