La Historia de una Ciudad de Provincia, Edgar Watson Howe

[The Story of a Country Town]. Novela del escritor norteamerica­no Edgar Watson Howe (1853-1937), publi­cada en Boston en 1883. Es la tentativa más consciente de introducción del Natu­ralismo experimental en la literatura ame­ricana.

Representa la vida de un pueblo neopuritano en la pradera, con su sofo­cante conformismo, con su soledad huma­na, con sus escrúpulos religiosos y con su ausencia de alegría. En este poblado, Fairview, un grupo de colonizadores arrastra una sórdida y obscura vida de trabajo. La primera parte de la novela, muy larga, que describe la infancia de Ned Westlock y de Jo Erring, transcurre pobremente en esta atmósfera gris y pesada que todo lo do­mina y todo lo oprime. Los propios personajes forman en cierto sentido parte de esta atmósfera, fundiéndose generalmente con ella y aun acentuándola, sin ningún relieve, en su particular tristeza; tal el padre de Ned, John Westlock, pastor me­todista que, proyectando sobre la realidad externa su carácter atormentado y com­plejo, concibe la religión y la vida como una continua mortificación; sin embargo, no puede resistir la tentación y abandona a la esposa e hijos para seguir a otra mujer, y su pasión la interpreta como una condena que no sólo recae sobre él, sino también sobre su mujer, oprimida, como todas las mujeres de Fairview, por el ex­cesivo trabajo y por la rigidez del marido, y que muere de dolor. En este mundo de muerte, sólo Jo Erring lleva una llama de vida, pero también para él será inútil la fuga y la revuelta, y al fin sucumbirá a su propia ley.

Trasladado a Twin Mounds, una pequeña ciudad del Oeste, el joven se ena­mora de una muchacha, Mateel Shepherd, de condición superior a la suya, y por un milagro de actividad y de inteligencia logra bien pronto estar en condiciones de casarse con ella. Pero los celos envenenan sus relaciones con la mujer, que aun amándolo se ve obligada a abandonarlo: Jo entonces mata a su rival, y por fin en­cuentra un refugio en la muerte, pacifi­cado consigo mismo y con los demás. La narración, larga, lenta y gris, sólo al fin revela su valor de contraste y de ambien­te; con el surgir de la ciega pasión de Jo se anima rápidamente, alcanzando una tensión tal que hace aparecer no sólo a Jo, sino también a los demás personajes y el propio paisaje, bajo nueva luz: una luz fantástica en la que resultan perfecta­mente coherentes y comprensibles las des­apariciones y las reapariciones más ilógi­cas e inesperadas (John Westlock y Damon Barker), el encarnizamiento del destino por el que todo llega demasiado tarde, y por el que todos hacen poco para evitar la ca­tástrofe, y alcanzan un significado y una importancia insospechada detalles y aspec­tos de la narración que de otro modo po­drían aparecer como absolutamente con­vencionales.

The Story of a Country Town, sin llegar a ser una obra maestra, descu­bre en la realidad americana una zona que más tarde colonizará la nueva litera­tura. Observador crudo y atento, no logra sin embargo dominar plenamente los ca­racteres; Howe mezcla rasgos de fuerte realismo con convencionalismos melodra­máticos que a menudo son aspectos de un profundo pesimismo, el cual a su vez pue­de considerarse como una violenta reac­ción al optimismo tradicional, y aun po­dríamos decir nacional, que dominaba en las concepciones demasiado color de rosa de las novelas de su época.

M. R. Posani

En esta obra resuena el primer eco de la larga y amarga revuelta de una aldea americana enteramente despojada de sus ornamentos pseudopastoriles y sentimenta­les, revuelta que encontraría su apogeo, muchos años después, en las obras de Ed­gar Lee Master y de Sherwood Anderson y que tenía como fondo sociológico el abandono del campo y el enorme aumen­to de la población urbana.  (L. Lewisohn).