La Hija Del Pescador, Bjørnstjerne Bjørnson

[Fisker-jenten]. Narración del escritor noruego Bjørnstjerne Bjørnson (1832-1910), publi­cada en 1868. La primera parte está consti­tuida por el retrato de Gunlaug y el de su hija Petra, que es una variante del ante­rior.

Gunlaug era hija de un piloto y pes­cador; vendía pescado y pescaba ella mis­ma; de aquí su nombre de «hija del pes­cador». Alta y robusta, naturaleza fuerte, hecha para dominar, cuando niña capita­neaba una cuadrilla de muchachos; y ya mujer, dirige a todo el pueblo. Protegió y amó a un hombre débil, Pedro Ohlsen; pero éste era al mismo tiempo un infeliz, indigno de Gunlaug, que se alejó de él. Nueve años después de aquella ruptura, la hija del pescador volvió inesperadamente al pueblo, junto con una niña que tendría unos ocho años y montó una taberna para marineros. «Allí iban comerciantes y pa­tronos para contratar gente y marineros próximos a embarcar. Además, todo el pueblo iba allí a encargar el pescado. Ella no se quedaba jamás un céntimo de los que este papel de intermediaria le dejaba, pero usaba despóticamente del poder que se derivaba de ello. Era sin duda alguna, la persona más influyente del lugar…; el tí­tulo de «hija del pescador» pasó luego a su hija, que estaba siempre fuera capitaneando a los muchachos del pueblo». La historia de la «hija del pescador» más joven es más amplia y más complicada que la de Gunlaug. Es preparada para la confirmación por el hijo del pastor, Hans 0degaard, una especie de sacerdote laico que se dedica a la educación del pueblo.

Petra se ena­mora de su preceptor, y éste de su alumna. Pero durante la ausencia de 0degaard, Pe­tra, para no ser menos que sus compañeras, se promete con un marinero y luego, con la misma inconsciente e infantil ligereza, presta oídos a un joven y rico mercader, Yngve Vold. Esto ocasiona primero un cho­que entre Yngve y 0degaard, y luego una violenta escena entre el marinero Gunner Ask y el mercader, que termina en una lucha general. El pueblecito, chismoso y envidioso, se levanta contra las dos muje­res; canta una canción de escarnio refe­rente a la muchacha que ha pescado tres novios y los ha perdido a los tres; saquean la posada de Gunlaug. Petra parte a escon­didas; Gunlaug vuelve a abrir la posada después de algún tiempo, con gran alivio y satisfacción por parte de todos; y de allí en adelante su dominio es indiscutido e in­discutible. Ésta es la parte más apreciable. La naturaleza elemental, dominadora, generosa de Gunlaug está representada con trazos firmes y acusado relieve; son felices los retratos de Petra, si bien de menos re­lieve, y el de Pedro, tan sólo esbozado, y la descripción de la vida de aquel pueble- cito de pescadores.

La segunda parte es la historia de la vocación de Petra por el teatro desde la primera y trastornadora impresión en el teatro de Bergen hasta su debut en el teatro de la capital. Pero esta historia está salpicada de descripciones de ambientes noruegos que rompen la unidad de la narración. Se refleja en estos capí­tulos el contraste entre la rigidez pietista, personificada en el pastor, junto al que Petra es acogida en las montañas, y el cris­tianismo jubiloso de Grundtvig; el interés, entonces vivo en un determinado círculo noruego y danés, por la concepción lute­rana de la «vocación» y la defensa del tea­tro contra el prejuicio eclesiástico; y fi­nalmente otros aspectos como la secta de los «iluminados», o la cultura noruega de la época que, aun de una manera totalmen­te teológica, se iba liberando fatigosamente bajo la influencia danesa de la angustia de la rígida y exclusiva ortodoxia religiosa. Esta segunda parte es, por este motivo, preponderantemente didáctica y polémica y, en esto, muy diferente de la primera, claramente poética. [Trad. de Enrique de Mesa con el título La pescadora (Madrid, 1920)]. Bjørnson obtuvo el Nobel en 1903.

V. Santoli