[Les Erinnyes]. Tragedia en dos actos y en verso, representada en 1873 e incluida después en los Poemas trágicos (v.). Está calcada sobre la célebre trilogía de Esquilo La Orestiada (v.), de la que el poeta francés siguió la trama, aportando sólo algunas modificaciones, como la supresión del personaje Egisto (v.), tan significativo en la tragedia griega.
Esta supresión es, entre otras, una de las causas de la flojedad de la obra, ya que, desaparecida la figura de Egisto, falta en el delito de Clitemnestra (v.) una de las justificaciones principales: la del amor. Así, también la figura de Orestes (v.), tan profundamente humano en la tragedia griega, vacilante y angustiado antes de suprimir a la madre, tiene aquí algo de rígido y mecánico; lo mismo puede decirse de toda la obra, privada de matices, de gradaciones, de verdadera y profunda humanidad. El poeta ha querido llevar hasta el límite extremo el sentido de horror que respira la tragedia griega, con un procedimiento completamente exterior, porque, si de un lado acumula en la escena horrores sobre horrores, por otra parte ha dejado la obra completamente vacía del sentido divino y religioso que penetra totalmente la tragedia de Esquilo.
De Lisie escribió esta tragedia cuando la derrota del 1870 agravó su negra y desconsolada visión de la vida, que debía hallar su expresión última en los Poemas trágicos, en los que ésta, sin embargo, se reviste a menudo de voces altamente poéticas. Por otra parte, a pesar de lo que piensan algunos, el poeta sentía poco el mundo griego; tomó sus más altas inspiraciones de los mitos populares de los pueblos primitivos, pues fue siempre, sustancialmente, un verdadero bárbaro perdido en el mundo moderno.
F. Ampola

