De las Mujeres Ilustres, Giovanni Boccaccio

[De Cla­ris mulieribus]. Compilación biográfica en lengua latina, de Giovanni Boccaccio (1313- 1375). La obra, escrita entre 1360 y 1362, ampliada y refundida en los años poste­riores, contiene la biografía de 104 ilus­tres mujeres de todos los tiempos, desde Eva hasta la reina Juana de Nápoles, y está de­dicada a la bellísima Andrea Acciaiuoli, hermana del gran senescal Nicolò Acciaiuoli, casada en segundas nupcias con un conde de Altavilla.

El De Claris mulieribus se puede considerar como un complemento de las Desventuras de los hombres ilustres (v.). Influyó no poco en impulsar a Boc­caccio a la composición de esta obra, según confesión del mismo autor, el ejemplo dado por Petrarca con su tratado sobre los Hombres Ilustres (v.)* Varias y no fáciles de determinar con toda certeza, por falta de citas, son las fuentes utilizadas por Boc­caccio: Higinio, San Isidoro de Sevilla, Va­lerio Máximo, Virgilio, Ovidio y, cosa muy notable, Tácito, que parece era ignorado por Petrarca.

Pero la erudición está escon­dida, mientras la vena narrativa, aunque algo contenida por la rigidez áulica del latín, fluye con cierta facilidad. Así las páginas dedicadas a la vida de la papisa Juana, a la voluptuosa morosidad sobre las ansias amorosas de Tisbe, a la historia de la inocente Paulina romana, amada por el dios Anubis, que recuerda de cerca la no­vela decameroniana de Lisetta y el ángel Gabriel. Aparte de la «moraleja» que el autor extrae aun de las historias que menos se prestan (como, por ejemplo, Píramo y Tisbe, v.) no aparece claramente qué tipo de ideal femenino imagina Boccaccio para proponérselo como modelo a sus lectores.

En cambio, es más claro el espíritu misó­gino que circula por el tratado, a causa del cual ciertas heroínas son alabadas co­mo excepciones que confirman la regla: la mujer es débil, tortuosa, sujeta a todos los vicios y especialmente a la lujuria. A pro­pósito de la Dido (v.) virgiliana, Boccaccio se muestra poco menos que escandalizado por la facilidad con que se enamoró del héroe troyano y llega incluso a poner en duda la verdad del relato virgiliano, acep­tando en su lugar la versión del historiador Justino, según la cual Dido se habría qui­tado la vida para mantenerse fiel a su di­funto esposo Siqueo.

En su conjunto, el De Claris mulieribus es un compromiso entre la erudición histórica y la novela, un agra­dable libro de erudición con episódicas in­fusiones de moralidad, dirigido no sólo a los hombres, sino también a las mujeres, las cuales, lo declara Boccaccio casi para excusarse, «como en general tienen poca práctica en las historias, tienen mayor ne­cesidad y se deleitan más con el copioso hablar».

D. Mattalía