La Herida no Cerrada, Giovanni Boine

[La ferita non chiusa]. Ensayos filosóficos de Giovanni Boine (1887-1917), publicados póstumos al cuidado de Mario Novaro, en 1921, y, con algunos cambios, en 1938. El ideal de una acción que venza los titubeos y flaquezas de la vida y del pensamiento aparece cla­ro en estas páginas de tema religioso, particularmente inspiradas en los místicos. In­satisfecho con el idealismo de Croce y de Gentile, así como de la propia tentativa modernista de Il rinnovamento (v.), el au­tor apoya por completo sus motivos román­ticos en la valoración de la experiencia religiosa en sí y por sí. La «herida no ce­rrada» es el sentimiento de la propia inca­pacidad para captar la verdad en el mundo amplio y contradictorio de la vida: la re­ligión, con su profundidad, con sus man­damientos sentidos e informando la vida, y con la exigencia de una verdad eterna, postula la necesidad de salir de los estre­chos senderos de la filosofía. La filosofía sistematiza el mundo áridamente, privándolo de las pulsaciones y el hálito de la vida. La lógica es, en sí, demasiado orde­nada para comprender los límites y las ambiciones de la naturaleza humana; la misma historia es como una sistematización póstuma de los datos.

Vivo está, sin em­bargo, en los místicos, desde San Juan de la Cruz a Santa Teresa, el sentimiento de la lucha que nos ha de hacer mejores, en una ofrenda continua a la eternidad. En esta fiebre de acción reside el sentimiento de la religión, y religioso es «todo lo que va contra la corriente a través del sentimiento hacia lo inagotable», por tanto «el esfuerzo de crear fuera de la forma, la vio­lencia de la creación contra y fuera de toda categoría conocida y nuestra». Se compren­de en este sentido la posición de Boine frente al movimiento de La voce (v.), que Prezzolini trataba de interpretar de modo filosófico e idealista: son notables las pági­nas polémicas que en la edición original daban fin al volumen y que, suprimidas en la última edición, han sido en parte con­servadas (como «Epístola al tribunal») en las partes que han sido añadidas a la nueva edición del libro Aplausos y latigazos (v.). En esta oposición con Prezzolini y con el amor por la lógica sistematizadora, el autor trataba de mostrar con variados argumentos que sólo la fe decidida y cálida construye la realidad; porque un hombre vivo y en­tusiasta de su ideal (ya sea San Ignacio de Loyola o Giuseppe Mazzini), vale más que mil sofistas, argumentando en torno a los problemas con frío sistematismo.

C. Cordié