De la Oración del Señor, San Cipriano

También San Cipriano, obispo de Cartago, martirizado en el año 258, escribió alrededor del 251-252 un tratado acerca de la Oración del Señor [De Dominica Oratione].

Su obra está redactada según el modelo del De Oratione de Tertuliano, pero con no­table originalidad, tanto en el plan como en las argumentaciones; en ese aspecto, con­siste en una exposición exegética y parenética del Padrenuestro.

La oración final, en­señada por el Señor, expresión perfecta del culto en espíritu y verdad, eleva al Padre las palabras mismas de Jesús. Esta oración puede subir a Dios en todo momento pero sobre todo en la reunión de la comunidad, cuando se ofrece a Dios el sacrificio divi­no, y llega hasta Dios con tal que traduz­ca la humilde confesión de nuestra indi­gencia.

San Cipriano — y éste es el aspecto más notable de su breve escrito; — defiende una concepción no individual, sino colectiva y social de la oración: «Nuestra oración debe ser pública y común y cuando rezamos debemos hacerlo no por nosotros mismos sino por todo el pueblo cristiano, porque todos nosotros, que somos cristianos, cons­tituimos un solo cuerpo.

El Dios de la paz y de la concordia, el Maestro que nos guio a la unidad, quiso que una sola persona re­zase por todos, ya que Él, siendo uno, los fundió a todos en sí».

M. Niccoli